

Cuando se habla de un posible estallido de una Tercera Guerra Mundial, la atención suele centrarse en Europa del Este o en Medio Oriente. Sin embargo, analistas internacionales advierten que otro continente emerge como un escenario cada vez más sensible, donde la disputa entre grandes potencias podría escalar de manera indirecta pero peligrosa.
Ni Europa ni Medio Oriente: la Tercera Guerra Mundial se podría desatar en este continente
Se trata de América Latina, lejos de ser territorio marginal, se convirtió en un espacio de creciente rivalidad entre superpotencias, especialmente entre Estados Unidos y China. Washington busca mantener su histórica influencia en el hemisferio, mientras Pekín avanza con inversiones en infraestructura, energía, minería, telecomunicaciones y comercio.
La importancia de la región se explica por varios factores críticos. Sudamérica concentra litio, cobre, petróleo, agua dulce y alimentos, recursos esenciales en cualquier escenario de conflicto global. Además, varios países ocupan posiciones geográficas decisivas para el control marítimo y aéreo.
Estas variables convierten a América Latina en un tablero estratégico, aunque no sea el epicentro visible de las tensiones militares.

La crisis en Venezuela y su influencia en un posible estallido de la Tercera Guerra Mundial
La tensión entre Estados Unidos y Venezuela, especialmente tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026, se ha convertido en un hecho con ramificaciones mucho más allá de la región.
La operación ha sido descrita como un punto de inflexión geopolítico y un posible detonante de mayor fragmentación en las relaciones internacionales.
1. Reconfiguración del equilibro de poder
Potencias como Rusia, China e Irán condenaron la intervención, señalando principios de soberanía y derecho internacional. Este tipo de respuesta indica que lo que ocurre en Caracas ya no es un asunto puramente regional.
2. Recursos estratégicos y economía global
Venezuela posee una de las reservas de petróleo más grandes del mundo, con más de 300.000 millones de barriles, atrayendo el interés de actores globales. La posibilidad de que Estados Unidos retome el control y la producción del crudo venezolano tiene implicaciones directas para los mercados energéticos internacionales.
3. Tensiones militares y seguridad regional
El conflicto ha involucrado operaciones militares reales y presencia de fuerzas estadounidenses en el Caribe y el norte de Sudamérica, lo que aumenta la percepción de riesgo de una escalada mayor.
4. Reacciones diplomáticas y polarización
La intervención ha dividido a gobiernos de América Latina y del mundo. Mientras algunos gobiernos apoyan la acción estadounidense, otros la rechazan, poniendo en evidencia una polarización geopolítica que puede extenderse más allá del hemisferio occidental.













