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La Justicia de los Estados Unidos mantiene vigente una de las leyes más fuertes respecto a la lucha por la custodia parental de un menor de edad. Se trata de la Ley del mejor interés del niño o Best Interest of the Child.
De acuerdo con los tribunales, ni las madres ni los padres tienen prioridad automática para la custodia. En cada caso, los jueces evalúan múltiples factores antes de emitir una resolución, y el género del progenitor no es un criterio determinante.
Cómo funciona la Ley del mejor interés del niño para la custodia de un hijo
La llamada ley del mejor interés del niño es el principio rector que utilizan los tribunales para decidir la custodia. Bajo este estándar, los jueces no asignan la tenencia de forma automática ni basándose en el género de los padres, sino que realizan una evaluación detallada de la dinámica familiar, las condiciones de vida y la capacidad de cuidado de cada progenitor.
Durante el proceso judicial, se analiza cuál de las opciones garantiza mayor estabilidad emocional, física y social para el niño. El objetivo es asegurar un entorno seguro y continuo, priorizando su desarrollo integral por encima de los intereses individuales de los adultos involucrados.
Por ese motivo, la custodia puede recaer en la madre, en el padre o establecerse de manera compartida, según lo que resulte más favorable para el menor.
Este criterio se aplica tanto en disputas iniciales como en revisiones de custodia ya establecidas, especialmente cuando existen cambios significativos en la situación familiar.

Los factores que evalúa la Justicia para definir la custodia
- Relación afectiva del niño con cada progenitor.
- Capacidad para brindar estabilidad económica y emocional.
- Condiciones de vivienda y entorno familiar.
- Salud física y mental de los padres.
- Antecedentes de violencia, negligencia o abuso.
- Integración del niño en su escuela y comunidad.
- Opinión del menor según su edad y grado de madurez.
Qué implica esta ley para las madres
En muchos países la madre es la figura predilecta para obtener, casi de forma automática, la custodia de un hijo en procesos como, por ejemplo, el divorcio. Sin embargo, Estados Unidos considera que lo adecuado es evaluar las condiciones de vida que tendrá el niño con cada uno de sus titulares.
La Justicia prioriza acuerdos que fomenten la participación de ambos progenitores siempre que no exista riesgo para el menor. En los casos en que no sea posible, el tribunal define la custodia atendiendo exclusivamente al interés superior del niño, sin presunciones previas.











