

El escenario geopolítico y económico de América Latina está a punto de cambiar. El Gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha un ambicioso plan para transformar a Panamá en un centro neurálgico de la industria global, mediante una serie de donaciones millonarias y acuerdos de cooperación tecnológica que buscan fortalecer la cadena de suministro de semiconductores.
Esta iniciativa forma parte de la Ley CHIPS y Ciencia, aprobada por la administración de Joe Biden, la cual destina fondos específicos para diversificar la producción de microchips fuera de Asia y asegurar que los componentes críticos para la tecnología moderna se fabriquen en países aliados.
El plan de EE.UU. para que Panamá sea competencia de los países asiáticos
La decisión de Washington de apostar por el país centroamericano no es casualidad. Panamá tiene una ubicación privilegiada y cuenta con el Canal de Panamá, el cual es una de las rutas logística más importantes a nivel mundial. Sin embargo, el objetivo ahora es escalar hacia la manufactura de alta tecnología y el ensamblaje de semiconductores.
Los chips y semiconductores son un insumo tecnológico clave para el desarrollo de las tecnologías del futuro. Desde las diversas soluciones de inteligencia artificial hasta las nuevas armas, tales como drones automáticos.
A través del Fondo de Innovación y Seguridad Tecnológica Internacional (ITSI), Estados Unidos proveerá los recursos necesarios para que el país desarrolle una fuerza laboral capacitada y mejore su infraestructura digital. Esta alianza busca reducir la dependencia de los mercados asiáticos, especialmente de China, y posicionar a la región como un jugador clave en la seguridad nacional estadounidense.

Impacto económico y donaciones millonarias
El apoyo no se limita únicamente a la transferencia de conocimientos. Se espera que la llegada de donaciones millonarias y capital privado impulse la creación de miles de empleos especializados, lo que podría convertir a Panamá en una potencia económica regional.
- Capacitación técnica: Fondos destinados a universidades para programas de ingeniería.
- Infraestructura: Inversión en centros de datos y redes de energía estables.
- Marco regulatorio: Asesoría para crear leyes que atraigan a gigantes tecnológicos como Intel o Nvidia.
Este movimiento es visto por los expertos como una oportunidad única para que Latinoamérica se integre en la industria más lucrativa del siglo XXI. Para los hispanos en Estados Unidos, esta noticia cobra especial relevancia, ya que fortalece los lazos comerciales con la región y promete una mayor estabilidad económica en el istmo, lo que suele traducirse en un menor flujo migratorio por necesidad económica y un aumento de las remesas de inversión.











