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Desde hace más de una década, los satélites registran un fenómeno que transforma el color del océano Atlántico tropical: una extensa franja marrón que aparece entre África occidental, el Caribe y el golfo de México. No es contaminación industrial ni un derrame de petróleo. Es sargazo, una macroalga flotante que, en volúmenes excepcionales, forma una estructura oceánica conocida como el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico.
En 2025, las estimaciones científicas situaron la biomasa total en decenas de millones de toneladas, un nivel que convierte al fenómeno en algo más que una curiosidad biológica: es un evento ambiental, económico y social con impacto regional.
Qué es exactamente la franja marrón del océano
El sargazo (Sargassum) es un alga parda que flota naturalmente en la superficie marina y puede servir como refugio para peces, crustáceos y organismos jóvenes. En condiciones normales cumple una función ecológica positiva.

El problema aparece cuando deja de dispersarse y comienza a agregarse en masas gigantes, formando un corredor visible desde el espacio que cruza miles de kilómetros de océano. Esa banda reaparece casi todos los años desde 2011, pero su tamaño y densidad han aumentado de forma sostenida.
Por qué el sargazo está creciendo tanto
Los científicos coinciden en que no hay una sola causa, sino una combinación de factores que se potencian:
- Calentamiento del océano, que prolonga las temporadas de crecimiento.
- Mayor disponibilidad de nutrientes, procedentes de ríos, lluvias cargadas de partículas y procesos oceánicos profundos.
- Cambios en vientos y corrientes, que empujan las algas hacia el oeste y las concentran.
El resultado es un sistema cada vez más eficiente para producir biomasa flotante en enormes cantidades.
Qué pasa cuando el sargazo llega a las playas
Cuando estas algas alcanzan la costa, el impacto se vuelve tangible:
- Al descomponerse, consumen oxígeno del agua y afectan peces y corales.
- Pueden liberar gases irritantes que provocan molestias respiratorias.
- Cubren playas, alteran paisajes naturales y golpean al turismo costero.
- Dificultan la pesca artesanal y encarecen la limpieza municipal.
Retirar sargazo no es simple: pesa mucho, está mezclado con arena y puede contener contaminantes, lo que complica su reutilización o disposición final.
Más allá del impacto local, el Gran Cinturón de Sargazo funciona como un indicador de cambios profundos en la relación entre clima, océano y actividad humana. Su repetición anual sugiere que el Atlántico tropical se está volviendo estructuralmente más favorable para estas proliferaciones.
No anuncia un colapso inmediato, pero sí revela desequilibrios crecientes en los sistemas naturales que antes se mantenían estables.
Qué se puede hacer frente al avance del sargazo
No existe una solución rápida, pero sí estrategias:
1. Monitoreo y anticipación
El uso de satélites y modelos de deriva permite prever cuándo y dónde llegará el sargazo, ayudando a preparar respuestas antes de que toque tierra.
2. Gestión costera eficiente
La remoción temprana reduce daños ecológicos, económicos y sanitarios, siempre que se haga con protocolos adecuados.
3. Reducción de presiones ambientales
Disminuir la carga de nutrientes y enfrentar el cambio climático no elimina el sargazo, pero puede limitar la magnitud de futuras floraciones.













