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Estados Unidos logró marcar un hito histórico dentro de la carrera militar al consagrarse como el poseedor del avión a reacción más rápido del mundo, con un vuelo capaz de triplicar incluso la velocidad del sonido.

Aunque originalmente este novedoso equipo fue diseñado a fines de la década del 50’ con objetivos de espionaje, aún lidera los récords mundiales de rapidez, siendo uno de los máximos orgullos de este país.

El avión militar más rápido de todos: un orgullo para Estados Unidos

El Lockheed SR-71 Blackbird es históricamente el líder entre equipos de su tipo en materia de rapidez, siendo capaz de alcanzar velocidades de 3,500 km/h, cuatriplicando con su vuelo el promedio al que puede desplazarse un avión comercial.

El diseño de sus particulares tomas de aire marca la diferencia en este sentido, al permitir controlar y frenar el aire que ingresa antes de que llegue al motor para que el equipo pueda operar sin dificultades.

Así luce el Lockheed SR-71 Blackbird. Fuente: Shutterstock
Así luce el Lockheed SR-71 Blackbird. Fuente: ShutterstockFuente: ShutterstockShutterstock

Como este modelo debe ser resistente a altas temperaturas, su superficie externa está construida de titanio para proteger el aluminio del fuselaje. Una estrategia de armado similar se aplicó en sus neumáticos, pues para evitar que se derritan durante el vuelo fueron recubiertos de látex con aluminio y cargados con nitrógeno.

¿Para qué se usó el avión que triplica la velocidad del sonido?

Este modelo ultra veloz fue utilizado durante la Guerra Fría con el objetivo de infiltrarse en territorios estratégicos sin correr peligro de que el enemigo pueda detectarlo o derribarlo.

El fuselaje que lo caracteriza fue una de sus mejores cualidades para pasar desapercibido ante cualquier radar y su velocidad también resultó crucial para burlar los sistemas de defensa de los opositores, como el lanzamiento de misiles.

Así, su poder para ganarle al sonido en velocidad, alcanzar alturas extraordinarias y soportar temperaturas sofocantes lo posicionaron como uno de los mayores logros de la ingeniería aeronáutica.