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El pollo es uno de los alimentos más consumidos en los hogares, pero también uno de los que requiere mayores cuidados al momento de conservarlo.
Aunque muchas personas creen que la heladera es suficiente para mantenerlo en buen estado durante varios días, en realidad su vida útil es mucho más limitada.
Conocer cuánto tiempo dura el pollo cocido y el pollo crudo en refrigeración puede evitar intoxicaciones alimentarias y ayudar a mantener la calidad de los alimentos.
¿Cuántos días dura el pollo cocido en la heladera?
De acuerdo con las recomendaciones de la Fundación Mayo para la Educación y la Investigación Médica (Mayo Clinic), el pollo cocido puede conservarse entre tres y cuatro días dentro de la heladera si se mantiene refrigerado de forma adecuada.
Una vez superado ese plazo, aumenta el riesgo de que proliferen bacterias capaces de provocar enfermedades transmitidas por alimentos, incluso cuando el pollo todavía parece estar en buen estado.
Los especialistas recomiendan guardar el pollo dentro de las dos horas posteriores a su cocción, ya que dejarlo demasiado tiempo a temperatura ambiente favorece el crecimiento de microorganismos.
¿Cuánto tiempo puede permanecer el pollo crudo refrigerado?

El pollo sin cocinar tiene una vida útil mucho menor.
Los organismos especializados en seguridad alimentaria recomiendan cocinarlo dentro del primer o segundo día después de comprarlo, ya que puede contener bacterias como Salmonella, Campylobacter o E. coli.
Por eso, es importante mantenerlo siempre refrigerado y separado de otros alimentos para evitar la contaminación cruzada.
Cómo conservar el pollo correctamente para que dure más tiempo
Para mantener el pollo en las mejores condiciones posibles, se aconseja seguir estas recomendaciones:
- Utilizar recipientes herméticos o bolsas con buen cierre.
- Guardarlo en la parte más fría de la heladera, lejos de la puerta.
- Colocar el pollo crudo en los estantes inferiores para evitar que sus jugos contaminen otros alimentos.
- Etiquetar el recipiente con la fecha de cocción o compra.
- No volver a refrigerarlo después de haber permanecido varias horas fuera del refrigerador.
¿Cómo saber si el pollo ya no es seguro para consumir?
Aunque siempre conviene respetar los plazos de conservación, existen algunas señales que indican que el pollo debe desecharse:
- Olor agrio o desagradable.
- Textura viscosa o pegajosa.
- Cambios notorios de color.
- Presencia de moho.
Si aparece cualquiera de estos signos, lo más seguro es no consumirlo, incluso si todavía no se cumplió el tiempo máximo recomendado de refrigeración.
La mejor forma de prevenir intoxicaciones alimentarias sigue siendo combinar una correcta conservación con el respeto por los plazos establecidos por los especialistas.











