

Durante décadas, la cama tradicional fue sinónimo de descanso en Occidente. Sin embargo, en los últimos años comenzó a ganar terreno una opción mucho más simple y funcional, inspirada en una tradición milenaria de Japón. Se trata del tatami, una superficie firme que propone una forma distinta de dormir y que hoy se adapta a hogares modernos de todo el mundo.
La tendencia se explica por varios factores, como la búsqueda de bienestar y un creciente interés por el estilo de vida minimalista. Desde arquitectos hasta diseñadores de interiores y especialistas coinciden en que esta alternativa no solo cambia la estética del dormitorio, sino también la relación con el descanso y la postura corporal.
Una opción para mejorar la calidad del descanso
El tatami es un tipo de esterilla tradicional japonesa, fabricada originalmente con paja de arroz prensada y recubierta con junco tejido. Se coloca directamente sobre el piso y suele combinarse con un futón, un colchón delgado que se enrolla durante el día para liberar espacio. A diferencia de la cama clásica, no requiere somier ni estructura elevada.

Quienes lo eligen destacan su firmeza, que ayuda a mantener la columna alineada, y su versatilidad, ya que permite transformar el dormitorio en un ambiente multifunción. Además, su altura baja aporta una sensación de orden visual y amplitud, muy valorada en departamentos pequeños.
Beneficios del tatami
Dormir sobre tatami promueve una postura más natural, al evitar hundimientos excesivos del cuerpo. Esto puede contribuir a reducir dolores de espalda y mejorar la calidad del descanso. También favorece la ventilación del colchón, lo que ayuda a evitar humedad y ácaros.

Desde el punto de vista del diseño, el tatami se asocia con un estilo de vida más simple y consciente. Menos muebles, menos volumen y mayor conexión con el espacio son algunas de las razones por las que esta alternativa japonesa dejó de ser exótica para convertirse en una tendencia global en el mundo del descanso.











