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La lengua de suegra, también conocida como sansevieria o planta serpiente, se convirtió en una de las opciones más prácticas para decorar los hogares.

Su capacidad para sobrevivir en ambientes con poca luz, soportar periodos sin riego y mantenerse en buenas condiciones con cuidados mínimos explica por qué el horticultor Gerald Klingaman, quien publicó un artículo en el Servicio de Extensión de la División de Agricultura de la Universidad de Arkansas, considera que es una planta que “simplemente no muere”.

Por qué la lengua de suegra es una de las plantas más resistentes

La principal ventaja de la lengua de suegra es su capacidad para mantenerse viva incluso cuando no recibe la atención constante que necesitan otras plantas de interior.

Sus hojas gruesas, carnosas y alargadas, que pueden alcanzar entre 90 y 120 centímetros en algunas variedades, forman parte de una estructura adaptada a conservar recursos y tolerar condiciones ambientales complejas.

Según Klingaman, esta especie es tan resistente que resulta especialmente adecuada para las personas que apenas comienzas a cuidar plantas. De hecho, el especialista también sostiene que es una buena alternativa para los niños porque “su resistencia infunde confianza, su lento crecimiento enseña paciencia”.

Las sansevierias pueden mantenerse con las raíces relativamente compactas dentro de sus macetas. Fuente: ShutterstockShutterstock

Cuánta agua necesita la lengua de suegra y dónde se debe colocar dentro de la casa

La lengua de suegra no necesita riegos frecuentes para sobrevivir, un aspecto que la convierte en una alternativa especialmente conveniente para quienes pasan buena parte del día fuera de casa o suelen ser olvidadizos.

La Universidad de Arkansas explicó que las sansevierias pueden sobrevivir con niveles de iluminación habituales en el interior de una vivienda: “En rincones con muy poca luz, se mantendrán allí sin problemas”.

Para cuidarla correctamente, ten en cuenta la siguientes recomendaciones:

  • Riego: dejar que el sustrato se seque antes de volver a agregar agua y evitar que las raíces permanezcan encharcadas.
  • Iluminación: ubicarla preferiblemente donde reciba luz indirecta. Sobrevive en ambientes poco iluminados.
  • Temperatura: protegerla de las heladas y de las corrientes de aire extremadamente frías.
  • Maceta: utilizar un recipiente con orificios de drenaje para impedir la acumulación de agua.
  • Fertilización: aplicar abono con moderación durante la temporada de crecimiento, sin considerarlo indispensable para mantenerla viva en interiores.