

Colocar una bolsa de hielo dentro del lavarropas antes del primer lavado se convirtió en un truco casero que gana cada vez más adeptos. La técnica busca evitar que la ropa nueva salga arrugada, sin necesidad de recurrir después a la plancha.
El método se popularizó en redes sociales y en sitios especializados en trucos para el hogar. Su lógica es simple: el hielo se derrite durante el ciclo de lavado y genera vapor dentro del tambor.
¿Por qué el hielo evita que la ropa se arrugue?
El vapor que libera el hielo al derretirse actúa como un suavizante natural de las fibras. Ese efecto relaja los pliegues que se forman por el roce entre las prendas y el centrifugado.
Basta con sumar unos cubitos —sueltos o en una bolsa de tela resistente— junto con la ropa antes de iniciar el lavado. El resultado es más notorio en telas livianas, como camisas o prendas de algodón fino.
Para aplicarlo correctamente conviene seguir unos pasos básicos:
- Colocar el hielo directamente en el tambor, junto a la ropa.
- Elegir un programa de temperatura moderada.
- Retirar la ropa apenas termine el ciclo.

¿Cómo aplicar el truco sin dañar la ropa?
Un programa con agua muy caliente derrite el hielo de forma inmediata y anula el efecto del vapor gradual. Por eso, la temperatura moderada es clave para que la técnica funcione.
También se recomienda no sobrecargar el tambor y sacar la ropa de inmediato al terminar el lavado. Dejarla dentro de la máquina favorece que las arrugas vuelvan a marcarse.













