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En octubre de 2024, una víbora de hocico anaranjado, encontrada en las pareces de una cueva de Laos, llamó la atención de un grupo de investigadores. Lo que parecía ser otro ejemplar de una serpiente venenosa terminó convirtiéndose en un descubrimiento científico ya que el vertebrado pertenecía a una especie que todavía no había sido descrita formalmente.

El hallazgo se produjo en una región de formaciones rocosas y cuevas naturales, donde los investigadores observaron varios ejemplares. Sin embargo, fue el análisis de ADN el que permitió resolver el misterio y determinar que el animal no pertenecía a ninguna de las especies conocidas hasta entonces.

La serpiente presenta características físicas que la distinguen de otras víboras de su género, pero todavía los investigadores tiene interrogantes sobre su distribución y el peligro que representa para las personas.

Cómo es la nueva especie de víbora venenosa: mide 82,5 centímetros y tiene el hocico anaranjado

La nueva especie identificada por los investigadores es Protobothrops flavirostris, una víbora venenosa que se distingue por el hocico anaranjado y su cabeza triangular. El ejemplar utilizado como referencia para describirla era una hembra adulta de 82,5 centímetros de longitud total, con la cabeza marrón oscura, el cuerpo marrón o gris amarronado y grandes manchas rojizas en forma de cruz, delimitadas por bordes negros.

La combinación de sus características físicas permitió diferenciarla de otras víboras del género Protobothrops. Entre sus rasgos distintivos también se encuentran las escamas dorsales con quillas, pequeñas elevaciones longitudinales en su superficie. Sin embargo, los científicos no se basaron únicamente en su apariencia ya que el análisis genético fue fundamental para confirmar que se trataba de una especie diferente de las ya conocidas.

Las formaciones kársticas de Vang Vieng, Laos, caracterizan la región donde los investigadores identificaron una nueva especie de víbora venenosa.Fuente: ShutterstockShutterstock

Dónde encontraron a la víbora y cómo el ADN confirmó lo inesperado

El ejemplar principal fue recolectado el 21 de octubre de 2024 cerca de la cueva Khan Kham, en el distrito de Vang Vieng, provincia de Vientián, Laos. Los investigadores también fotografiaron otros tres individuos en cuevas cercanas, donde observaron a las serpientes sobre paredes, estalactitas y superficies de roca caliza. Estos registros permitieron asociar a la especie con los ambientes kársticos, caracterizados por formaciones de piedra caliza y cuevas.

Para determinar si era una especia nueva, el equipo analizó 6,092 pares de bases de ADN, correspondientes a cinco genes mitocondriales y dos nucleares, y comparó los resultados con los de otras víboras del mismo género. Los análisis revelaron diferencias genéticas respecto de las especies conocidas, incluida Protobothrops kelomohy, su pariente conocida más cercana.

Asimismo, la divergencia del 7,8% en el gen mitocondrial citocromo b, sumada a las diferencias físicas, respaldó su descripción formal como una especie nueva en un estudio publicado en Herpetozaa el 25 de febrero de 2025.

Qué se sabe sobre el peligro de su veneno y la conservación de esta víbora

Protobothrops flavirostris pertenece al grupo de las víboras de foseta asiáticas, serpientes venenosas que poseen órganos sensibles al calor entre los ojos y las fosas nasales. Sin embargo, el estudio no determina específicamente la potencia de su veneno ni demuestra que su mordedura sea mortal para los humanos. Por eso, no corresponde presentarla como una especie letal sin evidencia adicional.

Los registros científicos conocidos proceden de tres cuevas de la zona de Vang Vieng, aunque los investigadores no descartan que la especie habite otras formaciones kársticas de Laos. Debido a su distribución limitada, los investigadores recomendaron considerarla en la categoría “En Peligro” de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).