

El 30 de junio de 1896, el inventor neoyorquino William S. Hadaway Jr. recibió la primera patente estadounidense para una cocina eléctrica. Catorce años después, el mismo Hadaway inventaría la tostadora —el aparato que hoy su propia creación original está empezando a desplazar.
Más de un siglo después, el horno eléctrico de mesada regresa al centro de la cocina americana. El 44% de los hogares de Estados Unidos ya cuenta con uno en su encimera y los modelos actuales hornean, gratinan, fríen sin aceite y recalientan —todo en un solo aparato.
¿Qué puede hacer el horno eléctrico que la tostadora no puede?
Mientras la tostadora sirve solo para dorar pan, el horno eléctrico de mesada reemplaza varios aparatos en uno. Los modelos de electrodomésticos actuales incluyen funciones que van mucho más allá del tostado básico.
Funciones más comunes:
- Tostar pan, bagels y waffles
- Hornear pizzas, muffins y galletas
- Gratinar carnes y vegetales
- Air fryer integrado: fritura con hasta 80% menos de aceite
- Recalentar sin resecar los alimentos
El 41% de los modelos vendidos actualmente ya incluye la función de air fryer, lo que los convierte en una alternativa directa a tres o cuatro aparatos distintos.

¿Por qué conviene cambiar? El ahorro real en energía
El argumento más concreto es el consumo eléctrico. Los hornos de mesada consumen alrededor de un 50% menos de electricidad que un horno convencional y entre un 40% y un 50% menos que una cocina eléctrica o a gas de tamaño completo.
Para quienes cocinan porciones individuales o para dos personas, el ahorro es aún mayor. El horno eléctrico compacto opera entre 1.200 y 1.800 watts, está listo en minutos y no requiere el largo precalentamiento de un horno estándar.













