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En el mercado de alquileres en Estados Unidos, los propietarios están endureciendo los requisitos para aprobar solicitudes, especialmente cuando detectan riesgos financieros en los inquilinos. En este contexto, la exigencia de un garante se vuelve cada vez más frecuente.
Dentro de las leyes de alquileres en todo el país, no existe una norma única que obligue a pedir un garante, pero sí es una práctica ampliamente utilizada por propietarios y administradores para reducir el riesgo de impago.
Uno de los factores más determinantes es el historial crediticio: quienes tengan mal crédito o antecedentes financieros negativos podrían verse obligados a presentar un garante para poder acceder a una vivienda.
¿Por qué exigen un garante a quienes tienen mal crédito?
El historial de crédito es una de las primeras variables que analizan los propietarios al evaluar a un inquilino. Un puntaje bajo o antecedentes negativos pueden generar dudas sobre la capacidad de pago mensual.
En estos casos, el propietario puede exigir un garante, es decir, una persona que firma el contrato y asume la responsabilidad de pagar el alquiler si el inquilino no cumple.
Las situaciones más comunes vinculadas al crédito incluyen:
- Puntaje crediticio bajo o inexistente
- Deudas impagas o pagos atrasados
- Historial de bancarrota
- Falta de historial financiero en EE.UU.
Qué requisitos debe cumplir un garante
Para ser aceptado, el garante debe demostrar solvencia económica y estabilidad:
- Buen historial crediticio
- Ingresos suficientes y comprobables
- Estabilidad financiera
- En algunos casos, ser propietario de una vivienda

En qué otros casos también pueden exigir un garante
Aunque el mal crédito es el motivo principal, no es el único escenario en el que los propietarios pueden exigir esta condición.
También puede suceder cuando el perfil del solicitante genera dudas desde otros aspectos financieros o laborales.
Entre los casos más habituales se encuentran:
- Falta de historial de alquiler
- Ingresos por debajo del mínimo requerido (generalmente 3 veces la renta)
- Empleo inestable o reciente
- Estudiantes o personas sin ingresos fijos
Incluso sin problemas de crédito, estos factores pueden llevar al propietario a pedir una garantía adicional.
Cómo conseguir un garante y qué alternativas existen
Cuando se exige un garante, el inquilino debe buscar una persona que cumpla con los requisitos financieros establecidos por el propietario.
Las opciones más comunes son familiares o amigos cercanos con buen crédito y estabilidad económica, que acepten firmar el contrato.
Si no se cuenta con alguien de confianza, también existen servicios de garantes que funcionan como respaldo a cambio de una tarifa, que suele ubicarse entre el 4% y el 10% del alquiler anual.
Antes de iniciar el proceso, se recomienda consultar los requisitos del propietario, revisar el historial crediticio y evaluar todas las opciones disponibles para evitar rechazos en la solicitud.













