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La frontera entre el cuerpo humano y la tecnología acaba de volverse más difusa. Un nuevo desarrollo científico permite imprimir sensores y circuitos electrónicos directamente sobre la piel y tejidos vivos, sin recurrir a altas temperaturas ni a sustancias químicas agresivas.

Este avance abre un escenario inédito para la bioelectrónica, la medicina personalizada y la próxima generación de dispositivos wearables.

Lejos de los laboratorios complejos y los procesos invasivos, la innovación se apoya en un principio sorprendentemente simple: luz visible, agua y polímeros conductores compatibles con el cuerpo humano.

Cómo funciona la impresión electrónica sobre tejidos vivos

El corazón de esta tecnología es un polímero conductor activado por luz, capaz de transformarse en un material funcional sin necesidad de calor ni catalizadores tóxicos. Al exponerse a una fuente de luz LED de baja intensidad, el compuesto cambia su estructura y se convierte en un circuito eléctrico adherido a superficies vivas.

Este método elimina una de las grandes barreras históricas de la electrónica orgánica: la incompatibilidad con tejidos biológicos. Al trabajar en condiciones suaves, el proceso resulta seguro incluso en piel viva y flexible.

Un nuevo desarrollo científico permite imprimir sensores y circuitos electrónicos directamente sobre la piel y tejidos vivos, sin recurrir a altas temperaturas ni a sustancias químicas agresivas. Imagen ilustrativa - ChatGPT.
Un nuevo desarrollo científico permite imprimir sensores y circuitos electrónicos directamente sobre la piel y tejidos vivos, sin recurrir a altas temperaturas ni a sustancias químicas agresivas. Imagen ilustrativa - ChatGPT.

Durante las pruebas experimentales, los investigadores lograron imprimir electrodos directamente sobre la piel y registrar señales eléctricas con una calidad superior a la de los sensores metálicos convencionales. La razón es clave: el contacto entre el circuito y el tejido es mucho más íntimo y estable.

Esta mejora se traduce en lecturas más claras de señales cerebrales (EEG), lo que podría revolucionar tanto el diagnóstico neurológico como el monitoreo continuo de la actividad cerebral sin dispositivos rígidos o incómodos.

Una puerta abierta a la ropa inteligente y la salud conectada

La versatilidad del método amplía su impacto más allá del ámbito médico. Además de la piel, los circuitos pueden imprimirse sobre tejidos textiles, lo que acelera el desarrollo de ropa inteligente, sensores corporales personalizados y prendas capaces de medir constantes vitales en tiempo real.

Entre sus principales ventajas se destacan:

  • Ausencia de procesos invasivos
  • Compatibilidad con superficies blandas y flexibles
  • Fabricación sencilla y potencialmente escalable
  • Reducción de residuos contaminantes

Luz roja, mayor profundidad y nuevas aplicaciones biomédicas

Otro aspecto clave del avance es la posibilidad de utilizar luz roja, que penetra más profundamente en los tejidos. Esto permitiría imprimir circuitos funcionales no solo en la superficie, sino también en capas más internas del cuerpo, ampliando su uso en dispositivos neuronales, estimulación eléctrica y plataformas de diagnóstico avanzadas.

Los materiales desarrollados demostraron además alta conductividad eléctrica y estabilidad, requisitos esenciales para su integración en dispositivos médicos reales y de uso prolongado.