

Muchas personas pueden pensar que limpiar y desinfectar es lo mismo. Sin embargo, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos establece diferencias entre ambas prácticas, ya que no todos los productos permiten obtener los mismos resultados.
En su sitio web oficial, el organismo presenta un cuadro en el que explica las diferencias entre limpieza y desinfección. Este material fue elaborado en el contexto de la pandemia de COVID-19.
¿Cuál es la diferencia entre desinfectar y limpiar?
De acuerdo con la web de la EPA, la limpieza permite eliminar la suciedad y la materia orgánica de las superficies, incluidos depósitos minerales, grasa y polvo, entre otros residuos.
Por su parte, la sanitización reduce la cantidad de bacterias presentes en las superficies mediante el uso de productos químicos específicos. Sin embargo, estos productos no están necesariamente diseñados para combatir los virus, por lo que es más útil la desinfección, un proceso que permite eliminar o inactivar tanto virus como bacterias mediante productos adecuados.

¿Qué productos se pueden usar para limpiar y desinfectar?
Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, los productos que se utilizan para limpiar y desinfectar cumplen funciones diferentes.
Para la limpieza, los CDC recomiendan el uso de agua y jabón o detergentes domésticos adecuadas para cada superficie. Estos productos pueden ayudar a eliminar la suciedad, impurezas y gran parte de los microorganismos presentes.
Para la desinfección, los CDC especifican determinados compuestos capaces de inactivar virus, bacterias y demás microorganismos:
- El alcohol etílico o isopropílico, con concentraciones de entre 60% y 90%, puede presentar una actividad bactericida eficaz.
- El hipoclorito de sodio o lavandina se usa para desinfectar superficies resistentes y puede actuar contra bacterias, virus y hongos cuando se diluye y aplica correctamente.
- Peróxido de hidrógeno, más conocido como agua oxigenada, se usa en determinadas formulaciones desinfectantes, aunque su efecto puede variar según la concentración y las condiciones de aplicación.
Los CDC aclaran que es importante limpiar antes de desinfectar, ya que la suciedad puede dificultar la acción de los productos químicos sobre los microorganismos. Además, se advierte que no se deben mezclar distintos limpiadores o desinfectantes, especialmente lavandina con amoníaco o productos ácidos ya que pueden generarse gases tóxicos.
¿Cada cuánto se debe limpiar y desinfectar?
En la página oficial de los CDC se recomienda implementar un régimen de limpieza regular ya que esto ayuda a evitar la propagación de microorganismo en el hogar y hace que sea menos necesario desinfectar todas las superficies de forma diaria.
La frecuencia depende del uso de cada espacio, la acumulación de suciedad y las condiciones de salud de quienes viven en la vivienda.
Se recomienda:
- Superficies de contacto frecuente: limpiar regularmente interruptores, picaportes y mesadas, especialmente después de recibir visitas.
- Otras superficies del hogar: limpiar cuando presenten suciedad visible o cuando sea necesario.
- Hogares con niños pequeños o personas inmunodeprimidas: aumentar la frecuencia de limpieza y considerar la desinfección.
- Cuando alguien está enfermo: complementar la limpieza con desinfección para disminuir el riesgo de transmisión de enfermedades.
- Superficies que estuvieron en contacto con carne cruda: limpiar y posteriormente sanitizar las áreas contaminadas, incluidos los sectores de preparación de alimentos.














