

Los sindicatos sostienen que la iniciativa constituye una conquista “innegociable” y una medida de “defensa de la vida” frente a los actuales ritmos de producción.
La Confederación de Sindicatos Industriales lanzará mañana, miércoles 1º de julio, la campaña “Más tiempo, más vida”, con la que impulsará la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, sin pérdida de salario.
La reducción de la jornada forma parte de la plataforma del PIT-CNT desde 2023. El primer planteo público fue realizado el 1º de mayo de ese año durante el acto del Día de los Trabajadores, cuando el presidente de la central sindical, Marcelo Abdala, propuso pasar de las 48 horas semanales establecidas por la ley de 1915 a una jornada máxima de 40 horas con remuneración equivalente a 48 horas.
Esta iniciativa dio un nuevo paso el 13 de agosto de 2024 con el lanzamiento oficial de la campaña nacional “Reducí la jornada laboral para vivir tu vida”, respaldada por estudios técnicos elaborados por el Instituto Cuesta Duarte y la Universidad de la República, con el objetivo de instalar el debate durante la campaña electoral.

En el documento difundido con motivo del lanzamiento de este miércoles, la confederación de sindicatos señaló que asume “la responsabilidad histórica” de iniciar oficialmente esta campaña por la reducción de la jornada laboral.
“Reducir la jornada laboral es, por tanto, una medida de defensa de la vida frente a un modelo que desgasta integralmente a quienes sostienen, día a día, la matriz productiva de nuestro país”
“Dentro de nuestra industria coexisten realidades laborales diversas y profundamente heterogéneas. Sin embargo, en los sectores donde la vanguardia organizativa ha logrado cristalizar esta reducción, las experiencias demuestran empíricamente su viabilidad y sus beneficios. Esta es una conquista innegociable que aspiramos a universalizar para el conjunto de la clase trabajadora en la industria uruguaya”, expresa el documento.
Uruguay ha debatido durante décadas la necesidad de avanzar hacia formas de organización del trabajo que dejen de estar “subordinadas exclusivamente a la acumulación, para volverse compatibles con las necesidades humanas y los saltos tecnológicos”, señala el trabajo.
No obstante, Uruguay “continúa estructuralmente rezagado frente a numerosos países que ya han comprendido que no hay soberanía nacional ni desarrollo productivo posible sobre la base de la extensión desmedida del tiempo de trabajo”.
El documento elaborado por los sindicatos señala que diversos estudios nacionales e internacionales han demostrado “de forma concluyente” que la reducción de la jornada laboral genera beneficios insustituibles para los trabajadores.
Problemas de salud mental
Entre estos beneficios se destaca una verdadera “conciliación entre la vida laboral y familiar, mayores posibilidades de descanso, formación intelectual y desarrollo personal, así como una mejora sustancial en la salud física y mental”.
Respecto a este último aspecto, los sindicatos afirmaron que merece “una lectura profunda”.
La salud mental se ha transformado en la gran “crisis silenciosa” de nuestra época, señala la confederación sindical. Las exigencias crecientes del capital, los ritmos cada vez más intensos de producción, los turnos rotativos y la presión permanente para elevar los márgenes de ganancia impactan de lleno, y de forma destructiva, en la calidad de vida de miles de trabajadores.

“Reducir la jornada laboral es, por tanto, una medida de defensa de la vida frente a un modelo que desgasta integralmente a quienes sostienen, día a día, la matriz productiva de nuestro país”, señala el dcoumento.
La confederación agregó que el tiempo liberado por la reducción de la jornada “no es tiempo ocioso ni improductivo”. Por el contrario, es la recuperación del tiempo social. “tiempo para el cuidado de la familia, el desarrollo cultural, la organización comunitaria y la participación democrática”.
En definitiva, es tiempo “arrebatado a la alienación para ser devuelto a la calidad de vida”, sostiene el documento sindical.
Asimismo, cuestionó las posiciones contrarias a esta reivindicación. “A pesar de la abrumadora evidencia, el poder económico insiste en sostener discursos conservadores que intentan estigmatizar esta reivindicación, presentándola falazmente como una amenaza para la producción o el desarrollo nacional”, indica el texto.
El documento señala que “frente a esta campaña del miedo, exigimos que el debate público abandone los dogmas y se estructure sobre la base de información rigurosa, datos oficiales veraces, experiencias empíricas concretas y una perspectiva que recoloque a las personas trabajadoras en el centro del modelo de país”.










