El Ministerio de Salud Pública confirmó que, desde este año, hospitales públicos y sanatorios privados incorporaron una estrategia combinada contra el virus respiratorio sincicial (VRS) que suma la vacunación materna y la administración directa de protección en recién nacidos cuando corresponde.

La directora de Epidemiología, Nataly Rodríguez, explicó que la vacunación a embarazadas ha alcanzado una cobertura cercana al 80% en los últimos meses y que esto ha sido clave para proteger a los bebés en sus primeros meses de vida.

La vacuna para mujeres embarazadas se aplica preferentemente entre las semanas 32 y 38 de gestación —ventana que fue recientemente ampliada— con el objetivo de que los anticuerpos maternos lleguen al feto.

Para que esa protección pase efectivamente al recién nacido, debe mediar un mínimo de diez días entre la inoculación y el parto; la inmunidad conferida por la vacuna materna dura aproximadamente seis meses, período en que los lactantes presentan mayor riesgo de enfermedad grave por VRS.

Ante el aumento de casos de VRS registrado en niños pequeños y bebés, las autoridades señalaron que, además de la inmunización materna generalizada, se está aplicando un anticuerpo monoclonal —Nirsevimab— directamente en recién nacidos en situaciones especiales.

Estos escenarios incluyen madres que no alcanzaron a vacunarse, partos que ocurren antes de que la madre desarrolle inmunidad suficiente y bebés con condiciones que aumentan el riesgo, como la prematurez.

Nirsevimab ofrece protección inmediata al recién nacido; sin embargo, su provisión gratuita está limitada a determinados grupos poblacionales, mientras que para otras familias tiene costo.

La recomendación oficial es que las embarazadas consulten con su obstetra sobre la aplicación de la vacuna dentro de la ventana recomendada y que las familias de recién nacidos con factores de riesgo informen al equipo de salud para evaluar la posibilidad de recibir Nirsevimab u otras medidas de protección.