La inflación medida por el Índice de Precios al Consumo (IPC) fue de 0,4% en junio, con lo que la tasa interanual se ubicó en 4,3%, medio punto porcentual por encima del registro de mayo. El resultado acerca de la variación de precios a la meta anual del Banco Central del Uruguay (BCU), fijada en 4,5%.

El principal motor del incremento mensual fueron las subas en combustibles anunciadas durante junio: la nafta registró un aumento del 6% y el gasoil del 7% en el mes, que impactaron de forma directa en los rubros de transporte y en costos de producción y distribución. También contribuyeron al avance de los aumentos en artículos de cuidado personal, entre ellos espumas de afeitar, pasta dental, toallas y protectores diarios, así como pañales desechables.

Pese al repunte del IPC general, la inflación subyacente —que excluye precios volátiles como frutas y verduras y componentes tarifados, incluyendo combustibles— mostró una trayectoria descendente y se ubicó en 3,6% anual.

Este comportamiento sugiere que, más allá del impacto puntual de las revisiones tarifarias y los bienes regulados, la dinámica de los precios subyacentes mantiene una moderación relativa.

Reacciones y expectativas

Analistas señalaron que el aumento de los combustibles explica gran parte del salto mensual y advirtieron que episodios similares de revisión de tarifas o precios controlados pueden generar pulsos temporales en el IPC sin alterar en igual medida las tendencias subyacentes.

Para que la inflación anual vuelva a alinearse con la meta del BCU será clave la evolución de próximos ajustes en combustibles, alimentos regulados y la trayectoria del tipo de cambio y la demanda interna.

El dato de junio obliga a las autoridades y a los agentes económicos a seguir de cerca tanto los componentes volátiles como la inflación subyacente para evaluar la necesidad de medidas de política macroeconómica y la posibilidad de que la inflación anual alcance o supere la meta en los próximos meses.