

Ruggero Vaccari llegó a la Argentina desde Italia en 1951. Cinco años más tarde comenzó a prestar servicios a una empresa exportadora agropecuaria para hacer el control de la carga a los buques. En esa época era toda carga general que iba en bodega.
El trabajo se basaba en asistir a los exportadores y velar porque las cargas fuesen embarcadas en condición clean on board, es decir, bien estibadas y sin daños. Y en especial que se obtuviera el recibo de a bordo sin observaciones.
Por consejo de esa misma empresa, Ruggero estudió y se recibió de despachante de aduana en 1960, el año en que nació Marcello Vaccari, actual managing director de VACLOG, grupo logístico que está celebrando siete décadas de vida.

¿Cuándo se produjo su ingreso a la empresa?
Originariamente quería ser geólogo, sin embargo, en la década del 80 me recibí de licenciado en Comercio Internacional e ingresé a la empresa familiar con la idea de ampliar los servicios luego de haber estado a cargo del comercio exterior en una firma cervecera de Córdoba.
¿Qué momento definiría como clave para la empresa?
Fue en el año 1987, cuando Vaccari asoció a Carlos Barilatti, un trader de una gran cerealera exportadora. Además, los dos éramos profesores de la Fundación Bank Boston.
En esa época los productores no exportaban, vendían su producción a empresas que se dedicaban a sembrar, cosechar y vender internamente.
Es así como comenzamos a ayudar a los productores para que vendiesen de manera directa. De esa forma ampliaban sus mercados y márgenes de ganancia.
Ese negocio, al que denominamos outsourcing agropecuario, era un servicio integral porque le armábamos toda la logística. También se revisaban contratos o se los asistía en las negociaciones, cálculos de fobbing y en seleccionar los mejores instrumentos de pago.
¿Podría decirse que éste es hoy es uno de los principales negocios para VACLOG?
Sin dudas. El servicio comenzó a ir muy bien porque se sumaban distintos productores. Hoy es uno de los negocios más importante que tenemos: pasamos de 8.000 toneladas anuales iniciales a los actuales 3,5 millones de toneladas.
Luego se sumaron importadores de agroquímicos, maquinarias, repuestos y algo de fertilizantes y hoy a este servicio lo denominamos 4PL Agropecuario.
En base a su éxito, se sumaron al outsourcing más sectores ajenos al rubro agropecuario como plásticos, envases, químicos, cobre, cables, insumos médicos, maquinarias, impresoras, alimentos, grandes equipos y hasta plantas industriales completas entre otros.
¿Cuáles fueron los otros hitos que marcaron el camino de la compañía?
En 1991, cuando llegó el proceso de desregulación y privatización en Argentina, me contacté con el forwarder de Pepsi en Miami y le pregunté si podía ir a visitarlo. Como nosotros ya trabajábamos con embotelladoras en Argentina, viajé en 1992 y me quedé casi un mes en Estados Unidos porque me ofrecieron realizar un curso en Miami, New York y Chicago. Cuando estaba regresando me ofrecieron la representación de LAFCO Latin American Forwarding Consolidators. Con ese contrato firmado, armamos el área de forwarding.

El crecimiento de la compañía nos llevó a desarrollar un software propio para brindar el mejor servicio. A veces damos el servicio de 4PL, y en otras también se suma el forwarding más despacho. También brindamos despacho solo o forwarding según las necesidades del cliente.
En 1998 comenzamos a trabajar con una red de agentes en el exterior de la cual terminé siendo director y abrimos una oficina en Rosario para atender de manera más próxima a los clientes del rubro agropecuario. A esta estructura se agregaron después bases de operaciones sobre las rutas 2 y 5 con vehículos propios.
Ese mismo año fuimos la primera empresa en cargar granos a granel en contenedores.
También hubo una expansión hacia el mercado regional y la logística.
Efectivamente, el pie en Brasil fue puesto en 2005 cuando armamos una empresa de forwarders RVA Do Brasil -VACLOG que al día de hoy sigue prestando servicios.
Asimismo, en 2019 decidimos avanzar con almacenaje y distribución con la apertura de un depósito en el parque industrial PIBA situado en Camino del Buen Ayre y Panamericana.

A este negocio de logística doméstica le agregamos otro de logística inversa que le hacemos a dos empresas una de consumo masivo y otra importante de alimentos para mascotas. Lo realizamos con un software y un grupo de decomisadores en Capital, Gran Buenos Aires y varias ciudades del interior. Cuando los supermercados rechazan mercadería, nuestros decomisadores la escanean y deciden si la aceptan o no, e incluso qué mercadería eventualmente va a destrucción. En uno de los casos instalamos una máquina que recibe alimento para animales que es devuelto, lo muele y embolsa en big bags, y va para consumo de otros animales como cerdos, etc.
Ese mismo año 2019 se unificaron las diversas oficinas de Capital Federal y Vicente López en una sola situada en pleno microcentro sobre la calle 25 de mayo.

También se abrió una pequeña oficina comercial en los Estados Unidos cuando las restricciones cambiarias impedían girar divisas para el pago de fletes.
La tercera generación
Patricio, licenciado en Economía Empresarial, hijo de Marcello y nieto de Ruggero Vaccari, ingresó hace 14 años y le tocó vivir otro proceso interesante como fue el cambio de imagen de la compañía. Pasaron de Vaccari a VACLOG y eso se produjo porque Vaccari agregó la logística
“Si bien seguimos siendo despachantes de aduana, hoy damos todos los servicios de punta a punta en lo que es la cadena logística. Además, si bien la familia sigue como principal accionista del grupo empresarial, somos solo dos Vaccari dentro de una plantilla de 120 colaboradores. Esto también nos otorga una sólida impronta corporativa”.
Patricio resaltó que “nos caracteriza la profesionalidad, todos los gerentes y directivos somos profesionales universitarios y varios con post grados”.

A futuro, el más joven de los Vaccari afirmó que siguen avanzando con nuevos proyectos en base a sus planes estratégicos.
“Consideramos que lo más importante siempre es lo que está por venir. Para eso, hay que ser flexibles para adaptarse a las nuevas realidades y sobre todo estar a atentos a las ventanas de oportunidad que se presenten”, sentenció.










