

La estadística no podría ser más auspiciosa. Según datos preliminares del Ministerio de Industria, las pymes representan el 99% de las empresas del país, aportan el 42% de las ventas totales y generan el 70% del trabajo. En los últimos nueve años, con un crecimiento promedio anual de la industria del 7,5%, se crearon 190 mil empresas, de las cuales un 10% son industriales y casi un 60% fueron generadas por jóvenes de menos de 35 años.
Es una realidad que el sostenimiento del tejido pyme también representa un costo para la sociedad, en términos de subsidios, exenciones y trabas a las importaciones que encarecen los precios internos. Sin embargo, los analistas coinciden en que el apoyo a estas empresas y a los emprendedores se justifica por las debilidades que presentan, en comparación con compañías de mayor envergadura. Las pequeñas y medianas empresas suelen tener menor acceso al crédito, mayores costos de producción (por su menor escala), más dificultades para retener personal calificado y menos recursos para invertir en innovación y tecnología. Todos los países exitosos tienen fuertes programas de apoyo. La cuestión es definir cuánto apoyo es razonable, en qué condiciones debe hacerse, cuáles son los sectores estratégicos con chances de autosustentarse a mediano plazo y evaluar a consciencia los resultados de los programas de apoyo, considera Marcos Cohen Arazi, del Ieral, que enfatiza que se necesita un marco de reglas de juego confiable a mediano plazo para que éstas inviertan.
La participación de las mipyme en la generación de puestos de trabajo formal cayó de 54% del total en 2003 a 50% en 2012, según estimaciones del Ieral, ya que el empleo en las mipyme se expandió, pero en menor magnitud que el de las grandes empresas.Grandes vs. chicasEl sector pyme manufacturero exportador (pymex) creció, entre 2001 y 2011, según los últimos datos disponibles de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), tanto en el número de firmas como en el valor exportado. La cantidad de pymex se expandió 59%. Para 2011, se estimaban 6.116 las compañías medianas y pequeñas que exportaban. Los valores exportados se incrementaron en 146%. Así, de vender al exterior u$s 596 mil en promedio por firma en 2001, las pymex pasaron a generar u$s 922 mil, en 2011, implicando una expansión del 55%.
Sin embargo, a pesar de tanto empuje, el monto se quedó chico: el valor exportado promedio por empresa industrial grande se incremento un 198%. En 2001, las grandes empresas manufactureras exportaron 38 veces lo que las pymex. Una década más tarde, esa relación se elevó hasta 74, según consigna un reciente informe del Ieral.MercadointernismoAún dejando de lado la comparación con las empresas grandes, el principal talón de Aquiles de las pequeñas firmas nacionales es su escasa inserción internacional: las exportaciones de las pymes representaron 15% de las ventas externas totales, según cifras oficiales preliminares para 2012. Aún así, el Ministerio de Industria enfatiza que estas firmas exportan tres veces más valor agregado que las grandes empresas y que, entre 2003 y 2012, el valor exportado del sector se incrementó en un 80%.
El experto en comercio exterior Mauricio Claveri, de la consultora abeceb.com, considera que las pymes argentinas no realizan un aporte relevante en términos de exportaciones. Sin embargo, Claveri reconoce, que la actividad está concentrada en la fabricación de productos industriales y, en este sentido, son muy relevantes para la diversificación y competitividad del sector industrial.
Pero, a pesar de su aporte marginal a las exportaciones, las pymes industriales exportadoras sí tienen un impacto importante en materia de empleo. Ocupan más trabajadores que las no exportadoras; realizan inversiones y adoptan la utilización de maquinaria de punta en mayor proporción; certifican normas de calidad internacionales en mayor medida y tienen una productividad superior, explican la diyuntiva desde el Ieral.
Marcos Cohen Arazi, economista del instituto cordobés, sostiene que, si bien en el mundo, la prerrogativa de sostener el empleo se instaló con fuerza a partir de las crisis, también se valoriza la competitividad: el desarrollo de una industria pujante va de la mano de la competitividad y la inserción internacional, para lograr empleos sostenibles en el tiempo.
A diferencia de otros países, que definen sectores estratégicos, las políticas industriales argentinas apuntan hoy a que todos los sectores económicos industriales sean viables. Según el equipo de la cartera que lidera la ministra Debora Giorgi: parte de esa viabilidad se asienta en construir un entramado productivo fuerte, con una estructura industrial diversificada, que genere arraigo local y que permita internacionalizar su producción. Con ese fin, el Plan Estratégico Industrial 2020 definió políticas para 11 cadenas de valor industriales -más del 80% del PBI industrial- en busca de duplicar el valor monetario de la producción de bienes y servicios industriales y las exportaciones de manufacturas industriales en una década y avanzar en la sustitución de importaciones industriales. Se sumarían más de 30 herramientas en áreas como Financiamiento, Capacitación o Asistencia técnica, entre otras.
De todos modos, en la práctica, las pymes argentinas no se concentran en los sectores de un mayor componente de valor agregado, ya que existe una distancia tecnológica muy difícil de superar y países altamente competitivos, tales como los Estados Unidos, el conjunto de la Unión Europea, Japón, China, India, como explica Claverí, de abeceb.com. Para el economista, sería muy importante posicionar a las pymes locales en estos sectores de alta tecnología. Pero se requiere de un apoyo decisivo del sector público, enfatiza.
Por su parte, Cohen Arazi, del Ieral, sostiene que las pymes no están fuertemente concentradas sectorialmente y grafica que, a nivel industrial, hay gran diversificación entre rubros, con Manufactura de Alimentos (que concentraba el 3,7% de pymes, en 2009), Productos Metálicos (2,9%), Confecciones (1,4%), Maquinaria y Equipos (1,4%) y Productos Plásticos (1,3%), como los más importantes. Es cierto, hay una fuerte incidencia de sectores de servicios entre las pymes, pero, internamente, se aprecian actividades productivas muy variadas, resume.
Al incio de un nuevo ejercicio, la realidad de las pymes argentinas se presenta así con la necesidad de poder aunar el esfuerzo de ser creadores de empleo con el apoyo necesario para poder generar valor agregado, que enriquezca fronteras adentro y afuera.












