

Han pasado 30 años de la guerra por las Islas Malvinas. Recordamos con tristeza y dolor la pérdida de tantos jóvenes cuyas familias aún hoy lamentan la muerte de un padre, un hijo o un amigo. Queremos acompañarlos en el dolor y rezamos junto a ellos y a los que tuvieron la bendición de volver a casa teniendo especialmente presentes a quienes sufrieron heridas irreversibles.
La guerra sólo produce muerte y desolación. La alternativa nunca más debe ser la violencia.
Por varias décadas hemos vivido enfrentamientos y divisiones y hemos transitado un largo camino para afianzar la democracia. En nuestra Argentina de 2012 encaramos viejos y nuevos desafíos como el flagelo de la droga, la inseguridad, la fragmentación social y la exclusión de argentinos que aún quedan fuera del sistema.
Con la memoria en esa guerra y porque estamos convencidos de que el verdadero fundamento de nuestra Nación se logrará siempre con Justicia y en Paz, desde la Comisión Nacional de Justicia y Paz queremos compartir algunas ideas que nos impulsan a un mayor compromiso ciudadano para afianzar la construcción de una verdadera patria de hermanos.
n Revalorizar la confianza en la juventud. El lema propuesto por Benedicto XVI para la celebración de la jornada mundial de la Paz de este año es: Educar a los jóvenes en la justicia y la paz. La propuesta es provocativa y ambiciosa. La experiencia histórica nos asiste y creemos que el tiempo actual lo requiere.
n Educar privilegiando el ejemplo. Es verdad que uno enseña con lo que sabe pero educa con lo que vive. Por eso, habrá una verdadera educación para la justicia y la paz si logramos testimoniar en nuestros comportamientos la vivencia cotidiana de estos valores. En lo personal, en las instituciones y en su proyección hacia la sociedad debemos encarnar los valores sociales que pretendemos compartir con los jóvenes.
n Compromiso de todos con una ética pública. Como propusimos en la declaración De habitantes a ciudadanos nuestro compromiso no puede ser sólo un planteo teórico, un discurso o una buena intención. Es hora de asumir deberes y no sólo reclamar derechos.
n Construir ciudadanía desde la amistad social. Sentimos que es urgente reformular un nuevo modo de relacionarnos. A través del diálogo y en un clima de encuentro y confianza es posible desarrollar la amistad social como fundamento de todas nuestras relaciones.
n Consensuar las prioridades como sociedad. Como la defensa de los derechos humanos y sociales, la aceptación del desafío de la inclusión, la erradicación de la pobreza, la promoción del desarrollo integral, el cuidado de la vida desde la concepción, la promoción de las familias.








