Quién es quién 2024

Vientos de cambio: las empresas se adaptan a la era Milei

Los inversores miran con agrado las señales de desregulación de la economía y el esfuerzo del Gobierno por ordenar la macro, pero siguen esperando hechos concretos antes de hacer desembolsos en el país. Qué sectores serán los primeros en despegar.

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Soplan vientos de cambio en la Argentina. El arribo de Javier Milei a la Presidencia de la Nación instaló la noción de una transformación del clima de negocios. Las promesas de una economía más desregulada, con menor injerencia del Estado y mayores certezas para los posibles inversores parecen sentar las bases de un tiempo venturoso para quienes decidan apostar por un país que en los últimos tiempos sembró tormentas y cosechó tempestades en términos de atraer capitales.

Las perspectivas asoman buenas, pero la Argentina es un país en el que las apariencias engañan. Por eso, poco más de cien días después de la llegada del líder de La Libertad Avanza a la Casa Rosada es momento de otear el horizonte y empezar a definir si los pronósticos de buen clima para los negocios tienen fundamentos sólidos o constituyen una mera expresión de deseos.

No sería la primera vez que negros nubarrones oscurezcan lo que a simple vista se percibía como un cielo celeste y sin riesgos de chaparrones impiadosos. ¿El nuevo clima sirve para atraer inversiones? ¿Se está configurando un nuevo mapa de negocios? ¿Qué sectores ganarán peso con la política económica del Gobierno? Las respuestas a estos interrogantes permitirán determinar si resulta posible que la Argentina reciba, por fin, la benévola lluvia de inversiones que esperó con ansias durante años.

"Luego de tantos amagues en el pasado, creo que los mercados esperan hechos concretos", sostiene Miguel Arrigoni, Chairman & CEO de First Capital Group. Sin embargo, aclara: "Lo curioso es que la injerencia del Estado en nuestro país se asume como una contra, cuando podría ser algo muy favorable. Los Estados modernos compiten por la atracción de las inversiones, no por desalentarlas como la Argentina ha hecho desde hace varias décadas".

Ganar competitividad

En opinión de Arrigoni las regulaciones también pueden ser buenas y generar un marco competitivo adecuado. La diferencia está en el objetivo que buscan. Si se inmiscuyen inmiscuirse en lo privado es malo, pero es necesario brindar marcos regulatorios transparentes.

Mariana Camino, presidenta y CEO de ABECEB, no tiene dudas al respecto: "Las promesas de una economía más desregulada y con menos injerencia del Estado sin duda sirven y van a un tener un impacto positivo en la atracción de inversiones, ya que menos regulaciones y burocracia hacen que sea más fácil para las empresas operar y tomar decisiones ágiles y flexibles".

Mayor autonomía

Y agrega un punto que le parece decisivo a la hora de definir ese nuevo clima de negocios que se avizora. "La reducción de la intervención estatal suele dar a las empresas una mayor autonomía para tomar decisiones estratégicas y operativas. Los anuncios del Gobierno permiten proyectar una reducción de los costos operativos y la facilitación del comercio internacional. Es importante destacar que una menor injerencia del Estado suele fomentar la innovación y el espíritu emprendedor al reducir las barreras de entrada para nuevos negocios y facilitar la experimentación en diferentes modelos de negocio", afirma.

Patricio Rotman, director de la consultora Finanzas & Gestión, va más allá y aventura: "Una Argentina más libre y más abierta al mundo va a generar un interesante flujo de inversiones. En el corto plazo, tales inversiones se estarán canalizando solo en los sectores económicos en los que la Argentina presenta claras ventajas competitivas y estratégicas".

Mariana Camino, CEO de Abeceb

Por su parte Juan Procaccini, lead partner de Deals Corporate Finance + Strategy & Advisory platforms en PwC Argentina, se permite una mirada al pasado para comparar momentos históricos similares a los que la Argentina atraviesa en estos días. Estuvo al frente de la Agencia de Inversiones en el gobierno de Mauricio Macri y observa algunas similitudes entre los primeros días de la gestión del fundador del PRO y los de la de Milei.

"La oportunidad de la Argentina, en realidad, no cambió de aquel momento hasta ahora desde el punto de vista de lo que podemos ofrecerle al mundo. La Argentina es un país extremadamente interesante porque tenemos muchos recursos. Y no se trata solo de los recursos naturales y nada más; tenemos muchos recursos en general para ofrecer. Por ejemplo, recursos humanos que ya están en el mundo porque, lamentablemente, muchos de ellos se fueron", relata.

Condiciones necesarias

Para los oídos de los inversores palabras como credibilidad, certezas y desregulación suenan mágicas. Pero no todo lo que brilla es oro. Esos términos no se convierten en hechos con solo pronunciarlos. Requieren medidas concretas que fomenten el desarrollo del escenario ideal para que invertir en la Argentina deje de ser un negocio de riesgo por las limitaciones que el país impone con sus cambiantes estados de ánimo.

"La desregulación y la menor injerencia del Estado son solo una parte de un conjunto de condiciones que se requieren para atraer inversiones de calidad y fomentar un desarrollo económico sostenible", indica Camino.

Juan Procaccini, lead partner de Deals Corporate Finance de PwC Argentina

Apunta fundamentalmente a la necesidad de acompañar esa condición con medidas que seduzcan al entorno empresarial: "Por un lado, los que invertimos buscamos entornos políticos estables y predecibles, así como sistemas legales sólidos que garanticen el cumplimiento de contratos y la protección de los derechos de propiedad. En este sentido, la transparencia en los procesos gubernamentales y la promoción de buenas prácticas de gobierno corporativo también son fundamentales para generar confianza. Y, por el otro, una infraestructura adecuada en áreas como transporte, comunicaciones, energía y tecnología es crucial para el funcionamiento eficiente y el acceso a mercados".

Sobre este punto, Rotman expone una cuestión de deseos que parece determinante para acompañar las buenas sensaciones que entregan los anuncios vinculados con una economía con menos trabas. "Esperemos que a mediano plazo el flujo de inversiones sea más generalizado. De todos modos, las inversiones de mediano y largo plazo van a requerir condiciones macroeconómicas positivas y sustentables. El nuevo gobierno ha dado un buen primer paso en estos cien días de gobierno. Tendrá que lograr consistencia macroeconómica en lo que queda de 2024 (reducción de inflación, crecimiento económico, tipo de cambio real competitivo con baja volatilidad, reformas duraderas)", afirma.

Arrigoni acompaña esa idea y advierte: "Si se mejorara la matriz logística, que es un desastre porque no tenemos trenes, la Argentina podría ser mucho más competitiva de lo que es. Yo creo que una cosa es sacar las trabas, que es lo que está pensando el Gobierno, pero lo otro es preparar las condiciones para que, por ejemplo, el aparato logístico, que considero fundamental, funcione".

En tanto, Procaccini está convencido de que "palabras mágicas" como desregulación, previsibilidad y limitación de la injerencia del Estado son apenas lo mínimo que reclaman los inversores. Y pone una señal de alerta al asegurar que sin estas condiciones los capitales no van a llegar.

Más que promesas

"Las promesas no son razones suficientes para que inviertan o no, porque, lamentablemente el inversor en Argentina ha sufrido grandes frustraciones y ha escuchado muchas promesas. Entonces es necesario que nosotros maduremos como como país y que seamos consistentes y mantengamos nuestras promesas en el tiempo, no solamente desde el punto de vista de pagar deudas y no volver a entrar en un default, sino que también hagamos reformas estructurales. Y, sobre todo, no cambiar las reglas del juego", completa.

El socio de PwC agrega que como mínimo el inversor tiene que poder acceder al mercado de cambios y poder girar divisas a su casa matriz. "Eso es como una obviedad. Si no, ni empieza a analizarse una inversión. Es como si vos me decís ´invertí, pero después no te vas a poder llevar la guita´. Y no: la verdad es imposible que así alguien decida invertir", destaca.

Para completar el cuadro, señala que, después, en un siguiente paso, el Estado tiene que desregular y dejar de meterme en lugares en los que no debe. A eso se le debe sumar una rebaja de la carga positiva y una reforma laboral que a empiecen a dar certezas. Es necesario que cuando un inversor decide hacer un desembolso en el país sepa que las normas no se van a modificar. "Eso que es música para los oídos de los inversores". grafica.

Para despejar dudas, el Procaccini deja en claro un punto: "Los inversores quieren que todo eso ocurra y que se mantenga. Me preguntaban hace poco si yo creía que iba a haber un boom de inversores, pero yo creo que el inversor que está viendo a América latina, primero en general, y, en particular, a la Argentina es un inversor más que cauteloso. Porque la Argentina no es el único ejemplo de la región que en los últimos años tuvo cambios drásticos políticos y generó cambios en sus reglas de juego. Pasamos a ser una región en la que hay menos países que han sido coherentes a lo largo del tiempo".

A modo de ejemplo, cuenta que en un momento Colombia era la niña bonita, hasta que empezó a tener problemas con la llegada del Gustavo Petro a la presidencia. "Lo mismo pasó con Perú: tuvieron como buenos focos de inversión durante un tiempo que después generaron en frustraciones y cambios de reglas de juego. Por eso creo que la Argentina hoy tiene una oportunidad porque, de alguna manera, se reposiciona dentro de la región como un país que está realmente apuntando de manera definitiva a transformarse en un país normal", se entusiasma.


El litio es uno de los sectores que más rápido crecerá

Rotman coincide con Procaccini y, además, enumera las consecuencias de los cambios en las reglas de juego. "Luego de 20 años de desastre político y económico en Argentina, con cepo, controles de precios, regulaciones y un largo etcétera, una enorme cantidad de empresas globales fueron decidiendo salir del mercado argentino. En nuestro rol en F&G de asesores financieros en transacciones de fusiones y adquisiciones, lamentablemente hemos ayudado a decenas de empresas internacionales que decidieron salir de la Argentina".

Esta situación, explica Rotman, ha generado que muchos grupos empresarios argentinos hayan podido crecer a través de adquisiciones. Fortalecieron y mejoraron significativamente su competitividad. De esta manera, se ha configurado un nuevo mapa de negocios en el país, con grupos empresarios nacionales tienen una mayor predominancia en la economía y en los negocios.

Los sectores beneficiados

Este escenario obliga a plantear una pregunta casi obvia: ¿qué sectores ganarán protagonismo con la nueva economía?

Arrigoni cree que el primero, sin dudas, será el financiero, porque los bancos van a tener que reinventarse para trabajar más con los privados a partir de que renazca la actividad. En segundo lugar, agrega, habrá que seguir de cerca la evolución de los sectores no tradicionales como el petróleo y el gas no convencionales, el sector de energía energía en general y la minería. Y luego van a empezar a aparecer otros rubros que tienen que ver con las economías regionales, como negocios los agroforestales y la agroiondustria.

Procaccini ve una oportunidad dorada en Vaca Muerta: "Los recursos naturales son diferenciales, sobre todo en lo que respecta a energía con el shale y Vaca Muerta. Es necesario que ocurra en la Argentina y tenemos una oportunidad gigantesca para explotar algo que de a poco se fue explotando, incluso con los cambios de gobierno, pero con mucho menos inversión de la que debería haber si el mercado gana en confianza y en certidumbre".

También observa un prometedor futuro en términos de infraestructura, energías renovables, minería, con el litio como estrella y en la que ve una "oportunidad gigantesca" para el país, capital humano, turismo y hotelería y tecnología.

Destaca, además, que el agro que necesita una transformación inmediata: "La capacidad productiva que tiene el agro debe expandir la frontera a través de la industrialización. Además de la exportación primaria de soja a granel, debemos hacer aceite. Extender la cadena de valor, transformarnos en un jugador global. Un ejemplo es la industria del vino, que despacito fue creciendo y hoy el vino está posicionado en el mundo y exportamos muchas más botellas que vino a granel. Y todavía hay un montón de elementos primarios que se exportan y que podrían tener un mayor valor agregado".

El nuevo mapa

Camino, de Abeceb, cree que en el país ya se está configurando un amplio mapa de negocios alrededor de los sectores que emergieron como ganadores. "La incorporación tecnológica, el desarrollo de proveedores, el cumplimiento de estándares globales, el desarrollo de nichos nuevos y otros aspectos, son los factores que traccionan este desarrollo". aporta.

Arrigoni, en tanto, agrega: "La Argentina se va a volcar fuertemente hacia la matriz productiva básica, hoy por hoy liderada por el shale gas y el shale oil, la minería y la energía. Son todos sectores que en todos los países están muy desarrolladas y que acá están recién empezando. Somos un país que tiene una de las mayores reservas de gas y no tenemos gas. Creo que por el orden primario es por donde más va a venir la cosa y después atrás de eso viene toda la parte de servicios".

Su optimismo lo lleva a decir que la Argentina es un país en el que, si se dan las condiciones adecuadas, perfectamente "van a ingresar decenas de miles de millones de dólares" de inversión. "Esperemos que todo eso se dé en un marco razonable y de estabilidad de negocios, que es lo que todo el mundo quiere. Y con un Estado que no sea apropiador del terreno de los privados como ha venido pasando en los últimos, diría, 20 años", dice.

Los analistas sostienen que una economía menos regulada impulsará el desarrollo de Vaca Muerta

Todo depende, entonces de que la Argentina decida, finalmente, ser un país normal. Con una economía más abierta y sincera, con reglas de juego claras y perdurables en el tiempo. Procaccini revela que PwC recibe numerosas consultas de potenciales inversores que desean conocer qué tan estable es el clima de negocios que se plantea a partir de la llegada del nuevo gobierno. La consigna es que no hay fórmulas mágicas: se requieren reformas estructurales, apoyo político para esas reformas, eliminación de cepos y restricciones, inflación de un dígito como punto de partida y evitar los volantazos desesperados que han sido moneda corriente en la historia.

Esas condiciones son cruciales para que los vientos de cambio dirijan a las nubes en la dirección correcta y la esperada lluvia de inversores no se convierta en un temporal de malos negocios para inversores que están listos para creer en un país que busca recuperar la confianza perdida

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