Bodegas Bianchi volvió a tomar medidas para reordenar su situación financiera. La histórica bodega mendocina redujo parte de su personal y desvinculó a unos 17 trabajadores como parte del proceso de reestructuración que puso en marcha este año.
A través de un comunicado, la compañía explicó que la reorganización apunta a adecuar su estructura al contexto que atraviesa la industria vitivinícola. Además, aseguró que mantiene con normalidad sus operaciones productivas, comerciales y de exportación.
Esta medida se produce semanas después de que Bianchi consiguiera un acuerdo con sus acreedores financieros en el marco del proceso de reestructuración que inició este año. La bodega obtuvo la adhesión a una oferta de standstill, un mecanismo que suspende temporalmente los reclamos y las acciones legales mientras negocia nuevas condiciones para sus deudas.
Bodegas Bianchi no es la única en problemas. También hay complicaciones en Casa Montes y Norton
El objetivo de la compañía es evitar que la situación derive en un concurso preventivo. Según informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el acuerdo contempla un período de suspensión de acciones y el compromiso de negociar de buena fe el reperfilamiento de los pasivos financieros de la sociedad.
“Esto se enmarca en los esfuerzos integrales de Bodegas Bianchi por reordenar sus pasivos con proveedores y demás integrantes de la cadena de valor, con quienes la sociedad se encuentra actualmente negociando alternativas de solución”, señaló la empresa en ese momento.
La deuda que arrastra
El anuncio se conoce meses después de que la bodega quedara en el centro de atención por el registro de cheques rechazados informado por la Central de Deudores del Banco Central. A fines de enero, Bodegas Bianchi acumulaba 108 cheques rechazados por falta de pago por un monto total de $ 1.294.188.992,95.
De acuerdo con esos registros, el primer cheque rechazado se produjo el 26 de diciembre de 2025. En ese momento, y hasta el 14 de enero de 2026, la empresa acumulaba 80 cheques sin fondos por un total de $ 1.012.322.054,62.
Con el correr de los meses, el registro siguió creciendo. Según la última actualización disponible, la bodega acumula 205 cheques rechazados sin fondos por un monto total de $ 1.623.139.911,10.
Los registros oficiales muestran además que la compañía regularizó 11 cheques por un total de $ 12.029.599,95. De esta manera, el porcentaje de cheques abonados alcanza el 5,37% en cantidad y el 0,74% del monto total involucrado.
A la situación financiera se sumó un cambio en la conducción de la compañía. Pablo Glöggler dejó su cargo como CEO, función que había asumido en 2024. Había ingresado a Bodegas Bianchi en 2021 como director, luego fue designado presidente y más tarde quedó al frente de la gestión diaria, en reemplazo de Rafael Calderón.
Hasta el momento, la empresa no anunció quién ocupará ese cargo. La salida se produjo en medio del proceso de renegociación de deudas y reordenamiento financiero que la compañía puso en marcha este año.
Fundada en 1928 por Valentín Bianchi en San Rafael, Bianchi es una de las bodegas históricas de la vitivinicultura argentina. Su portafolio incluye etiquetas de alta gama y productos masivos, entre los que se destacan Enzo Bianchi, María Carmen, Bianchi Particular, Famiglia Bianchi, Elsa Bianchi y Don Valentín Lacrado. En los años 90 fue pionera en el desarrollo de vinos frizzantes con New Age.
En 2018, Bodegas Bianchi avanzó con una inversión en el Valle de Uco que incluyó la puesta en marcha de una nueva planta productiva. El desarrollo contempló una instalación de 2000 metros cuadrados, con capacidad de vasija para 500.000 litros y espacio de estiba para 400.000 botellas. La compañía también impulsó iniciativas vinculadas a su estrategia de marca, como el lanzamiento de LEO, un vino desarrollado junto a la Fundación Leo Messi.
Una industria en alerta
Después de un 2025 marcado por la caída del consumo y uno de los peores desempeños exportadores de las últimas dos décadas, el sector comenzó a mostrar algunas señales de recuperación durante el arranque de 2026. Sin embargo, la mejora volvió a concentrarse en los productos de menor valor agregado y todavía persisten problemas de rentabilidad en buena parte de las bodegas.
Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y mayo las ventas de vino en el mercado interno alcanzaron 2,82 millones de hectolitros, una baja interanual de 0,4%. Mientras los vinos sin mención varietal crecieron 12,8%, los varietales registraron una caída de 26,3%
En el frente externo, en tanto, las exportaciones mostraron un mejor desempeño. Entre enero y junio, los despachos de vino aumentaron 14,2% en volumen respecto del mismo período de 2025, impulsados principalmente por el vino a granel, que avanzó 52,7%. El vino fraccionado, en cambio, registró un crecimiento de apenas 2,4%.
En los últimos meses, al menos dos bodegas quedaron expuestas por problemas financieros, con un patrón que se repite: cheques rechazados, dificultades para sostener pagos y, en uno de los casos, un concurso preventivo ya abierto.
El caso más reciente es el de Casa Montes, una bodega ubicada en el Valle de Tulum, San Juan. Según datos oficiales de la Central de Deudores del Banco Central, los primeros registros de cheques rechazados aparecen en mayo de 2025, mientras que el último rechazo informado corresponde al 19 de enero de 2026.
En ese período, la empresa acumuló 286 cheques rechazados por un total de $ 471.421.066,23. De ese monto, la compañía abonó 99 cheques, por $ 171.382.363,52, lo que representa el 34,62% del total informado.
Casa Montes produce etiquetas como Alzamora, Baltazar y Ampakama y hasta agosto del año pasado fue propietaria del Diario de Cuyo, activo que la familia Montes decidió vender a los dueños del diario mendocino Los Andes. La empresa está actualmente bajo la conducción de los hijos de su fundador, Francisco Salvador Montes.
El otro caso que encendió alertas en el sector es el de Bodega Norton. En diciembre, la Justicia de Mendoza aprobó la apertura del concurso preventivo y la empresa inició formalmente el procedimiento para reorganizar su situación financiera, con una deuda cercana a los u$s 30 millones, según consta en el expediente.
La decisión se tomó, según indicó la compañía, tras evaluar distintas alternativas para afrontar la situación financiera actual.
“Reafirmamos nuestro compromiso con nuestros colaboradores y la comunidad vitivinícola, y continuaremos trabajando con el mismo espíritu de esfuerzo y excelencia que caracteriza a la bodega desde hace 130 años”, expresó su CEO, Tomás Lange, quien asumió el cargo en julio pasado.