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Techint Ingeniería & Construcción y la italiana Saipem quedaron a cargo de los trabajos técnicos preliminares para la nueva planta de urea que Profertil proyecta construir en Bahía Blanca, según confirmaron las empresas a El Cronista.

El contrato tendrá una duración de 11 meses.

Durante esta etapa las compañías deberán evaluar la viabilidad del proyecto, definir alternativas para su construcción, identificar potenciales proveedores y estimar la inversión necesaria para llevarlo adelante. Es una instancia previa a la ejecución de la obra, que -indicaron- aún no fue adjudicada.

Según explicaron, el proyecto incorporará tecnología de producción de amoníaco de Topsoe, tecnología de producción de urea de Saipem y tecnología de granulación de Thyssenkrupp Uhde.

La ampliación ya había sido objeto de una licitación lanzada en 2019. En 2021, Techint y Saipem se impusieron con su propuesta para construir la nueva planta de urea, pero el contrato no llegó a firmarse. La iniciativa quedó en suspenso en medio de diferencias entre YPF y Nutrien, los entonces accionistas de Profertil, tras negociaciones para introducir cambios tecnológicos y revisar los costos del proyecto. En diciembre de ese año, la compañía firmó un acuerdo de exclusividad con el consorcio para optimizar la oferta, una negociación que continuó durante 2022 sin que se concretara la obra.

Fuente: Fuente: Techint
Fuente: Fuente: Techint

La iniciativa actual contempla una ampliación de mayor escala, con otro tipo de tecnologías y más capacidad de producción. Aunque está vinculada con el proyecto de 2019, aquella licitación era para la construcción de la planta.

El vínculo entre las tres compañías tiene un antecedente concreto: Techint y Saipem -que entonces operaba bajo el nombre Snamprogetti- fueron las encargadas de construir la planta original de Profertil inaugurada en 2001.

La ampliación del complejo industrial de Bahía Blanca

Hasta ahora, Profertil es la única productora de urea granulada del país, el principal fertilizante nitrogenado que abastece al campo argentino.

A fines del año pasado, Adecoagro se convirtió en su socio mayoritario. La venta se concretó en diciembre y marcó el traspaso de su control accionario que, hasta ese momento, estaba en manos de la canadiense Nutrien y de YPF. Con la transacción, la firma adquirió las participaciones de ambos accionistas y consolidó el 90% del capital, mientras que el 10% restante quedó en manos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

La compañía cuenta con una planta productiva en Ingeniero White, Bahía Blanca (Buenos Aires), con una capacidad anual de 1,3 millones de toneladas de urea granulada y 790.000 de amoníaco, con las que provee al 60% del mercado local.

Mariano Bosch, cofundador y CEO de Adecoagro

En tanto, la nueva planta de urea que analiza construir desde hace años, tendrá una capacidad productiva estimada de 4450 toneladas diarias, alrededor de unas 1,6 millones de toneladas anuales.

Según fuentes del sector, la obra demandará alrededor de cuatro años y unos u$s 2000 millones. De tal modo, Profertil presentaría el proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) antes de fin de año.

El aumento de la producción de urea aumentará la demanda de gas natural proveniente de Vaca Muerta, ya que es el insumo principal para la elaboración del fertilizante.

No es la única empresa que avanza en esta dirección. Próximamente Profertil sumará un competidor directo: Pampa Energía.

La compañía presidida por Marcelo Mindlin, a través de su subsidiaria Fértil Pampa, adhirió al RIGI en septiembre. El proyecto contempla la construcción, operación y gerenciamiento de dos plantas de urea de 6000 toneladas diarias, y una planta de amoníaco de 3450 toneladas diarias.

Marcelo MindlinCeleste Alonso

En términos anuales, el complejo industrial tendrá una capacidad productiva de alrededor de 2,2 millones de toneladas de urea granulada y 1,2 millones de toneladas de amoníaco. Al igual que Profertil, estará ubicado en el polo petroquímico de Bahía Blanca y tendrá una extensión aproximada de 80 hectáreas.

El proyecto apunta a exportar cerca del 60% de la producción, con foco en el mercado brasileño, y sustituir las importaciones actuales de urea.

De hecho, según datos del INDEC, en 2025 el país importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes, un aumento del 28% frente a 2024 y el segundo nivel más alto del siglo. Los fertilizantes nitrogenados, entre los que se destaca la urea, fueron los más importados, con 2,10 millones de toneladas, equivalentes al 52% del total.

Pampa Energía estima finalizar el proyecto a fines de 2029 y dividió la inversión en dos etapas. La primera comenzó el 17 de julio de este año y se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2027.