La industria textil continúa mostrando señales de deterioro en el arranque de 2026, con empresas que enfrentan dificultades para sostener su actividad por la caída del consumo y la mayor competencia de productos importados. Eseka, una histórica empresa de lencería argentina dueña de la marca Cocot, atraviesa una crisis financiera, vinculada principalmente a la caída de ventas en el sector.
En la empresa señalaron que esta situación impactó en los ingresos durante los últimos meses y derivó, entre otras medidas, en el pago de vacaciones en cuotas. En los últimos días comenzaron a circular distintas versiones sobre la situación interna de la compañía, que hablaban de 140 personas despedidas, conflictos laborales y dificultades para afrontar el pago de salarios.
Desde la empresa negaron esas afirmaciones y ante la consulta de este medio, Eseka aseguró que no hubo despidos, que la dotación de trabajadores se mantiene sin cambios y que la planta continúa operando con normalidad. “Estamos funcionando al 100%”, señalaron fuentes de la compañía, que remarcaron que la crisis que atraviesa la firma no implica un freno de la producción.
Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad textil registró hacia fines de 2025 una caída interanual superior al 20%, con niveles de producción comparables a los registrados durante la pandemia.
Fuentes del sector advierten que la apertura de importaciones tuvo un impacto directo en la dinámica del mercado. El ingreso de productos del exterior, en algunos casos a precios difíciles de igualar para la producción nacional, redujo el espacio para las empresas locales y afectó los volúmenes de venta.
Además, señalaron que ya son muchas las empresas que están operando con márgenes cada vez más ajustados producto de esos conflictos. Uno de ellos es grupo Dass, la fábrica que fabrica zapatillas en la Argentina para Nike y Adidas, volvió a reducir su plantel en el arranque de 2026. En las últimas semanas, la empresa despidió a 43 trabajadores en su planta de Eldorado, Misiones, donde hoy concentra toda su operación local.
La situación crítica de Grupo Dass no es nueva. A principios de 2025, la firma ya había cerrado definitivamente su planta de Coronel Suárez, en la provincia de Buenos Aires. Esa fábrica producía exclusivamente para Adidas y su cierre derivó en la desvinculación de unos 360 trabajadores. A partir de esa decisión, la empresa resolvió concentrar toda su producción en Misiones.
La planta bonaerense, que tenía capacidad para hasta 6000 empleados, había operado en su última etapa con menos de 400. Si bien continúa en manos del grupo, permanece cerrada y sin actividad. En tanto, Eldorado quedó como el único centro industrial del grupo en el país.

Otro caso, Vicunha, productora de tela de denim que abastece a marcas nacionales como Kosiuko y María Cher, también atraviesa un proceso de ajuste.
Según explicó Pablo Jedwabny, presidente de Vicunha en la Argentina, a El Cronista, el impacto está ligado a la caída del consumo y al fuerte aumento de las importaciones. El ejecutivo señaló que desde 2024, la actividad comenzó a mostrar señales de deterioro.
A lo largo de ese año y durante 2025 se registraron suspensiones, paradas de producción y reducción de turnos. En algunos períodos, la producción llegó a frenarse por varias semanas, con esquemas que implicaron recortes salariales.
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