

En la Argentina, independientemente de la actividad, el deporte transmite una sensación de identidad y orgullo nacional. De hecho, a nueve de cada 10 argentinos les interesa algún tipo de disciplina. Es por esta razón que, en un momento en el que las empresas luchan por acercarse a un público cada vez más desconfiado, el deporte se presenta como una gran posibilidad.
En este contexto, el sponsoreo es una de las maneras que tienen las empresas para volver a conectar a los fanáticos con la idea de una marca. Esto resultó de un relevamiento que realizó la consultora D'Alessio IROL acerca del marketing deportivo en la Argentina.
Hoy, la conexión emocional entre las empresas y los fanáticos de los deportes está en un piso histórico, al punto que los encuestados respondieron que sólo al 28% de las compañías argentinas les interesa brindar buenos productos y servicios.
Sin embargo, una vez que esa conexión llega, es difícil de derribar. De hecho, el 53% respondió que sería probable que eligiera los productos de una marca que es sponsor del deporte o deportista que sigue,incluso, si otra etiqueta ofrece el mismo artículo a un precio inferior. Además, cuatro de cada 10 respondieron que el patrocinio hace que se valoren más los productos o servicios de las empresas implicadas.
Se suma, además, cierta percepción positiva acerca de las empresas que deciden patrocinar alguna disciplina o deportista. De hecho, el 58% de los encuestados respondió que el patrocinio ayuda a que los clubes, selecciones o deportistas puedan obtener mejores resultados deportivos.
A su vez, de acuerdo con el relevamiento,el 69% de los argentinos considera que las empresas pueden brindar un apoyo económico fundamental a los deportistas, una idea que cambió radicalmente a lo largo del tiempo. Un ejemplo de esto es el caso de Franco Colapinto, el joven piloto de Fórmula 1 que cuenta con el apoyo de empresas locales como Mercado Libre, Globant, Quilmes e YPF.
Hay, sin embargo, una enorme diferencia entre las acciones que los simpatizantes esperarían por parte de las empresas patrocinadoras y las que creen que hacen realmente.
Entre ellas, se destacan las mejoras en las instalaciones en los clubes, que, si bien es una medida que esperaría el 70% de los hinchas, sólo el 11% cree que se hacen realmente. Algo similar ocurre con la mejora de la infraestructura del club: el 60% de los encuestados esperaría que una marca apostara por esa acción; sin embargo, solo el 20% cree que se realizan efectivamente.
Entonces, dado que una parte significativa del público desconfía de la intención detrás del patrocinio deportivo, las empresas deben generar un compromiso con la causa y comunicarlo de manera que se evidencie que hay otros intereses más allá del negocio. Los fanáticos, en tanto, esperan conexiones, presencia y acciones reales para que el apoyo no sea percibido como oportunismo.














