Renoir, el artista más sensual entre todos los impresionistas

Ingresó al mundo de la pintura a los siete años y se llegaron a pagar u$s 78 millones por una de sus creaciones. En nuestro país, su obra influenció en Raúl Soldi y Francisco Vidal

Pierre Auguste Renoir nació en Limoges el 1841, famosa ciudad francesa que se destaca por sus talleres de porcelana; fue el sexto hijo de una carenciada familia y ya a los siete años lo vemos trabajando en pinturas sobre porcelana. El destino llevó a la familia a mudarse a París, donde nuestro artista se dedicó a la pintura de abanicos y encontró en el Museo del Louvre su fuente de conocimientos. A los 20 años fue autorizado a realizar copias en el museo y también colaboró haciendo escudos heráldicos, junto con su hermano.
Es la obra de Eugene Delacroix la que más lo influencia. Cuando conoce a Monet, Sisley y Bazille tiene el apoyo de éstos que incluso le dan alojamiento y le prestan sus talleres. A falta de dinero para viajar, son los cercanos bosques de Fontainebleau su lugar favorito para trabajar al aire libre. El marchand Paul Durand-Ruel fue el primero en apoyarlo y le compró obras con gran esfuerzo, ya que su situación económica y el pobre mercado lo llevaron varias veces cerca de la bancarrota. A pesar de esto, siempre había unos francos para Renoir todos los meses. Su primera venta conocida fue en una subasta del Hotel Drouot donde un funcionario de aduana, Chocquet, le compró su primera obra convirtiéndose en su coleccionista preferido (pensar que tenía 34 años, hoy los jóvenes artistas quieren vender el primer óleo que pintan!!).
Realizó numerosos retratos, ya que era lo único que tenía un poco de demanda. Su salud no era muy buena. Tenía problemas respiratorios permanentes y para colmo se fracturó la mano derecha y debió aprender a pintar con la izquierda. En 1900 llegaron los reconocimientos. Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor, aunque curiosamente el Estado nunca fue generoso con el. Siempre que enviaba obras al Salón Oficial eran rechazadas.
En los últimos años de su vida compró una finca con olivares y encontró su mejor modelo, una linda pelirroja llamada Andrèe que fue su musa en los desnudos que realizó. Cuando falleció por una neumonía en 1919, uno de sus hijos, el famoso cineasta Jean, se casó con ella y la convirtió en su actriz preferida.
En nuestro país, su obra influenció en Raúl Soldi y Francisco Vidal. Hay en el Museo Nacional de Bellas Artes alguna de sus obras. Una fue robada hace muchos años en aquella navidad trágica. Es uno de los artistas preferidos del mercado. Su obra Au Moulin de la Galette, con muchos personajes y un buen tamaño de 78x114cm., fue comprada por el coleccionista japonés Saito en u$s 78 millones en 1990. Hoy son aproximadamente u$s 160 millones. Hay otras dos versiones, una en la Colección Phillips de Washington y otra en el Museo de Orsay. La obra vendida se desconoce quien la tiene ya que Saito tuvo problemas económicos y debió desprenderse de ella, pero también manifestó que quería ser cremado junto a ésta y otra obra millonaria de Van Gogh. Hay limitaciones a la propiedad y nadie puede alterar o destruir una obra de arte. Una docena de sus obras superaron en subasta los u$s 10 millones pero pocas aparecen a la venta. La última fue el año pasado, El paraguas de 60x50 cm que duplicó su estimación en Christies y se vendió en u$s 13,5 millones. Son las figuras lo más demandado y no tanto sus paisajes, aunque uno de ellos se vendió hace siete años en mas de u$s 12 millones.

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