

El vinagre blanco puede convertirse en una alternativa económica al suavizante comercial. Al incorporarlo en el compartimento destinado al enjuague de la lavadora, ayuda a actuar sobre los residuos alcalinos que deja el detergente, responsables de endurecer las fibras, y contribuye a neutralizar los compuestos que provocan malos olores.
Organismos como la Profeco y el Departamento de Ecología del Estado de Washington lo mencionan entre las opciones accesibles para la limpieza del hogar. En México, además, es un producto fácil de conseguir y su precio ronda entre 15 y 18 pesos por litro.

La explicación está en los residuos que pueden permanecer en las prendas después del lavado. Los detergentes dejan compuestos alcalinos que pueden afectar la textura de las telas y, con el tiempo, contribuir a que los colores pierdan intensidad, según advierte la Asociación Americana de Químicos y Coloristas Textiles (AATCC).
¿Cómo usar vinagre blanco en la lavadora?
Se recomienda colocar entre media taza y una taza de vinagre blanco, o la cantidad indicada según el tamaño del compartimento, directo en el espacio destinado al suavizante.
No debe colocarse en el tambor ni mezclarse con el detergente.
Durante el ciclo de enjuague, el vinagre entra en contacto con los residuos minerales y otros compuestos asociados con los malos olores.
Aunque inicialmente pueda percibirse su aroma, el olor a vinagre desaparece cuando la ropa se seca, por lo que no debería quedar impregnado en las prendas.
La receta de suavizante casero recomendada por Profeco
La Profeco publicó en su Revista del Consumidor de noviembre de 2025 una fórmula para elaborar un suavizante casero, desarrollada y validada por su Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor.
De acuerdo con la dependencia, la preparación permite obtener aproximadamente un litro y puede conservarse durante hasta seis meses.
Ingredientes
- 1 litro de agua.
- 1 cucharadita de vinagre blanco.
- Una pizca de colorante vegetal azul.
- 2 ½ cucharadas de lauril sulfato de sodio.
- 3 cucharadas de alcohol cetílico.
- 1 cucharada de aceite de ricino.
- ⅛ de cucharada de carboximetilcelulosa de sodio.
- 15 gotas de esencia de rosas.
Preparación
- Colocar el agua en un recipiente y calentarlo a baño maría
- Cuando alcance temperatura, incorporar poco a poco el alcohol cetílico y mezclar hasta que se derrita
- Después, añadir el aceite de ricino y revolver durante unos segundos
Retirar del fuego y agregar la carboximetilcelulosa mientras se continúa mezclando. Posteriormente, incorporar el lauril sulfato de sodio, el colorante, el vinagre y la esencia de rosas.
Una vez terminada la preparación, dejarla enfriar, colarla y colocarla en una botella limpia. Se recomienda conservarla en un sitio fresco y oscuro y etiquetar el envase.
¿Por qué la ropa huele mal después del lavado?
El mal olor que permanece en algunas prendas después de pasar por la lavadora puede estar relacionado con los microorganismos presentes tanto en la ropa como en el propio electrodoméstico.
Una investigación del Centro de Ecología Microbiana y Tecnología de la Universidad de Gante, publicada en BMC Biology, encontró que los ciclos de lavado a bajas temperaturas pueden no eliminar completamente la carga bacteriana de las prendas.
Algunas bacterias provenientes de la piel pueden ser reemplazadas por microorganismos presentes en la lavadora. Estos pueden formar biofilms, capas que se adhieren a distintas superficies y fibras, favoreciendo la persistencia de olores desagradables.
En este contexto, el vinagre blanco puede ayudar a neutralizar determinados compuestos responsables del mal olor, aunque no sustituye los productos específicos destinados a desinfectar.















