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La euforia que rodea a la inteligencia artificial en el sector financiero ha dejado de ser una promesa especulativa para convertirse en una reconfiguración estructural de la economía digital. En entrevista con El Cronista, el liderazgo regional de NVIDIA revela que, lejos de una burbuja, el mercado acelera hacia una fase de maduración donde la capacidad de cómputo se consolida como el nuevo servicio básico de la era moderna. En este escenario de transformación profunda, la competencia ya no solo mide el éxito en el valor de las acciones, sino en la velocidad para desplegar la infraestructura física que sostendrá la próxima revolución industrial.

“Hemos visto un crecimiento exponencial. Ya para Q3 vamos a estar también vendiendo la nueva generación llamada Vera Rubin, que es la primera generación de CPU con GPU para atender la demanda computacional de IA. El mercado ya está estimando un crecimiento de tres veces más de lo que somos hoy para 2030”, dice Marcio Aguiar, director de la división Enterprise de Nvidia en Latinoamérica.

La tecnológica ha redefinido el mercado accionario al pasar de los videojuegos al liderazgo en IA, gracias a este último campo superó las marcas de 4 y 5 billones de dólares, convirtiéndose en la primera empresa en lograr este último récord en 2025.

El desempeño financiero actual de NVIDIA muestra cifras de triple dígito en sus divisiones clave. Aguiar remarcó que las ventas de hardware orientadas específicamente a data centers registraron un repunte de 92%.

El crecimiento vertiginoso de NVIDIA en los últimos tres años ha despertado el interés de otras empresas de IA para hacer sus ofertas públicas iniciales (OPI) en Wall Street. Anthropic dio el lunes un paso importante para salir a bolsa y también se espera que su principal competidor, OpenAI, presente una solicitud para una OPI próximamente.

Y es que el mercado de la IA, que para muchos apenas inicia, se ha convertido en una arena en la que empresas nuevas y ya establecidas compiten por avanzar en los segmentos corporativos, comerciales, industriales y de consumo. Además, Wall Street apuesta a que la enorme expansión de centros de datos continúe para impulsar la tecnología.

Fábricas de inteligencia

Si bien hace años se hablaba de “fábricas de software” y después de “fábricas inteligentes” o “manufactura inteligente”, ejecutivos de la industria hablan de nuevos conceptos en torno de la IA.

Marcio Aguiar, por ejemplo, asegura que el mercado transita firmemente hacia las fábricas de IA (AI Factories), donde el poder computacional deja de ser considerado una simple herramienta tecnológica y pasa a ser catalogado como una infraestructura básica de suministro vital, comparable con las telecomunicaciones o la red de energía eléctrica.

Con más de una docena de firmas globales comercializando modelos de lenguaje de gran escala desde finales de 2022, las corporaciones se ven obligadas a adecuar sus arquitecturas físicas de TI para procesar esta nueva era informática.

Al hablar sobre los centros de datos, que constituyen algunos de los mayores clientes de NNVIDIA, Aguiar aprovechó para corregir las narrativas políticas respecto a supuestas inversiones de infraestructura propia de la compañía en el estado de Nuevo León.

No hay ningún data center de NVIDIA en Nuevo León. Lo que pasa es que nosotros desarrollamos las tecnologías que van a ser utilizadas por los socios de este data center. No hay ningún data center de NVIDIA en ningún lugar del mundo, pero sí estamos presentes en todos los data centers del mundo”, especificó.

De hyperscalers a “AI Clouds”

NVIDIA ha diversificado su negocio. Tradicionalmente dominado por los gigantes de la nube pública (hyperscalers) como Microsoft, Amazon, Google y Oracle, el ecosistema está abriendo paso con fuerza a nuevos competidores especializados conocidos comercialmente como “AI Clouds” o “Neo Clouds”.

De acuerdo con el directivo, la proporción de la facturación en su trimestre más reciente experimentó una diversificación estructural: los hyperscalers representan ahora un rango ligeramente superior al 50% de los ingresos, mientras que las neo clouds especializadas en IA ya capturan aproximadamente el 40% del volumen total del negocio.

“Hemos tenido la posibilidad de cambiar, porque antes estábamos como 80/20 y ahora estamos 60/40”, matiza Aguiar, lo que democratiza el acceso a la capacidad de cómputo para grandes corporaciones globales y clientes industriales.

En toda esta fiebre por la IA, con una demanda creciente, Aguiar considera que el principal cuello de botella actual no yace en la escasez de componentes específicos como la memoria de alto ancho de banda (HBM), sino en la propia expansión de la capacidad fabril global requerida por la migración masiva de los clientes desde fases experimentales hacia entornos de producción real.