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Polaris firma acuerdo clave con CFE

Polaris Renewable Energy dio un paso decisivo en su expansión en México al firmar un Contrato de Inversión Mixta (CIM) con un fideicomiso administrado por Banca Mifel, en representación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), para desarrollar tres proyectos de energía solar con almacenamiento que suman cerca de 250 MW de capacidad fotovoltaica y 61.6 MW/192 MWh en baterías.

El acuerdo establece un marco contractual a 30 años bajo el cual ambas partes participarán en el desarrollo, financiamiento, construcción, propiedad y operación de los proyectos, seleccionados dentro del Programa de Desarrollo Mixto impulsado por CFE.

Los proyectos son Los Girasoles, en Quintana Roo (132.6 MWdc y 33 MW de almacenamiento); Solar Energía Tres Hermanos, en Tlaxcala (91.1 MWdc y 22.5 MW de baterías); y Don Humberto, en Sinaloa (25.3 MWdc y 6.1 MW de almacenamiento). En conjunto requerirán una inversión estimada de u$s 217 millones, aunque esa cifra todavía no incorpora los costos de interconexión y de eventuales refuerzos a la red eléctrica.

Las centrales tienen previstas fechas de entrada en operación entre abril y diciembre de 2028 y forman parte del programa con el que la CFE busca incorporar alrededor de 6,500 MW de nueva capacidad renovable y almacenamiento hacia 2029, mediante asociaciones con desarrolladores privados.

Para Polaris, el avance representa un proyecto transformacional. Durante su reunión anual con accionistas, el director general, Marc Murnaghan, afirmó que las tres iniciativas mexicanas podrían pasar de la etapa de desarrollo avanzado a estar listas para construcción en los próximos seis a nueve meses, una vez concluyan los contratos pendientes, entre ellos los acuerdos de compraventa de energía (PPA), el fideicomiso definitivo y los convenios de operación y mantenimiento.

No obstante, el cierre financiero aún enfrenta desafíos. El precio definitivo de los contratos dependerá de la actualización de los costos de interconexión y adecuaciones al sistema eléctrico, rubros que todavía no están incorporados en el presupuesto anunciado. Además, la materialización del programa dependerá de la firma de los acuerdos comerciales restantes y de la capacidad de CFE para avanzar en la infraestructura de transmisión necesaria, un factor que se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella para nuevos proyectos eléctricos en México.

Así, el CIM reduce el riesgo regulatorio al fijar las reglas de la asociación de largo plazo, pero todavía deja abierta la ejecución técnica y financiera de un programa considerado el mayor esfuerzo de inversión conjunta entre CFE y el la IP en energías renovables en el país.

Cuando las preguntas pesan más que el grafeno

Hace apenas unas semanas, El Cronista documentó el peculiar recorrido de Premier Graphene, una empresa estadounidense que en pocos años pasó de explorar negocios relacionados con biotecnología, cannabis y criptomonedas a presentarse como proveedor de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). También señalamos otro dato relevante: la empresa cotiza en el mercado OTC Pink de Estados Unidos, un segmento donde conviven compañías legítimas con emisoras de muy baja capitalización y estándares de revelación considerablemente menos exigentes que los de Nasdaq o la Bolsa de Nueva York.

Ahora la historia suma un nuevo capítulo. Un comunicado difundido esta semana anuncia el inicio de la fabricación de 1,600 cinturones militares correspondientes, según la empresa, a un segundo contrato con SEDENA. Pero más que despejar dudas, el anuncio abre otras nuevas.

La primera salta de inmediato. ¿Por qué una organización benéfica estadounidense financia un contrato militar mexicano?

El comunicado asegura que Epidemiologic Solutions Corporation (ESC), una organización registrada en Estados Unidos bajo la figura fiscal 501(c)(3), adelantó el primer pago de fabricación y, además, garantizó el resto de los costos del proyecto. No se trata de un inversionista privado, un banco de desarrollo o un fondo especializado en defensa. Se trata, según la propia empresa, de una organización caritativa dedicada primordialmente a la investigación médica sobre tratamientos que eliminan elementos específicos de la sangre.

La explicación ofrecida resulta, cuando menos, singular. El comunicado afirma que la organización concluyó que financiar esta operación es compatible con sus fines exentos de impuestos por tratarse de un producto con características de protección.

Pero eso no responde la pregunta esencial. ¿Cuál es el programa filantrópico que justifica financiar la producción de equipo para un contrato con las Fuerzas Armadas de otro país? ¿Existe un proyecto público detrás de esa decisión? ¿Está documentado en sus reportes fiscales?.

La segunda interrogante tiene que ver con la propia contratación pública. Premier Graphene habla de contratos con SEDENA, pero no proporciona información que permita verificarlos de manera independiente. No aparecen números de contrato, montos, expedientes de adjudicación ni referencias documentales específicas. En la investigación publicada por El Cronista en mayo tampoco fue posible localizar registros de estas operaciones en las bases públicas de ComprasMX.

Hay una tercera cuestión. Cada comunicado parece ampliar el universo de negocios de la compañía. El anuncio comienza hablando de cinturones militares y termina prometiendo compuestos avanzados con grafeno, recubrimientos aeroespaciales, investigación relacionada con tecnologías cuánticas y minerales críticos en América Latina.

No hay nada malo en tener grandes ambiciones tecnológicas. Pero en el mercado de empresas OTC existe una vieja máxima: cuanto más amplio es el catálogo de promesas, más importante se vuelve distinguir entre proyectos, contratos firmados, desarrollos en laboratorio y negocios efectivamente generadores de ingresos.

Finalmente, la estructura misma de la operación sigue siendo confusa. Premier Graphene dice haber realizado el pago. HGI Industrial Technologies aparece como fabricante. Una organización benéfica estadounidense financia y garantiza la producción. SEDENA sería el cliente. Sin embargo, el comunicado nunca explica con claridad cuál de estas entidades es el proveedor formal del gobierno mexicano, quién factura el contrato ni cómo se distribuyen las obligaciones comerciales entre los participantes.

Quizá todas estas preguntas tengan respuestas perfectamente razonables. Si es así, tanto la empresa como sus socios harían bien en responderlas con el mismo entusiasmo con el que difunden sus comunicados bursátiles.

Cuando una empresa invoca como cliente a las Fuerzas Armadas mexicanas, habla de tecnologías estratégicas y presenta esos anuncios como hitos para sus accionistas, el estándar ya no puede ser el de un simple boletín promocional. Debe ser el de la transparencia. Y hoy, más allá del grafeno, lo que sigue faltando son respuestas.

Kimpton abre un nuevo hotel en medio del impulso por el Mundial

IHG Hotels & Resorts inauguró Kimpton El Castelar Polanco, un hotel boutique de 34 habitaciones ubicado en un edificio de valor histórico en la colonia Polanco, como parte de la expansión de la marca de lujo en México y en un momento en que la capital busca fortalecer su capacidad para recibir turismo internacional.

El hotel ocupa el antiguo Edificio Roel, construido en la década de 1940 y diseñado por el arquitecto Francisco J. Serrano. La propiedad fue restaurada para conservar elementos originales de su arquitectura, al tiempo que fue adaptada para uso hotelero.

Ubicado sobre Emilio Castelar, en Polanquito, el inmueble se encuentra cerca de corredores comerciales y culturales como Avenida Masaryk, el Bosque de Chapultepec y el Museo Nacional de Antropología. Además de las habitaciones, cuenta con restaurante, terraza, alberca y espacios comunes dirigidos al segmento de viajeros de alto poder adquisitivo.

Se trata del segundo hotel Kimpton en Polanco, luego de la apertura de Kimpton Virgilio en 2024, lo que refleja el interés de IHG por ampliar su presencia en el segmento lifestyle en la Ciudad de México mediante la reconversión de edificios con valor patrimonial.

La apertura coincide con un contexto de mayor dinamismo para la industria turística. En pleno Mundial de Futbol 2026, la Ciudad de México continúa incorporando nueva oferta hotelera con miras a atender la llegada de visitantes nacionales e internacionales, en un periodo en el que la infraestructura de hospedaje será uno de los factores clave para la derrama económica asociada al torneo.

El escenario también es respaldado por la percepción internacional del destino. En la edición 2026 de los World’s Best Awards de Travel + Leisure, México volvió a figurar entre los países con algunos de los hoteles y destinos mejor evaluados por los lectores de la publicación, un indicador de que el país mantiene su atractivo para el turismo internacional mientras continúan las inversiones en el sector.

Con esta apertura, IHG suma una nueva propiedad en uno de los mercados hoteleros más competidos del país, donde cadenas internacionales y operadores independientes han acelerado inversiones ante la expectativa de una mayor demanda turística en los próximos años.