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Todos los avances de la humanidad han presentado su lado oscuro a lo largo del tiempo y la Inteligencia Artificial (IA) no es la excepción, pues los fraudes sofisticados con IA ya representan 23.3% del total de los ataques globales.

De acuerdo con el estudio “Informe de Inteligencia sobre Fraude de Identidad: Tendencias e Insights”, elaborado por Unico, en colaboración con la firma de inteligencia de mercado Liminal, en México, las alertas de fraude se concentran principalmente en los mayores centros económicos del país, que en conjunto reúnen cerca del 44% de todas las alertas a nivel nacional.

Fuente: ShutterstockTero Vesalainen

El documento, en poder de El Cronista detalla el problema se agrava, pues la participación sofisticación de los ataques incluye la creación de deepfakes que utilizan IA para recrear los rostros que se utilizan para la suplantar la identidad que utilizan diversas instituciones, a través de la biometría facial.

“La mayoría de los informes de fraude se basan en el volumen. Más intentos, más pérdidas, más incidentes año tras año. El volumen es la explicación fácil, pero pasa por alto lo más complejo: la amenaza está mejorando, no solo aumentando”, advierten las empresas.

El estudio señala que en la escalera de la complejidad de los ataques los deepfakes se ubican en un tercer escalón de sofisticación. El primer escalón es la presentación de una foto física sostenida frente a una cámara, y representa aproximadamente 30.9% de los intentos de robo de identidad, seguido por videos editados que fueron tomados transmisiones de streaming o de videos colgados en la red (45.8%). Mientras tanto, el deepfake implica crear, editar o modificar material en video, audio o imágenes para hacer parecer que una persona dice o hace algo que nunca ocurrió.

A diferencia de las ediciones tradicionales con apps, los deepfakes utilizan algoritmos avanzados llamados redes neuronales que analizan miles de expresiones, movimientos y tonos de voz de una persona real para poder replicarlos en un entorno digital con altos niveles de realismo.

Democratización del fraude y mayores costos para las víctimas

Uno de los grandes problemas que representa el avance de las diferentes plataformas de IA es que se han hecho más accesibles y baratas también para quienes buscan cometer fraude.

El informe señala que la proliferación de las herramientas de IA generativa, que están disponibles a través de apps que incluso se pueden descargar al teléfono celular, han hecho que el fraude se sofistique y bajen las barreras de entrada.

“La principal transformación ya no está únicamente en la sofisticación tecnológica del fraude, sino en la velocidad con la que las redes criminales comparten herramientas, reutilizan identidades y escalan ataques entre distintas industrias. Hoy las empresas necesitan construir inteligencia colectiva para detectar patrones antes de que el fraude se materialice”, señaló Fernando Paulín, CEO de Unico México.

Además, si bien estas apps pueden tener una tarifa de suscripción, el costo para ejecutar ataques avanzados cayó más de 100 veces, mientras que casi nueve de cada diez especialistas en prevención de fraude consideran que los contenidos sintéticos, como documentos manipulados, deepfakes y bots, representan hoy una de las principales amenazas para las organizaciones.

“El estudio evidencia un desajuste estructural: mientras los defraudadores operan como una red, con bajo costo y alta escala, muchas organizaciones siguen protegiéndose con modelos aislados y estáticos, lo que incrementa su exposición frente a ataques repetitivos y coordinados”, explicó Davi Reis, Vicepresidente de Estrategia de Unico.

Como ejemplo de esta evolución, la red de inteligencia de Unico identificó un caso en el que un solo perfil fraudulento fue vinculado con 949 identidades diferentes e intentó operar en hasta 30 empresas distintas, demostrando cómo los grupos criminales reutilizan identidades y patrones de ataque para maximizar su impacto.

Por su parte, el Deepfake Impact Survey 2025, elaborado por IRONSCALES, señala que cuando un ataque con deepfakes tiene éxito, genera pérdidas promedio de al menos u$s 280,000, y uno de cada cinco casos supera pérdidas de u$s 500,000.

Renovarse o sufrir

Para responder a esta nueva realidad, Unico sostiene que la defensa debe evolucionar hacia modelos interconectados capaces de compartir inteligencia sobre actores maliciosos sin comprometer la privacidad de los usuarios.

“Si el fraude opera como una red, la protección también debe hacerlo. La biometría, combinada con inteligencia compartida y análisis continuo del comportamiento, permite a las empresas identificar a defraudadores recurrentes antes de que vuelvan a atacar otra organización y, al mismo tiempo, evitar que sigan tratando a criminales recurrentes como visitantes de primera vez”, añadió Davi Reis.

Durante 2025, Unico realizó más de 1,500 millones de autenticaciones de identidad, alcanzando una precisión de 99.98%. Su tecnología de prueba de vida (liveness) incorpora análisis multicapa de biometría, comportamiento, dispositivo y señales fisiológicas, manteniendo un índice FAR 0, indicador que representa el bloqueo del 100% de intentos conocidos para vulnerar el sistema.

Amenaza económica mundial

A nivel global, el estudio advierte que el fraude digital se ha convertido en un problema económico de gran escala.

De acuerdo con el Global Fraud and Risk Outlook 2026 de Liminal, las pérdidas por fraude en instituciones financieras crecerán más de 120% hacia 2030, al pasar de aproximadamente u$s 25 mil millones en 2025 a u$s 55.3 mil millones al cierre de la década.

Además, un análisis de TechRadar de este año estima que las pérdidas por fraude financiero ya superan u$s 400 mil millones anuales.