El T-MEC se renegocia y las empresas se alistan aunque falte certidumbre
Mientras los equipos negociadores de México y Estados Unidos siguen con la revisión del T-MEC, la economía real ya comenzó a moverse. De un lado, muchas empresas se las ingenian para entrarle al Plan México del gobierno y consolidan inversiones derivadas del nearshoring y fortalecer la manufactura regional. Del otro, consultoras y especialistas advierten que, independientemente del resultado de las negociaciones, las empresas deberán operar en un entorno con mayores exigencias regulatorias, costos de cumplimiento y riesgos geopolíticos.
Durante la tercera ronda de negociaciones bilaterales, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, para revisar temas considerados estratégicos para la integración regional, entre ellos seguridad económica, agricultura, acero y aluminio, automóviles, servicios de pagos electrónicos y cadenas de suministro.
Del resultado, solo sabemos que ambos gobiernos dicen que buscan reforzar la manufactura en América del Norte y evitar que países ajenos al tratado aprovechen la región como plataforma comercial, una práctica conocida como free-riding. Las delegaciones acordaron celebrar una cuarta ronda de negociaciones en Washington durante septiembre.
Pero mientras la discusión política sigue su curso, la industria continúa tomando decisiones de inversión.
México captó u$s 23 mil 591 millones de Inversión Extranjera Directa durante el primer trimestre de 2026, de los cuales 41.2% se dirigieron a las manufacturas. Paralelamente, recuerda la empresa Roland DGA, los primeros 20 parques industriales vinculados al Plan México representan inversiones superiores a 711 millones de dólares, en un esfuerzo por ampliar la capacidad productiva del país y aprovechar la relocalización de cadenas de suministro.
Sin embargo, el reto ya no consiste únicamente en atraer nuevas plantas, sino en hacerlas suficientemente flexibles para responder a un mercado cada vez más incierto.
En ese contexto, un análisis de Marsh plantea que la revisión del T-MEC podría derivar en tres escenarios: una renovación trilateral con nuevas concesiones; la permanencia del acuerdo acompañada de pactos paralelos por sectores estratégicos; o incluso una transición hacia acuerdos bilaterales independientes.
Aunque las implicaciones comerciales cambian en cada caso, la consultora sostiene que existe un elemento común: las empresas deberán acostumbrarse a una mayor fricción política.
Eso significa más obligaciones de cumplimiento (compliance), mayores costos operativos, cadenas de suministro sometidas a pruebas de estrés, revisión de contratos con proveedores y clientes, y una capacidad mucho más ágil para responder a modificaciones regulatorias.
En otras palabras, la revisión del T-MEC no solo definirá las reglas del comercio regional. También redefine cómo las empresas producirán, invertirán y administrarán riesgos durante la próxima década.
Pemex destrabó pagos a Weatherford, pero la actividad petrolera no despega
Hace apenas unas semanas, Carlos Slim advertía que la deuda de Pemex estaba rompiendo la cadena de valor del sector petrolero. Poco después, la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (AMESPAC) alertó que los adeudos acumulados desde 2024 ponían en riesgo la operación de decenas de proveedores.
Ahora, uno de los principales contratistas internacionales de la petrolera ofrece una señal distinta.
Weatherford International informó que durante el segundo trimestre recibió pagos relevantes de su principal cliente en México, lo que fortaleció su flujo de efectivo y le permitió mejorar su capital de trabajo, aunque reconoció que la actividad de Pemex continúa por debajo de lo esperado.
La empresa reportó ingresos por U$s 1,105 millones y un flujo de caja libre ajustado de 139 millones, equivalente a una conversión de 62.3% sobre EBITDA. Buena parte de ese desempeño, explicó la compañía, obedeció a una mejor cobranza, particularmente en México.
“Los pagos de nuestro mayor cliente en México fueron sólidos durante el trimestre”, dijo el director general, Girish Saligram, quien confió en que esa tendencia continúe durante la segunda mitad del año. El director financiero, Anuj Dhruv, añadió que éste es el tercer trimestre consecutivo en que reciben pagos importantes de Pemex y destacó que la comunicación con la empresa productiva del Estado se ha vuelto más constante.
Las declaraciones contrastan con la preocupación que sigue manifestando buena parte de la industria.
Weatherford reconoció que sus ingresos en Latinoamérica retrocedieron principalmente por México, donde varios pozos fueron pospuestos y Pemex mantuvo un ritmo de inversión más cauteloso del previsto. Ante ese escenario, la empresa ajustó su estructura de costos en el país para adecuarla al nivel actual de operaciones, aunque aseguró que podrá responder rápidamente si la actividad aumenta.
La expectativa de la compañía es que el mercado mexicano permanezca relativamente estable durante lo que resta de 2026 y que el crecimiento comience a reflejarse con mayor claridad en 2027. Saligram estimó que la actividad de Pemex podría aumentar a tasas de un dígito medio o alto, lejos de un repunte acelerado, pero suficiente para sostener una recuperación gradual de la demanda de servicios petroleros.
Así, Weatherford deja ver que el problema de los pagos empieza a corregirse, aunque la recuperación operativa de Pemex todavía no aparece con la misma velocidad. Para las empresas que viven de la actividad de la petrolera, esa diferencia sigue siendo la más importante.
Coca-Cola FEMSA lidera evaluación de sostenibilidad
Coca-Cola FEMSA obtuvo la calificación más alta entre las empresas mexicanas evaluadas en la edición más reciente de la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa (CSA, por sus siglas en inglés) de S&P Global, una metodología utilizada por inversionistas para medir el desempeño de las compañías en criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG).
Durante el 15 Foro de Emisoras de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), la empresa recibió el reconocimiento al Mejor Total Score CSA en México, además de ubicarse en el primer lugar en los apartados de desempeño ambiental y de gobernanza y desempeño económico.
La evaluación de S&P Global analiza la gestión de riesgos y oportunidades de las empresas en temas que van desde acción climática y administración del agua hasta economía circular, desarrollo de talento, transparencia y prácticas de gobierno corporativo. Sus resultados también sirven como referencia para la integración de diversos índices internacionales de sostenibilidad.
En los últimos años, este tipo de indicadores ha ganado peso entre administradores de fondos e inversionistas institucionales, que cada vez consideran con mayor frecuencia variables no financieras para evaluar la capacidad de una empresa de enfrentar riesgos regulatorios, ambientales y operativos.
Coca-Cola FEMSA, el mayor embotellador del Sistema Coca-Cola por volumen de ventas, señaló que la sostenibilidad forma parte de su estrategia de negocio mediante iniciativas relacionadas con el uso eficiente de recursos, la gestión del agua, el fortalecimiento de sus prácticas de gobernanza y el desarrollo de sus colaboradores.
“Este reconocimiento refleja la integración de la sostenibilidad en la estrategia y operación del negocio, así como el compromiso de nuestros colaboradores para seguir generando valor en los mercados donde operamos”, señaló Ian Craig, director general de Coca-Cola FEMSA.