Las próximas ofertas públicas iniciales (OPI) de OpenAI, Anthropic y SpaceX pondrán a prueba el apetito de Wall Street por las compañías vinculadas a la inteligencia artificial, aunque analistas consideran que el fenómeno dista de parecerse a la burbuja puntocom de principios de siglo.
Tras casi tres años de escasa actividad en el mercado de nuevas emisiones, la expectativa por la llegada de algunas de las empresas más relevantes del ecosistema tecnológico ha reavivado el debate sobre si las valuaciones del sector reflejan fundamentos sólidos o un exceso de optimismo por parte de los inversionistas.
Rolando Rogers, portfolio manager de Fintual, dijo que, aunque algunas de estas compañías podrían debutar con múltiplos exigentes, el contexto es distinto al observado durante el auge tecnológico de finales de los noventa.
“La historia sería muy distinta si fuera algo similar a la burbuja puntocom, donde el mercado se adelantó completamente a utilidades que nunca llegaron. Hoy estamos viendo empresas respaldadas por crecimientos de ingresos y utilidades bastante robustos durante los últimos años”, señaló.
A diferencia de aquella época, las grandes tecnológicas que lideran la carrera por la inteligencia artificial han mostrado una expansión sostenida de sus negocios, lo que ha permitido respaldar gran parte de las valuaciones que actualmente otorga el mercado.
Roberto Solano, gerente de análisis bursátil y financiero de Monex, coincidió en que OpenAI y Anthropic no representan una burbuja. Por el contrario, consideró que una eventual cotización bursátil permitiría compararlas bajo los mismos parámetros que otras compañías tecnológicas ya listadas.
“Al convertirse en públicas tendrían una ‘cancha pareja’ para ser evaluadas por valuación y desempeño frente a empresas como Google o Microsoft”, dijo en entrevista con El Cronista.
El estratega destacó que ambas firmas mantienen vínculos estrechos con grandes participantes del sector tecnológico, aunque advirtió que el éxito de sus colocaciones dependerá del múltiplo al que busquen salir al mercado y de la capacidad para justificarlo con crecimiento operativo.
“Lo interesante será decidir entre compañías con un historial probado o empresas altamente disruptivas con un potencial de crecimiento mucho mayor”, agregó.
SpaceX, la prueba más ambiciosa
La atención del mercado también está puesta en la esperada OPI de SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, cuya valuación ha generado debate entre analistas.
Morningstar calificó recientemente como “sobrevalorada” la expectativa en torno a la compañía al estimar que su valor intrínseco se ubica 53% por debajo de los niveles implícitos en el mercado, incluso bajo un escenario favorable para el desarrollo de Starship y la comercialización de centros de datos en el espacio.
De acuerdo con un análisis de Actinver, SpaceX podría alcanzar una valuación cercana a u$s2 billones, por arriba de Tesla y Meta, y acercándose al tamaño de Amazon. Por su parte, Anthropic y OpenAI se ubicarían cerca de u$s1 y u$s0.9 billones, respectivamente, niveles poco comunes para compañías privadas.
Rogers señaló que SpaceX representa un caso singular debido a su exposición simultánea al negocio espacial, internet satelital y aplicaciones relacionadas con inteligencia artificial, factores que explican las valuaciones más agresivas que las observadas en empresas tradicionales del S&P 500.
Para OpenAI y Anthropic, añadió, el atractivo responde también a una escasez de alternativas para que inversionistas públicos participen directamente en compañías líderes de inteligencia artificial generativa.
“El mercado público le está asignando mucho valor a la oportunidad que representan OpenAI y Anthropic dentro de la inteligencia artificial”, dijo.
Aun así, advirtió que las grandes OPI suelen debutar en momentos de elevado entusiasmo y posteriormente enfrentan periodos de ajuste conforme los inversionistas comienzan a evaluar resultados financieros trimestrales y métricas operativas concretas.
“Estas empresas muestran que la IA no es solo software, sino también centros de datos, chips, energía, redes y conectividad”, mencionaron analistas de Actinver en una nota.
Más transparencia para el mercado
Más allá de la especulación sobre los precios de salida o la viabilidad de sus planes de crecimiento, los analistas coinciden en que estas colocaciones podrían tener un efecto positivo para el mercado como abrir una ventana de información sobre compañías que hasta ahora han operado prácticamente fuera del escrutinio público.
“Vamos a poder tener acceso a información que antes estaba reservada exclusivamente para inversionistas privados”, explicó Rogers.