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Los inversionistas mexicanos están volteando cada vez más hacia los mercados internacionales ante el tamaño y la variedad de empresas disponibles en EE.UU., una tendencia que representa una oportunidad para ampliar la diversificación de los portafolios, de acuerdo con Juan Carlos Hernández, de Chief of Advisory and Investment Solutions de GBM.

En el marco de Pioneros, un foro organizado por GBM, el ejecutivo explicó que México tiene potencial para incrementar su presencia en los mercados financieros globales, pero la diferencia en el número y tamaño de las compañías listadas frente a EE.UU. lleva a los inversionistas locales a buscar alternativas fuera del país.

“Hay empresas en EE.UU. que valen más que todas las empresas combinadas en México”, dijo Hernández en entrevista con El Cronista.

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) registra 124 empresas listadas; del monto total, solo 36 empresas concentran la mayor liquidez del mercado, el resto son empresas consideradas de baja bursatilidad, sin considerar a las que se encuentran suspendidas.

Además, la plaza bursátil registra una salida de más de 30 empresas en la última década, achicando su oferta. En contraste, el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) mostró un incremento en el número de operaciones. Al cierre de julio, los movimientos en dicho mercado representaron el 46% del total, de acuerdo con datos de la AMIB.

Para Hernández, la diversificación internacional no debe analizarse únicamente desde la perspectiva del rendimiento de un activo, sino a partir de las necesidades de cada inversionista, su horizonte y la composición total de su portafolio.

GBM recomienda asesoría

En este sentido, el directivo señaló que, ante una mayor variedad de instrumentos, es necesario también contar con una asesoría financiera.

La proliferación de plataformas digitales ha reducido las barreras para invertir, pero también ha puesto al alcance de los inversionistas productos y mercados que pueden resultar más complejos.

A ello se agregó el elemento de la educación financiera ya que existe desconocimiento entre algunos inversionistas sobre los impuestos que deben pagar por sus ganancias, incluso en instrumentos considerados de bajo riesgo y ampliamente utilizados en México.

Ejemplo de ello, dijo, son los Cetes. Para Hernandez, aunque la plataforma como Cetesdirecto ha facilitado el acceso a estos instrumentos, los inversionistas pueden pasar por alto que las ganancias están sujetas a impuestos y que, además, existe una retención que cambia cada año.

“Lo que importa es el neto”, dijo Hernández. Explicó que para evaluar una inversión no basta con observar el rendimiento anunciado. También deben considerarse comisiones, costos e impuestos.

En este contexto, el papel del asesor financiero va más allá de recomendar productos. Hernández considera que ese acompañamiento debe enfocarse en construir un plan para el inversionista, definir la distribución de sus activos y evaluar las consecuencias fiscales de las distintas alternativas.

Agregó que también puede ayudar a evitar decisiones basadas en el comportamiento reciente de los mercados. Para Hernández, el acceso a plataformas y a una mayor cantidad de productos puede generar la tentación de buscar rendimientos rápidos, en lugar de construir una estrategia de largo plazo.

“Invertir es fácil, ser inversionista es difícil”, expresó.

La evolución del mercado mexicano, agregó, dependerá también de que más personas comprendan cómo diversificar y de que existan más empresas nacionales capaces de incorporarse al mercado bursátil.