

Australia comienza a ganar espacio entre los destinos de movilidad educativa y laboral para los mexicanos, en un mercado que históricamente ha tenido a Estados Unidos como una de sus principales rutas. Para Sharon Harvey, CEO de Michigan Language Assessment, el mayor dominio del inglés y el interés de las universidades australianas por atraer estudiantes mexicanos están ampliando las opciones para quienes buscan estudiar, trabajar y desarrollar una carrera fuera de México.
“Con el idioma inglés, todas estas oportunidades se abren. El mundo para estudiar, para viajar, pero también profesionalmente, para trabajar en diferentes países y para compañías transcontinentales”, señaló Harvey en entrevista con El Cronista.
La relación educativa entre ambos países ya tiene una base relevante. De acuerdo con datos del gobierno australiano, 10,754 mexicanos estudiaron en Australia durante 2024, mientras que el país recibió estudiantes internacionales de prácticamente todo el mundo.

Aunque México todavía representa una proporción pequeña frente a los principales mercados de estudiantes internacionales de Australia, Harvey considera que existe espacio para que la presencia mexicana siga creciendo.
Australia gana terreno entre estudiantes mexicanos
Durante años, Estados Unidos y Canadá han sido destinos naturales para los mexicanos que buscan estudiar o trabajar en el extranjero, en parte por la cercanía geográfica, los vínculos familiares y la presencia de comunidades mexicanas.
Australia representa una ruta distinta, pero que empieza a despertar mayor interés.
Harvey, quien ha trabajado durante más de dos décadas vinculada con México y su sistema educativo, explicó que ha observado una transformación en las posibilidades que tienen los mexicanos cuando cuentan con un segundo idioma.
“Cuando comencé a trabajar en México, los niveles de inglés en el país eran bastante bajos”, recordó. A su juicio, tanto las políticas públicas como una mayor conciencia social sobre la importancia del idioma han contribuido a elevar su aprendizaje.
Para la directiva, el cambio no sólo tiene implicaciones educativas. Hablar inglés permite que los mexicanos puedan acceder a universidades, compañías y mercados laborales que de otra manera quedarían fuera de su alcance.
“Si sólo hablas español, estás limitando tus oportunidades. En cambio, si puedes entender inglés y comunicarte eficazmente en inglés, estás abriendo un mundo mucho más grande de oportunidades”, afirmó.
La ventaja, agregó, también está relacionada con la forma en que funciona actualmente el mercado profesional. Una parte importante de la investigación académica, las conferencias internacionales y la comunicación de empresas globales ocurre en inglés.
Incluso con el avance de herramientas de traducción, Harvey considera que el idioma sigue teniendo un componente cultural y profesional que una aplicación no puede sustituir.
“Google Translate es excelente para comprar una pizza, pero para entender una cultura no lo vas a lograr mediante una aplicación de traducción”, dijo.
Australia también tiene un atractivo adicional para los estudiantes: la posibilidad de trabajar mientras realizan sus estudios, algo que, de acuerdo con Harvey, puede ayudar tanto a financiar la estancia como a facilitar la integración.
“El hecho de que puedas trabajar mientras estudias creo que es útil financieramente. Pero también es útil para la integración”, explicó.
La oferta puede comenzar desde cursos de inglés y continuar hacia programas vocacionales, licenciaturas o posgrados, dependiendo de los objetivos de cada estudiante y de los requisitos migratorios y académicos correspondientes.
El interés tampoco es sólo de los estudiantes. Harvey señaló que las universidades australianas tienen incentivos para atraer mexicanos porque consideran que pueden aportar diversidad, energía y experiencia a sus comunidades académicas.
El propio gobierno australiano mantiene a México dentro de sus estadísticas de movilidad internacional y cuenta con mecanismos para identificar el número de estudiantes por país de origen.
Brisbane 2032 abre una ventana para talento y empresas mexicanas
El siguiente capítulo podría estar vinculado con los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032.
Harvey reconoce que no había pensado inicialmente en los Juegos desde la perspectiva de oportunidades para mexicanos, pero al plantearlo identifica una cadena de actividades que comenzará mucho antes de que se encienda el pebetero.
La construcción de infraestructura, estadios y alojamiento para atletas y visitantes será uno de los primeros sectores con necesidades de talento, mientras que la sostenibilidad podría convertirse en otro espacio de oportunidad.
Australia tiene una agenda importante alrededor del uso eficiente del agua y la energía, por lo que Harvey considera que las tecnologías aplicadas a la construcción sustentable podrían encontrar oportunidades conforme avance la preparación de los Juegos.
A esto se suma todo el ecosistema que rodea un evento deportivo de esta magnitud: atletas, entrenadores, terapeutas deportivos, trabajadores de hospitalidad, alimentos, alojamiento, comunicación y servicios.
Para los mexicanos, esto podría traducirse en oportunidades tanto para profesionistas como para estudiantes que busquen incorporarse temporalmente al mercado laboral australiano.
La directiva también ve espacio para empresas mexicanas que desarrollen tecnologías especializadas o soluciones vinculadas con construcción, sostenibilidad y servicios, aunque aclaró que no conoce con suficiente detalle cuáles son actualmente las tecnologías mexicanas que podrían competir en esos segmentos.
En ese contexto, el inglés vuelve a aparecer como un factor transversal. No sólo para entrar a una universidad australiana, sino para poder trabajar con equipos internacionales y participar en proyectos que involucren a empresas de distintos países.
“Quizá podemos pensar más allá. Quizá podemos soñar un poco más grande. Quizá podemos soñar un poco más lejos”, planteó Harvey.
Para Australia, México todavía está lejos de ser uno de los principales mercados de estudiantes internacionales. En 2025, por ejemplo, los mayores grupos provinieron de China, India, Nepal, Corea del Sur y Brasil. Sin embargo, el gobierno australiano mantiene una política de recepción de estudiantes internacionales y para 2026 estableció un nivel nacional de planificación de 295,000 nuevos inicios, 25,000 más que el año anterior.
El reto para los mexicanos, de acuerdo con Harvey, no se limita a conseguir un lugar en una universidad. El dominio del inglés puede determinar qué tan lejos pueden llevar esa experiencia: desde estudiar y trabajar temporalmente en Australia hasta regresar a México con experiencia internacional o incorporarse a compañías con operaciones transcontinentales.
Así, Australia comienza a aparecer no sólo como un destino educativo alternativo, sino como una ruta para que el talento mexicano amplíe su mercado laboral más allá de Norteamérica.















