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La inteligencia artificial prometía revolucionar la productividad empresarial, pero para más del 70% de las compañías que la adoptaron entre 2024 y 2025 el resultado ha sido muy distinto: no obtuvieron ni siquiera entre 2% y 5% de las ganancias esperadas, afirmó Santiago Pizarro, Head of Cybersecurity en Avantika. El especialista atribuyó este desempeño a errores de implementación más que a limitaciones de la tecnología.

En entrevista con El Cronista, explicó que muchas organizaciones están invirtiendo en inteligencia artificial sin una estrategia clara, lo que ha provocado que proyectos diseñados para mejorar la eficiencia terminen generando costos sin ofrecer los resultados esperados.

“Más del 70% de las empresas que han activado el tema de IA entre 2024 y 2025 no ha recibido ni siquiera el 5% o el 2% de la productividad esperada”, aseguró.

La IA se compra antes de saber para qué sirve

Uno de los principales errores que están cometiendo las empresas es incorporar herramientas de inteligencia artificial sin definir previamente qué problema buscan resolver.

De acuerdo con Pizarro, muchas organizaciones intentan replicar casos de éxito observados en otras compañías y adquieren plataformas tecnológicas con la expectativa de obtener beneficios inmediatos, sin analizar antes sus procesos internos ni establecer objetivos concretos.

“Muchas veces tenemos esta sensación donde los proyectos de IA acaban en la suscripción de una herramienta y pensamos que con eso mágicamente nos va a regresar el proyecto automatizado”, comentó.

El especialista señaló que la tecnología por sí sola no transforma una organización y que los mejores resultados se obtienen cuando existe una planeación previa sobre cómo se integrará a las operaciones diarias.

El puesto que más falta hace no es técnico

Aunque gran parte de la discusión sobre inteligencia artificial se ha centrado en la escasez de especialistas, Avantika considera que el problema más importante está en otro nivel.

Pizarro afirmó que las empresas suelen concentrar sus esfuerzos en encontrar personal que utilice inteligencia artificial, cuando en realidad necesitan perfiles con capacidad de decisión que lideren la transformación tecnológica.

“Los perfiles que están faltando hoy en día son directores de IA dentro de las organizaciones”, indicó.

A su consideración, estas figuras son necesarias para definir prioridades, coordinar áreas y asegurar que las inversiones tecnológicas respondan a objetivos de negocio y no únicamente a tendencias de mercado.

El miedo de los trabajadores frena los resultados

La resistencia al cambio también está limitando el potencial de la inteligencia artificial dentro de las organizaciones.

Según el especialista, cuando las empresas no explican claramente el propósito de estas herramientas, muchos colaboradores interpretan su llegada como una amenaza para su estabilidad laboral.

“Existe este miedo en los usuarios donde dicen: esta herramienta me la están poniendo probablemente para reemplazarme el día de mañana”, señaló.

Pizarro explicó que esta percepción reduce la adopción de la tecnología y dificulta que las empresas obtengan mejoras en productividad. En contraste, sostuvo que la inteligencia artificial debe utilizarse para automatizar tareas repetitivas y permitir que los trabajadores dediquen más tiempo a actividades estratégicas.

“La IA vino a empoderarlo y no a reemplazarlo”, afirmó.

Los riesgos ocultos de la adopción acelerada

Además de los problemas de productividad, la implementación apresurada de inteligencia artificial está generando nuevas preocupaciones en materia de ciberseguridad.

Pizarro advirtió que algunas empresas están incorporando estas herramientas sin establecer controles adecuados para proteger la información o delimitar responsabilidades en caso de errores.

“La adopción forzada de IA lo que acaba creando son huecos de información, filtraciones de data y áreas de oportunidad para los hackers”, alertó.

El especialista señaló que estos riesgos aumentan cuando las organizaciones intentan delegar completamente la adopción tecnológica a terceros sin desarrollar conocimiento interno sobre el funcionamiento y los alcances de las herramientas utilizadas.

México compite contra el mundo

La falta de capacidades en inteligencia artificial y ciberseguridad podría tener consecuencias más amplias para la economía mexicana.

De acuerdo con Pizarro, la competencia empresarial se ha vuelto cada vez más global y las organizaciones que no logren aprovechar estas tecnologías podrían perder oportunidades frente a compañías de otros países.

“Ya entramos a esta carrera globalizada de conocimiento y de atracción de negocio”, afirmó.

Explicó que empresas de mercados como Estados Unidos, India o China están avanzando rápidamente en la adopción de inteligencia artificial para mejorar sus procesos y atraer clientes, por lo que México corre el riesgo de rezagarse si no acelera la formación de talento y el desarrollo de capacidades tecnológicas.

Para el especialista, el desafío no consiste únicamente en adquirir nuevas herramientas, sino en aprender a utilizarlas de manera estratégica para convertirlas en una ventaja competitiva real.