Treinta y cuatro finalistas, 25 empresas, ventas conjuntas por más de MXN $2,700 millones y más de 1,900 empleos. Por primera vez en 16 ediciones, la mayoría de los finalistas de EY Entrepreneur Of The Year viene de fuera de la Ciudad de México. A unos días de la ceremonia de premiación de la edición 2026, Guadalupe Castañeda, responsable del programa en EY México, habla con El Cronista sobre cómo se elige a los ganadores, por qué los jueces no quieren ensayos escritos con IA y qué le falta al ecosistema emprendedor del país.

Una edición más allá de la capital

¿Cómo llega el programa a su cierre? (La entrevista se editó con fines de claridad.)

El 1 de octubre es la cena de premiación, donde conoceremos a los ganadores de cada categoría. Los finalistas están muy emocionados, pero hemos insistido en que todos son ganadores: lo que están haciendo da mucha esperanza para el país.

¿Qué dimensión y perfil tiene esta edición?

Es la décimo sexta edición en México; a nivel global, el programa tiene más de 40 años. Este año hay representación de siete estados, entre ellos Chihuahua, Querétaro y Puebla, y por primera vez hay más participación de fuera de la Ciudad de México. Hay talento en todo el país y es bueno verlo representado. En promedio, las empresas llevan nueve años operando, los finalistas tienen edades muy variadas y vienen de todas las industrias: salud, consumo, energía...

Los cuatro pilares de la evaluación

¿Cómo se elige a los ganadores?

La convocatoria pide mínimo dos años de operación y un nivel mínimo de ingresos por categoría. Revisamos información financiera, hacemos entrevistas y armamos expedientes con la historia de cada finalista. Los jueces evalúan cuatro pilares. El primero es espíritu emprendedor, es decir, qué oportunidades identifican y qué riesgos, incluso personales, toman. Le siguen propósito, empresarial y personal, e impacto, no solo en clientes sino en proveedores y comunidades. El último es crecimiento, sostenido y con potencial de escalar. Si estas empresas crecieran más, tendríamos otro país.

Más allá de las métricas, ¿qué pesa?

Las historias. Muchos emprendimientos nacen de un desafío personal, familiar o de su comunidad, y eso es lo que mueve a los jueces. Aun así, validamos la información: revisamos estados financieros y los finalistas presentan un pitch ante los jueces, que pueden pedir sesiones adicionales.

Fintech, ASG e inteligencia artificial

¿Cómo ha cambiado el perfil de los finalistas en más de una década?

Hay más fintech y más empresas nativas digitales, y un énfasis mucho mayor en temas ASG (criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza). Los negocios tradicionales buscan adoptar tecnología para innovar. Lo que no cambia es la pasión por su emprendimiento.

¿Qué papel juega la IA?

Se evalúa como parte del modelo de negocio, pero pesan más el propósito y la medición del impacto. Este año, en algunos ensayos que solicitamos, los jueces percibieron que se habían redactado con IA, y su reacción fue: “Está bien, pero yo quiero escuchar la historia”. El elemento humano sigue siendo central.

¿Los participantes son clientes de EY?

La gran mayoría no. No es el mercado que EY atiende tradicionalmente. Buscamos celebrarlos, conectarlos y apoyarlos. Si crecen, podrían ser clientes, pero no es condición para participar.

Visibilidad contra la mortandad de las pymes

La mortandad es un problema crónico de las Mipymes. ¿Qué ven entre los participantes de las ediciones del EOY?

Algunas ya no están, pero la gran mayoría sigue operando. El programa les da visibilidad y credibilidad ante clientes y fuentes de financiamiento. Juana Ramírez (fundadora y CEO de Grupo SOHIN) ha contado que consiguió su primer crédito cuando una institución financiera la buscó tras ganar su categoría, y hay muchas historias así. Además, les damos seguimiento a través de la comunidad. Con Endeavor organizamos un encuentro entre CFOs de empresas emprendedoras y el CFO de una empresa pública, y también tuvimos una charla de Enrique Beltranena (CEO de Volaris).

¿Tienes un caso de éxito favorito?

Prison Art. Su fundador estuvo en la cárcel y ahí descubrió mucho talento. Hoy produce bolsas, ropa e incluso guantes de box con diseños de personas que están o estuvieron en prisión, gente a la que nadie contrataría. Ya tiene presencia internacional y un modelo de negocio con causa social.

Mujeres emprendedoras: 25% de los finalistas

¿Qué te gustaría ver más?

Más mujeres. Sí emprenden, pero les cuesta más crecer hasta la facturación mínima de MXN $8 millones que pide el programa. Por eso creamos EY Entrepreneurial Winning Women, con acompañamiento y mentoría externa, que funciona como semillero. Este año, las mujeres son 25% de los finalistas; al inicio eran prácticamente puros hombres.

¿Qué le falta al ecosistema emprendedor mexicano?

Que sea realmente un ecosistema. En su momento, el INADEM trató de aglutinar a todos y hoy hace falta más de eso. Corporativos, fondos e instituciones financieras y educativas tenemos que involucrarnos. Colaboramos con Endeavor, la Asociación de Emprendedores de México, el IPADE y el Tec de Monterrey, que nos envía a muchos emprendedores de sus programas, varios de ellos ganadores.

Los “Óscares del Emprendimiento”

Una de las categorías del EY Entrepreneur Of The Year es el Ganador Nacional, que es el máximo reconocimiento que otorga EY en cada país al empresario más destacado del año. Para elegirlo se evalúan su liderazgo, su visión estratégica, su capacidad de innovación, su impacto social y el crecimiento de su empresa dentro y fuera del país.

El candidato debe ser CEO o presidente de la organización, llevar al menos dos años al mando y ser el responsable directo de su éxito y transformación reciente. El título le da el pase automático al EY World Entrepreneur Of The Year, que se celebra cada año en Mónaco y reúne a los ganadores nacionales de más de 45 países. En la edición 2024 en México, el galardón fue para Daniel Servitje, presidente ejecutivo de Grupo Bimbo y en 2025 para Alejandro Ramírez, CEO de Cinépolis.

¿Cómo se elige al Ganador Nacional?

Sigue el mismo proceso y los mismos pilares, aunque los finalistas no se hacen públicos. Muchas veces los ganadores no dimensionan su impacto: más que un reconocimiento de EY, es una oportunidad para inspirar a nuevas generaciones. Además, representan a México en el EY World Entrepreneur Of The Year, en Mónaco. Este año acompañé a Alejandro Ramírez, de Cinépolis, y dijo que son “los Óscares del emprendimiento”. Viniendo de él, dice mucho.