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Las stablecoins comienzan a dejar de ser únicamente un activo utilizado dentro del ecosistema cripto para convertirse en una alternativa de liquidación para las operaciones empresariales que cruzan fronteras.

En América Latina, esta tendencia empieza a trasladarse a la infraestructura de pagos, donde las compañías buscan reducir los tiempos y la fragmentación que todavía existen al mover dinero entre países.

En ese contexto, Cobre habilitó el procesamiento de pagos transfronterizos originados en USDC y USDT, dos de las principales stablecoins vinculadas al dólar, sobre su infraestructura de pagos empresariales.

La propuesta permite que las empresas utilicen estos activos para liquidar operaciones internacionales en cuestión de segundos y complementar los rieles bancarios tradicionales en determinados corredores. La operación está disponible en redes blockchain como Ethereum, Tron, Stellar, Solana, Polygon, Base y XRPL.

El movimiento apunta a una transformación más amplia en la manera en que las empresas administran su tesorería: en lugar de que blockchain opere como un sistema separado del sistema financiero tradicional, ambos comienzan a conectarse como distintas vías para mover y liquidar dinero.

“En Latinoamérica, mover dinero a escala todavía implica operar sobre una infraestructura fragmentada, con soluciones que funcionan de forma aislada”, dijo en un comunicado José Vicente Gedeón, CEO y cofundador de Cobre.

La compañía plantea que la combinación de infraestructura bancaria y blockchain puede reducir parte de esa fragmentación al integrar pagos locales, internacionales y operaciones onchain dentro de una misma infraestructura.

De los pagos cripto a la tesorería empresarial

La adopción empresarial de stablecoins está avanzando por sus usos operativos, no necesariamente porque las empresas quieran convertirse en compañías cripto.

El interés de las empresas por las stablecoins para operaciones internacionales está relacionado con una de sus características centrales: permiten representar valor denominado en dólares sobre redes blockchain y transferirlo sin depender exclusivamente de los horarios y procesos de liquidación de los sistemas bancarios.

Para una compañía que trabaja con proveedores, clientes o socios comerciales en otros países, esto abre una alternativa para determinados movimientos de tesorería, particularmente cuando los pagos deben cruzar distintos sistemas financieros.

Cobre, que opera con infraestructura, liquidez y licencias propias, incorpora esta capacidad a un portafolio que también incluye pagos locales en tiempo real, pagos internacionales y centralización de cuentas bancarias.

El cambio no consiste solamente en agregar criptomonedas a una plataforma de pagos. Es la muestra de cómo las stablecoins empiezan a integrarse con los sistemas financieros existentes y a competir por un espacio dentro de la infraestructura utilizada por las empresas para mover dinero entre mercados.

“Es el paso natural hacia una infraestructura de pagos B2B verdaderamente interoperable y de alcance global”, afirmó Gedeón.

El movimiento de Cobre ocurre mientras otros jugadores de la región avanzan en la misma dirección. Bitso Business ya utiliza stablecoins como parte de su infraestructura para pagos transfronterizos.

Su plataforma permite mover fondos mediante activos como USDC y posteriormente liquidarlos en moneda local a través de rieles como SPEI. La compañía reportó que el volumen de pagos con stablecoins procesado por su negocio empresarial creció 81% interanual durante el primer semestre de 2026.