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La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) flexibilizará la apertura y operación de cuentas de bajo monto con un nuevo esquema Nivel 2 Bis (N2 Bis), que permitirá realizar operaciones por hasta 3,000 UDIs al mes, además de recibir depósitos acumulados de hasta 12,000 UDIs, como parte de una estrategia para reducir la dependencia del efectivo y ampliar el acceso al sistema financiero.

El anuncio fue realizado por Ángel Cabrera, presidente de la CNBV, durante su participación en el Foro Prosa, donde explicó que estas cuentas podrán abrirse completamente de manera remota, con una identificación oficial y sin necesidad de acudir a una sucursal.

El nuevo esquema también dará mayor flexibilidad a las instituciones financieras en los procesos de onboarding y prueba de vida, ya que podrán utilizar el estándar biométrico que consideren adecuado, en lugar de depender de un único mecanismo definido por la autoridad.

El objetivo, dijo Cabrera, es “democratizar el acceso a los pagos”, pero el alcance de la medida va más allá de permitir que una persona realice transacciones digitales.

Del efectivo a los pagos digitales

La CNBV parte de un problema que sigue siendo relevante para la inclusión financiera en México: el uso predominante del efectivo.

De acuerdo con los datos citados por Cabrera de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2024), más de 80% de los pagos superiores a MXN$ 500 todavía se realizan en efectivo, mientras que únicamente 37% de los adultos tiene acceso a crédito.

Para el presidente de la CNBV, aumentar el uso de medios de pago digitales puede ser el primer paso para que más personas construyan una relación formal con las instituciones financieras.

“La inclusión financiera cambia vidas”, afirmó Cabrera, al señalar que el acceso a productos como crédito, inversión y seguros puede contribuir a una mejor planeación financiera y a la construcción de patrimonio.

El funcionario también puso sobre la mesa el costo que representa para los comercios mantener operaciones en efectivo, desde el conteo diario y el resguardo del dinero hasta su traslado y los riesgos asociados con pérdidas o deterioro.

A estos costos agregó un efecto sobre la informalidad, debido a que las operaciones en efectivo no generan el mismo rastro digital que una transacción electrónica.

El reto ya no es la tecnología, sino que se use

Para la CNBV, México cuenta con buena parte de la infraestructura necesaria para ampliar los pagos digitales. El desafío está en conseguir que esa infraestructura sea utilizada por más personas y comercios.

“No tenemos un problema de infraestructura, tenemos un problema de adopción”, sostuvo Cabrera.

Bajo esta lógica, la nueva cuenta N2 Bis busca reducir algunas de las barreras de entrada al sistema financiero, particularmente aquellas relacionadas con la apertura presencial y los procesos de identificación.

La apuesta es que una cuenta de apertura sencilla pueda convertirse en el primer vínculo de una persona con los servicios financieros digitales.

Y ahí aparece el siguiente paso de la estrategia: utilizar los pagos como una puerta de entrada al crédito.

La CNBV ya modificó sus reglas para permitir que los intermediarios financieros incorporen información sobre el comportamiento de los pagos digitales dentro de sus modelos de evaluación crediticia.

Esto abre la posibilidad de que las transacciones realizadas por una persona a través de medios digitales aporten información para construir o complementar su perfil financiero, incluso cuando anteriormente no contaba con suficiente historial crediticio.

La lógica planteada por Cabrera se resume en una frase: “Del pago al crédito y del crédito al bienestar”.

Con ello, la discusión sobre digitalización de pagos deja de centrarse únicamente en sustituir el efectivo y se conecta con un objetivo más amplio: que las operaciones digitales también sirvan para ampliar el acceso a otros productos financieros.