

La gigante de bebidas alcohólicas Brown‑Forman abrió su año fiscal 2017 con un golpe directo a su negocio de agave: las ventas netas del portafolio Tequila3, conformado por Herradura, El Jimador y Antiguo, cayeron 12% en el primer trimestre, arrastradas por menor volumen en Estados Unidos y presión en precios en México, dijo la empresa en su reporte trimestral.
El deterioro fue más severo en Herradura, que retrocedió 17%, mientras El Jimador cayó 10%, afectado por un consumidor que migra hacia opciones de valor en el mercado estadounidense.
La caída real del negocio es incluso más profunda cuando se eliminan efectos de tipo de cambio y distorsiones contables: el desempeño orgánico del portafolio fue de -13%, con Herradura en -18% y el Jimador en -11%.
Brown‑Forman reconoció, en una llamada con analistas, que el segmento está “bien por debajo de donde queremos que esté”, en palabras del CEO Lawson Whiting, quien también calificó el trimestre como “ruidoso” por el impacto del cambio de distribuidores en EE.UU. y el lanzamiento simultáneo de Jack Daniel’s Blackberry.
El trimestre que registró la dueña de Jack Daniel’s es más deplorable si se toma en cuenta que en junio reportó el cierre del año fiscal 2026 y refirió que sus mercados emergentes crecieron un 12% en ventas netas orgánicas y lo atribuyó casi en su totalidad al sólido desempeño del portafolio de agave en México.
Barriles y las ready-to-drink
La presión en tequila se suma a un golpe estructural que el mercado no había internalizado: el colapso del negocio de barriles usados. “Hemos pasado de más de u$s 100 millones a aproximadamente 30 millones en dos años”, dijo Whiting, describiéndolo como “un enorme golpe de frente” que ya no puede caer más. Por su parte, El director financiero, Jim Peters, advirtió que el margen seguirá bajo presión por la salida de inventarios de whiskey producidos en años de costos inflados y por la volatilidad en commodities como aluminio y diésel.
Frente a este escenario, y como los meses previos, el refugio del trimestre fueron los ready-to-drink, donde su marca New Mix volvió a crecer a doble dígito en México y El Jimador Spritz tuvo un arranque fuerte en Estados Unidos.
“Nuestro portafolio RTD contribuyó aproximadamente un punto de crecimiento de valor en EE.UU.”, dijo Whiting, destacando que la demanda superó las expectativas desde el lanzamiento. Jack Daniel’s Tennessee Blackberry también aportó más de dos puntos de crecimiento en valor en el mercado estadounidense.
Brown‑Forman no es la dueña de tequilas en fase de enfriamiento. Becle enfrenta inventarios elevados en Estados Unidos y una desaceleración en sus tequilas premium y Diageo reportó debilidad en Norteamérica y menor tracción en Don Julio y Casamigos. Campari es la excepción, con Espolón ganando participación en el segmento de precio medio.
En México, el tequila mantiene volumen, pero con un consumidor más selectivo y con los RTD consolidándose como categoría masiva. En Estados Unidos, la desaceleración es más marcada y afecta por igual a los grandes grupos, con señales claras de que el ciclo de expansión acelerada del tequila entre 2020 y 2023 llegó a su fin.
Brown‑Forman reafirmó su guía para el año, pero con matices: ventas orgánicas “aproximadamente planas” y un margen operativo orgánico que caerá entre 3% y 5%, aunque ahora ven el resultado “hacia el extremo más favorable del rango”.
El mensaje del trimestre es contundente: Herradura y El Jimador dejaron de ser motor y New Mix se haa convertido en la herramienta táctica para sostener el portafolio.















