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Tepetzingo, Mor. México no cuenta con margen de maniobra ni espacio para alianzas económicas que puedan sustituir al T-MEC, aseguró José María Barroso Ramírez, director general de Cementos Moctezuma.

Solo Norteamérica puede hacer frente a China como bloque comercial, considera el directivo de Cementos Moctezuma.Imagen creada por IA

Frente a la intensificación de la guerra comercial, tecnológica e industrial entre Estados Unidos y China, la integración del país en el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no es una opción de política exterior, sino una condición estructural “ineludible”.

Al concluir un recorrido por la planta de Cementos Moctezuma de ese municipio, el director general de la empresa y presidente de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), la posición geográfica y la escala del mercado norteamericano imponen una realidad económica objetiva para la planta productiva nacional: el desarrollo del país está atado de forma permanente a la competitividad del bloque de América del Norte.

Sin embargo, aseguró que la región es la única que puede competir con China. “La guerra es entre China y Norteamérica. Nadie más juega en esta guerra porque nadie tiene los tamaños para entrar a la guerra. Y aquí o ganan ellos o ganamos nosotros. No hay más”, comentó Barroso Ramírez.

En este sentido, añadió que China se expande con prácticas de dumping, que incluyen el subsidio gubernamental a la producción, el control de materias primas críticas como el litio y una agresiva estrategia de expansión portuaria e industrial en Sudamérica y África.

Por ello, refirió el mercado norteamericano requiere consolidar un frente unificado para garantizar su seguridad operativa y de suministros.

Además, señaló que la posición geográfica del país elimina cualquier posibilidad de neutralidad o cambio de estrategia a otros polos de desarrollo, a diferencia de economías del cono sur que mantienen márgenes de interdependencia distintos con el mercado asiático.

Energía y triangulación, los retos del T-MEC

Estados Unidos ha puesto especial énfasis en eliminar la triangulación de productos chinos a través de México, un proceso que mantiene abierta la revisión del acuerdo comercial y altas tarifas arancelarias.

En este sentido, el directivo de Cementos Moctezuma dijo que hay empresarios mexicanos “tramposos” que utilizaban productos chinos para reenviarlos a Estados Unidos con prácticas de dumping.

“No es que les dé toda la razón a nuestros vecinos, pero de que había trampas, había trampas. Yo tengo amigos acereros. Cuando dijo Trump, ‘El acero va a pagar aranceles porque todos el acero viene de China’. Y usted dice, ‘ahora sí ya les fregaron’ y la respuesta fue que todavía tenían margen. Oye, ya te dijeron que no estés haciendo trampa. ¿Por qué sigues haciendo trampa?”, ejemplificó.

Para la industria instalada en México, alinearse con estos criterios representa la única vía para conservar la certidumbre jurídica y evitar la paralización de flujos de inversión extranjera directa (IED), añadió.

Por otra parte, José María Barroso comentó que México enfrenta cuellos de botella internos que limitan su capacidad para captar la totalidad de las inversiones derivadas del nearshoring.

El principal factor de rezago es la infraestructura energética nacional.

La falta de disponibilidad de energía eléctrica, la saturación de las redes de transmisión del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y la volatilidad en los costos de los combustibles fósiles, debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán, imponen un límite físico a la expansión de la industria pesada y de manufactura avanzada.

Sin la garantía de suministro eléctrico continuo, infraestructura logística eficiente e interconexión segura a las redes de transmisión, el potencial de México dentro del bloque del T-MEC corre el riesgo de ralentizarse, y puede meter el freno a la llegada de nuevos proyectos de inversión industrial frente a las exigencias de la competencia global.