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El Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) está en un punto de tensión máxima, especialmente en medio de los procesos de revisión entre Washington y México. Quienes más sufren ante la incertidumbre son las pequeñas y medianas empresas, que ya se ocupan de blindar sus procesos para cumplir con las nuevas exigencias del gobierno de Donald Trump y no quedarse fuera de la jugada.

Las pymes se protegen en medio de la revisión del TMEC.
Las pymes se protegen en medio de la revisión del TMEC.Shutterstock

Diana Chávez, especialista en riesgo fiscal, regulatorio y crediticio de CIAL Dun & Bradstreet, señaló que para el sector productivo nacional, el escenario de volatilidad ya no es un evento temporal, y el entorno actual exige que las decisiones de negocios trasciendan la simple búsqueda del mejor precio y se enfoquen en la certeza regulatoria.

Blindaje en el T-MEC

La incertidumbre en torno al acuerdo comercial es una constante en la planeación de los negocios, incluso cuando la revisión formal avanza y las probabilidades de una ampliación hasta 2036 son cada vez mayores.

Desde la Casa Blanca se barajan cambios en las reglas de juego, especialmente para evitar la triangulación de productos que vengan de China, se reetiqueten en México y se envíen a Estados Unidos para aprovechar las ventajas comerciales en sectores clave como la manufactura, el ramo automotriz, el logístico, el energético y la industria del aluminio.

“El riesgo de incertidumbre ya se convirtió en un proceso. Por eso nuestro objetivo es ayudar a las empresas a prevenir y a avanzar, identificando perfectamente su cadena de suministro y haciendo la trazabilidad de todas sus operaciones”, señala la especialista de CIAL.

Esta coyuntura afecta directamente a las decisiones de capital a largo plazo. Aunque las cifras de inversión general en México mostraron solidez al arranque del año, la postura dominante entre las pymes es la cautela operativa para evitar interrupciones que desemboquen en problemas de liquidez o incumplimiento normativo.

La lupa en los proveedores

Ante las acusaciones planteadas por Estados Unidos respecto a la triangulación de insumos provenientes de otras regiones, la atención de las pymes se ha centrado en elevar la exigencia sobre sus cadenas de proveeduría.

El modelo de selección tradicional se ha transformado: evaluar a un socio comercial ya no implica analizar únicamente sus precios o capacidad de entrega, sino verificar si sus procesos cumplen con los criterios de contenido regional vigentes en Norteamérica, asegura Diana Chávez. Para lograrlo, la fiscalización documental ha comenzado a extenderse en toda la cadena de valor.

“Ya no es solo el Tier 1; se está avanzando con el Tier 2 y el Tier 3 para poder identificar toda la cadena de suministro y evitar cualquier tipo de falta regulatoria o de cumplimiento con estas nuevas regulaciones”, señala la especialista.

Este análisis exhaustivo abarca la salud financiera del proveedor, sus antecedentes fiscales y su comportamiento regulatorio desde la fase inicial de contratación (onboarding). Asimismo, las pymes están migrando de revisiones aisladas a sistemas de monitoreo continuo para reaccionar antes de que la falla de un insumo ponga en riesgo sus exportaciones.

Pese a la incertidumbre en torno al destino final del T-MEC, el reordenamiento del comercio internacional ofrece una ventana de oportunidad para que la proveeduría local gane terreno, aseguró la especialista.

La necesidad de cumplir con reglas de origen más estrictas actúa como un catalizador para relocalizar procesos dentro de la región norteamericana, siendo la industria manufacturera mexicana una de las principales beneficiadas.

“Existe una fuerte oportunidad, principalmente para esta región, hablando de México, para que esta triangulación de productos o de servicios quede más regionalizada”, enfatiza la especialista.

En la medida en que las empresas logren sustituir insumos de fuera del bloque comercial por opciones locales o regionales, no solo reducen su exposición a posibles sanciones o aranceles, sino que se posicionan competitivamente para absorber la demanda generada por el nearshoring.

Recomendaciones a las pymes para navegar la incertidumbre

La especialista de CIAL Dun & Bradstreet aseguró que para mitigar el impacto financiero, fiscal y operativo derivado de las negociaciones del T-MEC, las pymes deben implementar tres medidas preventivas fundamentales:

  1. Mapear y auditar la cadena de suministro: Documentar el origen preciso de cada insumo y extender la trazabilidad de las operaciones más allá de los proveedores directos (Tier 2 y Tier 3).
  2. Evaluar y diversificar a los proveedores: Analizar el nivel de concentración de la proveeduría y verificar su cumplimiento financiero, fiscal y regulatorio bajo los criterios del contenido regional de Norteamérica.
  3. Migrar al monitoreo continuo e informado: Sustituir las evaluaciones únicas al contratar por una supervisión constante de las contrapartes, utilizando información actualizada para prevenir riesgos de liquidez antes de que afecten la operación.