Lo que debes saber:
- Licencias regulatorias clave: Revolut continúa su consolidación bancaria tras asegurar autorizaciones clave en el Reino Unido, Estados Unidos y Francia, expandiendo su presencia paneuropea.
- Modelo de bajo riesgo: Nik Storonsky busca mantener un esquema financiero con “prácticamente cero riesgo”, conservando una relación préstamo-depósito de entre 10% y 20% mediante la bursatilización y venta de deuda.
- Incursión en IA y capital de riesgo: A través de sus fondos QuantumLight, el empresario impulsa inversiones guiadas por análisis de datos e inteligencia artificial, tecnología que también integra en la operación diaria del banco.
“Ascenseur cassé” (Elevador descompuesto), se lee en un letrero junto al elevador fuera de servicio. La mayoría de las paredes están cubiertas con espuma protectora y triplay; de otras cuelgan cables que salen de hoyos en el tablaroca. La nueva sede de Revolut para la Unión Europea, en el centro de París, es ambiciosa y aún está en obras, de forma muy parecida al propio banco.
Es casi seguro que a Nik Storonsky, el intempestivo emprendedor de origen ruso que cofundó Revolut hace 12 años y sigue siendo su acelerado director ejecutivo, le gusta el dramatismo de dar audiencia en un entorno así.
Me espera en el esplendor de un segundo piso minimalista del tamaño de un salón de fiestas. El hombre de 42 años todavía luce su característico melenón rubio despeinado, una pista de su pasión por el kitesurf. Pero, a diferencia de todas las veces anteriores que lo he visto, hoy no viste una playera sin cuello y pantalones informales, sino un impecable traje negro, camisa blanca bien planchada, corbata fija de color rojo brillante y los zapatos más deslumbrantes que se puedan imaginar.
Rápidamente descarta cualquier idea de que se haya arreglado para la entrevista con el FT: “Tuve una reunión con el Banco de Francia”, explica, con tono seco o tímido, o tal vez ambos. A penas el mes pasado, las autoridades francesas le otorgaron a Revolut una licencia bancaria, dándole una mejora de prestigio a la autorización paneuropea que ha tenido durante casi una década desde Lituania.
Han sido unos meses bastante positivos dentro de la vertiginosa racha de Revolut en sus años de adolescencia. En marzo, tras una espera de cinco años, el grupo —que ahora cuenta con 80 millones de clientes en 40 países— por fin obtuvo la autorización bancaria en su mercado local del Reino Unido. A la reciente licencia francesa le siguió una luz verde por parte de la OCC, el regulador clave en Estados Unidos.
En el camino, Storonsky ha sido notoriamente grosero sobre la lentitud de los procesos de aprobación de los reguladores, especialmente en el Reino Unido, pero hoy parece sentirse reivindicado. Y no es para menos: Revolut, por mucho la startup más exitosa de Europa, ahora está valuada en u$s 115,000 millones. Y él mismo tiene un patrimonio de 33,000 millones de dólares.
¿Qué puede aprender Europa del ascenso de este banco? “Casi cualquier cosa es posible”, responde Storonsky sin pensarlo dos veces. “Creo que tradicionalmente se pensaba que todas las empresas más grandes y mejores se construían en Estados Unidos, en California. Probablemente siga siendo el caso si miras a la IA y a todas estas nuevas empresas como Anthropic, OpenAI, etc. Pero esto demuestra que también es posible construir una gran empresa desde Europa”.
Sí, reconoce, el acceso al capital es más complicado, la regulación es más estricta y los mercados están fragmentados. Pero, por el lado positivo, hay una “calidad de talento muy buena... que en realidad es mucho más barata en comparación con EE.UU., especialmente California”.
El estilo europeo también es más ecléctico: los 15,000 empleados de Revolut provienen de 110 países distintos, señala Storonsky.
Sin embargo, la fragmentación geopolítica —desde la guerra entre Rusia y Ucrania hasta el conflicto en Oriente Medio y la creciente tensión entre EE. UU. y China— ha obstaculizado su misión de crear “el primer banco verdaderamente global del mundo”, con lo que se refiere a un banco minorista presente en más de 100 países. “En el negocio de servicios financieros, si tienes tensiones políticas, sobre todo con sanciones, no puedes hacer muchas cosas en bastantes países”. Verificar la identidad y antecedentes de los clientes ha sido especialmente complicado, admite, en un guiño a los roces que Revolut ha tenido con las autoridades a lo largo de los años.
El origen en Ucrania
Nikolay Storonsky nació de padres brillantes (su padre ucraniano era un genio de la física en Gazprom) en la Rusia soviética de los años 80. Renunció a su ciudadanía rusa en 2022, tras haberse convertido en ciudadano británico en 2013, pero sus primeros años moldearon su espíritu emprendedor y rebelde desde el principio.
“En un sistema socialista”, comenta, “realmente no puedes dirigir un negocio ni ser dueño de nada. Y creo que eso convirtió a muchos jóvenes en personas muy emprendedoras y con ganas de crear empresas. Cuando te prohíben hacer algo, de verdad te dan muchas ganas de hacerlo”.
Su educación —un grado en física y posgrados en economía y física en Moscú— le abrió la puerta a una carrera financiera en Londres, donde se convirtió en operador de derivados de renta variable en 2007. Esta vez fue el sistema capitalista el que mostró sus fallas. Su primer empleador fue Lehman Brothers, que colapsó un año después de su llegada. El segundo fue Credit Suisse, que ahora también se encuentra extinto. Ambos le dejaron lecciones.
El nivel de riesgo que se asumía en Lehman lo alarmó. “Había momentos en los que la cartera de inversión perdía cientos de millones de dólares en un solo día”, recuerda. “Para mí, era extremada e innecesariamente riesgoso”. En Credit Suisse, señala, el problema principal eran las luchas internas.
“Lo que realmente aprendí de esta experiencia es que simplemente no debes asumir riesgos en cosas complejas. Creo que eso influyó mucho en el rumbo que tomé al construir mi negocio”.
Con los fondos que ahorró durante sus años en la banca de inversión, lanzó Revolut en 2015 como una alternativa para competir con las casas de cambio tradicionales y sus cobros excesivos. Storonsky es ferviente al expresar su misión de hacerle a los bancos tradicionales lo mismo que ya le hizo a las codiciosas casas de cambio.
“En muchos mercados, como no hay competencia, los precios de los servicios bancarios son altísimos. La fricción para abrir una cuenta es enorme. La innovación de productos es bajísima”. Una vez que Revolut sacuda ese panorama, asegura Storonsky, la gente obtendrá una banca más barata y mejor, sin el dolor de cabeza de las sucursales o los centros de atención telefónica. En algunos mercados, como Irlanda, cuatro de cada cinco personas ya usan Revolut, aunque lograr convertirse en su banco principal sigue siendo otro reto.
El truco estará en lograr todo eso sin perder de vista las lecciones de gestión de riesgos de Lehman y Credit Suisse. En un banco minorista, eso significa maximizar los ingresos por comisiones y minimizar una actividad que siempre ha estado en el corazón de la banca: otorgar préstamos.
La relación préstamo-depósito de Revolut, una métrica clave para cualquier entidad financiera que capte depósitos, se ubica en un inusualmente bajo 6 por ciento. (Un banco promedio suele rondar el 100 por ciento). Pero, alineado a su filosofía de bajo riesgo y poco capital, Storonsky insiste en que no se acercará al promedio. “No planeamos tener una exposición mayor al 10 o 20 por ciento”, afirma. Incluso aquellos préstamos que Revolut llegue a integrar a su balance se venderán de nuevo por completo o mediante bursatilizaciones. El modelo, asegura, consiste en “tener efectivamente cero riesgo para el negocio”.
Y parece estar funcionando. Comenta que el rendimiento sobre el capital (return on equity) de Revolut es del 40 al 50 por ciento (una vez descontado el exceso de capital), el doble de lo que obtienen sus competidores más eficientes. Han corrido rumores sobre una posible salida a bolsa con una valuación de hasta u$s 200,000 millones en un plazo de dos años, con una probable cotización doble en Nueva York y Londres.
Una fintech en extremo tecnológica
Como la mayoría de las fintech, Revolut tiene la ventaja de contar con tecnología moderna, sin los enredos de viejas fusiones, gracias a su expansión orgánica. “Si miras históricamente a Citigroup u otros bancos grandes, la forma en que se expandieron a nivel internacional fue comprando otros bancos”, explica Storonsky. Esas tecnologías, de por sí obsoletas, se debilitaron aún más con la mezcla desordenada de adquirencias. “Sistemas que realmente no se comunican entre sí se vuelven inmanejables”.
Es verdad que Revolut ha evitado algunos de los tropiezos que afectaron a competidores más grandes en su expansión en la banca minorista global, antes de que los escándalos y el bajo rendimiento los obligaran a replegarse. Pero resulta irónico escuchar los comentarios de Storonsky: si hay un banco que ha quedado expuesto por fallas en sus controles en medio de una expansión acelerada, es justamente Revolut.
Entre 2021 y 2023, se vio envuelto en una disputa de auditoría por el origen de ciertos ingresos. El año pasado fue multado por deficiencias en sus controles contra el lavado de dinero. Y apenas unas horas antes de nuestra entrevista en París, el banco cayó en una estafa bastante perjudicial al entregar la información personal de cientos de clientes adinerados a cibercriminales que se hicieron pasar por funcionarios del gobierno italiano, quienes amenazaron con vender los datos a menos que el banco pagara un rescate de 3 millones de dólares.
Aun así, las actitudes hacia Revolut han cambiado notablemente. Los reguladores europeos parecen sentirse más cómodos con el ritmo acelerado del grupo, aceptando de alguna manera la postura de Storonsky de que él es lo más cercano que tiene el continente a figuras como Jeff Bezos o Elon Musk, sus ídolos. La indignación pública por su riqueza, sus paquetes salariales, su residencia fiscal cambiante (Londres, Dubái y otra vez Londres) y su gusto extravagante por los yates (hace poco fue demandado por la factura presuntamente no pagada de un intermediario) también se percibe moderada.
Eso sí, no esperen que baje el ritmo. Le entusiasma especialmente la idea de permitir que otros emprendedores sigan sus pasos. Ha lanzado dos fondos de capital de riesgo (bautizados QuantumLight I y II) con un valor combinado de 850 millones de dólares, aportando 100 millones de su propio bolsillo, pero con un toque distintivo: gran parte del análisis de inversión se realiza con IA.
“Creo que es totalmente posible invertir basándonos en la ciencia y los datos en lugar del juicio humano”. Los rendimientos, asegura, se ubican “en el 5 por ciento superior del mundo”. La IA también está cada vez más en el centro de las operaciones de Revolut: “La usamos para consultas, soporte al cliente, delitos financieros y venta cruzada”. (No muestra preocupación alguna por la tecnología, a pesar del creciente nerviosismo global).
¿Y qué hay de convertirse en un emprendedor en serie por derecho propio, al estilo de Bezos o Musk? “Tengo algunos proyectos independientes que estoy impulsando y financiando”. Aunque se muestra reservado con los detalles, admite estar “muy interesado en la tecnología de la salud” (healthtech).
Hacia el final de la entrevista, Storonsky deja a un lado la seriedad para alabar los placeres del kitesurf. Justo antes de caminar hacia el elevador descompuesto, explica el atractivo de las olas como un antídoto para su ajetreada vida empresarial llena de tecnología: “Para mí es como meditar. El viento, el mar... te dejas llevar por ellos sin pensar en nada”.