La inteligencia artificial está haciendo algo paradójico con la identidad digital: mientras facilita que una persona pueda abrir una cuenta, contratar un crédito o realizar una operación desde el teléfono, también permite que un defraudador pueda fabricar una identidad falsa cada vez más convincente.
Ese cambio está convirtiendo la verificación de identidad en algo más que una herramienta de cumplimiento para bancos y fintechs. En América Latina está tomando forma una industria alrededor de la biometría, la prueba de vida y la detección de identidades sintéticas, impulsada por una carrera tecnológica en la que México comienza a ocupar un lugar central.
El mercado latinoamericano de identidad digital alcanzó unos u$s 3,000 millones en 2025 y podría llegar a u$s 10,700 millones en 2034, de acuerdo con estimaciones citadas en un análisis sobre la expansión de la empresa de validación de identidad Nubarium.
El movimiento de capital también comienza a reflejar esa oportunidad. En enero de 2026, Trompo Capital adquirió Nubarium, una compañía mexicana fundada en 2017 y especializada en validación de identidad, biometría y procesos Know Your Customer (KYC). El monto de la operación no fue revelado.
Para Félix Mahuad, codirector general de Nubarium, la tesis detrás de la operación parte precisamente de la expansión de este mercado. Cuando Trompo Capital buscaba una empresa para adquirir, explica, puso como condición que operara en una industria con un crecimiento anual compuesto de doble dígito. La industria de validación de identidad crecía, según sus estimaciones, entre 16% y 17%, mientras Nubarium lo hacía alrededor de 35% anual durante los cinco años previos a la adquisición.
“La verdad es que tristemente no es algo de presumir, pero estamos en un país y en un continente, todo Latam, que desafortunadamente el fraude de identidad no deja de crecer”, dijo Mahaud a El Cronista.
Ese crecimiento tiene una explicación tecnológica. La IA generativa redujo el costo y la complejidad de fabricar rostros, documentos, videos y comportamientos capaces de engañar a sistemas tradicionales de autenticación.
Unico, que opera desde Brasil y llegó a México mediante la adquisición de Trully en 2024, reportó que los fraudes sofisticados aumentaron 1,000% durante 2025 en su operación. En marzo de 2026, la compañía proyectó que los ataques sofisticados podrían aumentar hasta 550% durante este año ante la disponibilidad de herramientas de IA generativa.
Linhares Alexander, director de regional accounts para Latinoamérica de Unico, lo explica desde el otro lado de la batalla: ya no basta con comprobar que el documento pertenece a una persona; las compañías necesitan demostrar que quien está frente a la cámara es realmente una persona viva y no una imagen, video o rostro generado artificialmente.
“Los fraudadores avanzan, nosotros avanzamos también”, resumió durante una conversación con El Cronista.
De origen brasileño, Unico procesa alrededor de 150 millones de transacciones mensuales a nivel global, según Alexander, y estima que alrededor de 3 millones corresponden a intentos de fraude. En México, la compañía afirma que actualmente puede validar entre 75% y 80% de los mexicanos dentro de su red de identidad, con la meta de ampliar esa cobertura.
México entra en la mira
En ese contexto, México es un mercado atractivo para empresas de España, Brasil, Estados Unidos, entre otros países, que están encontrando una oportunidad para establecerse y crecer aquí, un mercado que vio nacer a Incode, empresa de validación de identidad fundada por el mexicano Ricardo Amper (aunque con sede en Estados Unidos) y que alcanzó una valuación de u$s 1,250 millones de dólares.
La oportunidad no se limita al sistema financiero. Nubarium señala que aproximadamente el 70% de sus clientes son bancos y fintechs, además de sofomes, microfinancieras y aseguradoras, pero la validación de identidad comienza a extenderse hacia educación, apuestas, recursos humanos, movilidad, renta de vehículos y acceso a eventos.
La expansión también está modificando el producto. La empresa californiana Jumio, que ya tiene clientes como Albo y Bitso en México, lanzó este año una solución de “identidad reusable” que busca que una persona validada previamente no tenga que repetir todo el proceso de captura de documentos. En Brasil, donde ya opera, la compañía reportó un incremento de 17% en la finalización de registros.
La firma también reportó un aumento de 88% en los intentos de fraude mediante inyección de video y deepfakes durante el último año, una señal de que el problema ya no se limita a falsificar un documento, sino a manipular el proceso mismo de autenticación.
Por su parte, la empresa española Veridas observa una transformación todavía más profunda. Jordi Torres, director para México y Latinoamérica de la compañía, dijo a El Cronista que la IA permitió que el fraude pasara de operaciones relativamente artesanales a estructuras capaces de automatizar ataques a gran escala.
“Hemos pasado a la industrialización del fraude”, señaló Torres.
Según él, las herramientas de IA permiten crear imágenes y videos sintéticos y automatizar ataques con una barrera de entrada mucho menor; incluso, señaló, en cuestión de minutos pueden abrirse miles de cuentas falsas.
Para las empresas de identidad, esto abre un mercado que va mucho más allá de leer una INE o comparar una selfie. La nueva frontera está en detectar si la cámara fue manipulada, si el video fue inyectado, si existe una persona real detrás del dispositivo y si ese rostro ya aparece relacionado con comportamientos sospechosos.
Ahí México se vuelve especialmente relevante. Unico reporta que las transacciones en su operación mexicana crecieron 204% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025 y espera alcanzar 100 millones de transacciones anuales en el país hacia 2027.
Para Nubarium, la apuesta es similar, aunque desde una escala distinta: convertir una compañía mexicana que comenzó enfocada en KYC financiero en una plataforma regional. La empresa opera en siete países y cuenta con más de 350 clientes; su estrategia ahora contempla tanto crecimiento orgánico como adquisiciones de compañías pequeñas con tecnologías complementarias.
Mahuad lo resume como una oportunidad que hace pocos años habría sido difícil de imaginar: “cada vez más industrias lo están empezando a adaptar, no únicamente bancos, no únicamente fintech y no únicamente sector financiero”.
El negocio, así, ya no consiste únicamente en saber quién eres. La carrera que comienza a librarse en América Latina consiste en saber si realmente eres tú quien está detrás de la pantalla, si esa identidad ha sido utilizada antes y si la operación que intenta realizar puede ser confiable.
Y mientras la IA abarata el costo de fabricar una identidad falsa, las compañías de verificación compiten por hacer cada vez más difícil conseguir que esa identidad falsa pase por verdadera.