

A los 25 años, Matías Craviotto ya tiene una idea bastante clara de lo que quiere construir: la infraestructura digital que administre buena parte de la economía que ocurre todos los días en una cafetería escolar. En 2019 fundó OrderEAT al lado de sus amigos Luis Pedro Carrero y Juan Manuel Rodríguez y hoy está presente en 600 colegios, repartidos en 10 países de América Latina.
Recientemente, el proyecto cerró una ronda de inversión por u$s 2 millones de dólares, liderada por Chile Ventures y con participación de Driven VC, Seedstars, Add Ventures y los inversionistas ángeles Sergio Fogel (fundador de la fintech uruguaya dLocal, que cotiza en Wall Street), Alan Descoins y Avedis Boudakian.
El capital llega en medio de una aceleración del negocio. La plataforma pasó de 400 a más de 600 colegios en menos de seis meses y ya tiene más de 250,000 alumnos activos principalmente en México, Chile, Argentina, Uruguay y Perú. México es su principal mercado, con alrededor de 400 colegios.
Pero para Craviotto, la ronda no explica por sí sola el crecimiento.
“Levantar capital no es una señal de éxito. Lo único que nos permite es tener más chance de aportar más valor a nuestros clientes más rápido”, dijo en entrevista con El Cronista.
OrderEAT digitaliza una operación que durante años dependió del efectivo, las filas y registros manuales. Las familias cargan saldo y pueden consultar y controlar los consumos de sus hijos, mientras que las cafeterías utilizan un sistema de punto de venta para administrar ventas, menús, inventarios y pedidos.
La tesis de negocio está del lado del operador de la cafetería: si el padre tiene más control y confianza, puede gastar más; si el colegio tiene información en tiempo real, puede operar con menos fricción.
“Al final del día, la razón por la que hemos podido escalar mucho es por el valor que hemos aportado al dueño de la cafetería: le hacemos más rentable el negocio, vende más, trabaja menos y desperdicia menos comida”, explicó Craviotto.

De una cafetería escolar en Uruguay a 400 colegios en México
Craviotto y sus socios, Luis Pedro y Juan Manuel, crecieron en Punta del Este, Uruguay. A los 17 años, mientras se preparaban para entrar a la universidad, detectaron un problema en la cafetería de su propio colegio: filas largas, pagos en efectivo, poca visibilidad para los padres y una administración que todavía dependía del papel y lápiz.
“Nosotros no queríamos ser emprendedores ni empresarios. Estábamos tratando de resolver el problema de nuestro colegio”, cuenta.
Construyeron un primer producto durante el verano y lo lanzaron en 2019. Después llegaron los primeros colegios por recomendación de los propios padres y la operación comenzó a expandirse por Uruguay y Argentina.
El verdadero cambio llegó en 2023. Después de probar el mercado mexicano y detectar una oportunidad vinculada también con la alimentación escolar, los fundadores dejaron la universidad y se mudaron a México.
“Yo siento que el nacimiento oficial de la empresa es en 2023, no en 2019”, dice Craviotto.
Ese año llegaron a sus primeros 40 colegios mexicanos. Para finales de 2023 tenían 100 colegios entre México, Uruguay y Argentina. En 2026, la cifra ya supera los 600.
Para llegar hasta ahí, la edad fue una de las barreras que tuvieron que sortear. Craviotto reconoce que en sus primeros intentos de levantar capital tuvo más de una experiencia fallida.
“A priori vos mirás mi currículum, no hay ninguna razón por la que a mí me tendría que ir bien en el futuro. Todo lo que estamos haciendo es por primera vez”, confesó el emprendedor.
La respuesta fue demostrar capacidad de ejecución. Antes de tener una marca conocida o grandes clientes como referencia, los fundadores hicieron la venta prácticamente puerta por puerta.
Craviotto recuerda reuniones en Tijuana, Monterrey, Guadalajara y Querétaro para convencer a directores y operadores de cafeterías.
La cafetería como puerta de entrada a otra capa del negocio
Craviotto ve la cafetería escolar como uno de los primeros lugares donde un niño toma decisiones de consumo sin tener a sus padres al lado. Por eso, la plataforma busca añadir herramientas de nutrición y educación financiera a la operación.
“Estamos viviendo el momento donde el chico por primera vez elige qué comer solo sin tener a su padre al lado y elige cómo gastar su dinero. Son dos momentos muy especiales que nosotros sentimos que podemos generar mucho impacto”, afirma.
La tecnología también empieza a intervenir en la operación de las cafeterías. La compañía está desarrollando funcionalidades de inteligencia artificial para, por ejemplo, estimar cuánto se venderá y qué insumos deberá comprar cada operador.
Pero Craviotto identifica otro uso de la IA como una de las razones que permitió crecer sin aumentar el equipo al mismo ritmo. Procesos que antes eran manuales —desde prospección y ventas hasta onboarding y soporte— ahora incorporan agentes de inteligencia artificial.
“Antes este crecimiento para nosotros capaz significaba tener que contratar 15 o 20 personas. Hoy los desarrollos internos los podemos hacer para que en todo ese end to end participen agentes de IA.”
La apuesta de los próximos 18 meses es llevar OrderEAT a un millón de alumnos en los cinco mercados donde tiene operación.
Para crecer, la ronda es relevante, pero también lo es que un operador recomiende la plataforma a otro.
“Lo que abre las puertas no es la ronda: es que el concesionario de al lado esté vendiendo más y cerrando la caja a horario. Ese boca a boca entre operadores explica los últimos 200 colegios mucho mejor que cualquier inversión”, finalizó Craviotto.
















