

México y Canadá tienen una relación comercial que ya mueve decenas de miles de millones de dólares, pero buena parte del intercambio sigue concentrado en bienes. Para César Camacho, director global de operaciones de AlsoThere, el siguiente paso puede estar en los servicios basados en conocimiento, desde desarrollo de software e ingeniería hasta servicios profesionales y licencias tecnológicas.
La idea cobra relevancia en un momento en que ambos países buscan diversificar sus mercados. En 2025, el comercio bilateral de mercancías entre México y Canadá alcanzó los u$s 62,400 millones de dólares canadienses, mientras que México se consolidó como el principal mercado de exportación de Canadá en América Latina.
Durante su participación en un foro bilateral de negocios organizado por CanCham y CONCE, Camacho planteó que la relación podría avanzar hacia un modelo de exportación de servicios que aproveche las fortalezas de ambos mercados.
“Mi propuesta en ese sentido para ellos fue que se necesita un modelo que te permita maximizar el valor, un modelo que te permita minimizar riesgos y un modelo que te permita capitalizar el talento que tienes en tu país”, explicó a El Cronista.
La lógica, dijo, es distinta a la de exportar manufacturas. Un servicio basado en conocimiento no requiere transportar materias primas ni enfrentar una cadena de suministro física, mientras que el valor se genera principalmente a partir del talento.
“Con lo cual cada dólar de exportación de un servicio es mucho más rentable”, señaló.
AlsoThere es una empresa de eSource Capital Group, un bróker de ciclo de vida digital y consultoría tecnológica que ayuda a las empresas a gestionar, optimizar y adoptar servicios en la nube.
Canadá tiene tecnología; México, una plataforma de nearshoring
Camacho destacó que Canadá cuenta con una posición relevante en inteligencia artificial y tecnologías profundas, mientras México ha construido una industria de servicios tecnológicos vinculada al nearshoring.
Un reporte de Deloitte sobre el ecosistema canadiense de inteligencia artificial encontró que Canadá ocupaba el primer lugar entre los países del G7 en crecimiento promedio de la concentración de talento en IA durante cinco años. El mismo estudio registró un crecimiento de 57% en las patentes de IA entre 2022 y 2023.
Del lado mexicano, Camacho señaló que existen más de 700,000 ingenieros trabajando en nuevas tecnologías; esto demuestra la disponibilidad de talento que puede complementar a las compañías canadienses.
“Estas dos realidades son complementarias perfectamente para crear una alianza, más allá de la alianza que ya han tenido por décadas en la exportación de productos de manufactura: una alianza nueva en el servicio basado en conocimiento”, dijo.
Camacho considera que México puede funcionar como una plataforma para que empresas canadienses entren posteriormente a otros mercados latinoamericanos, mientras las compañías mexicanas pueden utilizar Canadá como puerta hacia otros mercados.
El problema es que Latinoamérica sigue siendo un mercado fragmentado. De acuerdo con el directivo, las exportaciones de servicios intrarregionales representan menos de 14%, debido, entre otros factores, a las diferencias regulatorias, fiscales y cambiarias entre países.
La barrera de operar localmente
Para Camacho, uno de los principales obstáculos para que una empresa de México o Canadá se internacionalice es el desconocimiento mutuo: encontrar al cliente, entender el mercado y conocer las oportunidades disponibles.
Después aparece una barrera más concreta: la infraestructura necesaria para operar en otro país. “Hay que cumplir con muchas cosas para poder llegar hasta el momento en que ellos puedan empezar a vender”, explicó.
Abrir una entidad legal, contratar infraestructura local, establecer procesos de facturación y cobranza y cumplir con las obligaciones fiscales pueden hacer que una empresa tenga que comprometer capital antes de saber si realmente existe demanda para su producto.
En ese punto es donde AlsoThere plantea su modelo de “subsidiary on demand”: utilizar la infraestructura corporativa, financiera y legal que E-Source Capital ha construido en distintos países para que una compañía pueda comenzar a operar localmente sin crear de inmediato una subsidiaria propia.
El esquema funciona mediante un contrato maestro con la empresa y permite que la infraestructura local facture y cobre al cliente en su moneda, mientras el proveedor mantiene la relación comercial con ese cliente.
De acuerdo con Camacho, una empresa mexicana o canadiense podría comenzar a facturar en el otro país en alrededor de 48 horas, siempre bajo el cumplimiento de las regulaciones correspondientes.
La propuesta busca cambiar la lógica de expansión internacional, dice Camacho, es decir, en lugar de invertir primero y comprobar después si existe mercado, las empresas pueden probar la demanda y posteriormente decidir dónde tiene sentido comprometer capital.
El modelo se apoya en una infraestructura que, según el directivo, ya opera en 43 países entre Estados Unidos, Latinoamérica y la Unión Europea. E-Source Capital asegura haber facturado más de u$s 250 millones de dólares a nombre de terceros y contar con un equipo de más de 30 personas dedicado a la plataforma.
Para México y Canadá, el argumento de fondo es que la expansión de sus relaciones empresariales no necesariamente requiere aumentar únicamente el flujo de productos físicos. El comercio de servicios tecnológicos y profesionales abre otra vía para aprovechar capacidades complementarias y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de un solo mercado.
La oportunidad es grande si se considera que en 2025, México importó de Canadá principalmente productos como autopartes, canola, carne y trigo, mientras que las exportaciones mexicanas hacia Canadá incluyeron vehículos, maquinaria para procesamiento de datos y productos agroalimentarios.














