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El sector de los camiones pesados, autobuses y tractocamiones se mantiene deprimido en México, y la flota tiene una edad promedio de 19 años, de acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), afectada por diversos factores.

De acuerdo con datos del organismo, al cierre de julio de este año, se colocaron 19,115 unidades, su nivel más bajo para un periodo similar desde 2021.

La venta de vehículos pesados enfrenta un entorno interno retador.
La venta de vehículos pesados enfrenta un entorno interno retador.Cortesía ANPACT

Mientras tanto, aunque la venta al menudeo presentó una ligera mejora en el mismo lapso, en 2026 tuvieron su segundo peor año en los últimos cinco.

En el país, y de acuerdo con datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), ocho de cada 10 permisionarios federales tienen entre una y cinco unidades, es decir, son microempresas que tienen un bajo acceso al financiamiento y flujo de capital limitado.

Los motivos detrás del estancamiento

Julio Romero, director comercial de ELAM-FAW Trucks, detalló que en el país la sustitución de flotas, un proceso necesario para mejorar al sector mexicano, enfrenta diversos problemas.

Entre ellos, el experto destacó el aumento en el precio de las unidades y el costo de financiamiento.

Esta combinación representa un círculo vicioso en el país, pues de acuerdo con datos del Inegi, en el país, tres de cada cuatro micro, pequeñas y medianas empresas no cuentan con acceso a un crédito formal, y lo convierte en la principal barrera para que los hombres-camión no puedan comprar unidades nuevas, que resultan más eficientes y representan menores costos en combustible y mantenimiento.

El directivo de la armadora de camiones china añadió que el entorno económico de México presenta un segundo problema, centrado en la incertidumbre y la entrada de autos ‘chocolate’.

“La incertidumbre sobre las tarifas y la demanda dificulta asumir compromisos de largo plazo. A esto se suma la entrada de vehículos usados importados, que presiona el valor de reventa de las unidades nacionales y reduce el capital disponible para dar el enganche de un camión nuevo”, comentó.

Un cuarto factor es la inseguridad en las carreteras mexicanas. El especialista explicó que los constantes atracos en el traslado de mercancías y unidades eleva las primas de seguro y obliga a los microempresarios a invertir más en rastreo, monitoreo y protección.

“Estas barreras afectan a todo el sector, aunque golpean con mayor fuerza a las empresas pequeñas y al hombre-camión”, comentó el directivo de ELAM-FAW Trucks.

Para darle la vuelta a este círculo vicioso, el especialista asegura que es necesario que el mercado mexicano requiere incrementar el acceso a un financiamiento accesible, mayor seguridad y una oferta adecuada que cubra las necesidades del transporte mexicano.

Julio Romero abundó que la empresa cuenta con modelos que integran dispositivos de telemetría y seguridad desde sus versiones más básicas, lo que permite a los potenciales compradores comparar precios y ventajas que ofrece cada empresa dentro del país.