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El comercio entre México y las 22 naciones que integran la región árabe pasó de u$s 1,900 millones en 2015 a u$s 4,800 millones en 2025, un crecimiento de 2.5 veces que se ha dado en ausencia de un Tratado de Libre Comercio (TLC).

En entrevista, con El Cronista, Mariana Tuma, presidenta de la Cámara Árabe Mexicana de Industria y Comercio (CAMIC), aseguró que México puede aportar mucho al bloque árabe y viceversa, siempre y cuando se superen cuellos de botella logísticos y financieros que aún deben resolverse para llevar esta relación a una escala superior, a lo que se suma la posibilidad de un TLC.

Un dinamismo que exige diversificación

La CAMIC tiene 30 años en operación y durante ese tiempo, el interés de las empresas mexicanas por esa región del mundo ha ido al alza, asegura la vocera de la CAMIC.

“Es muy interesante porque en los últimos 10 años observamos un crecimiento significativo en el intercambio comercial: las cifras pasaron de u$s 1,900 millones en 2015 a u$s 4,800 millones en 2025. Esto muestra que tenemos una relación comercial que se consolida, se fortalece y crece”, comentó.

Desde su perspectiva, el margen para ampliar el intercambio bilateral es todavía muy amplio, pero el reto actual es lograr que más empresas volteen a la región y la identifiquen como una zona de oportunidades continuas y a largo plazo.

Si bien, el intercambio comercial con los 22 países varía cada año, entre los principales destinos de exportación de productos mexicanos destacan Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Kuwait, Marruecos, Irak y Egipto.

“Del lado de las importaciones que hace México, hablamos de Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Egipto y otros mercados del Golfo, con quienes tenemos una relación bidireccional continua”, comentó la líder empresarial.

Manufactura, agroalimentos y bebidas

El mercado árabe ofrece espacio para productos en los que México es líder a nivel internacional donde destaca el sector manufacturero automotriz, autopartes, o bien, productos como tuberías de hierro, acero y equipos de telecomunicaciones, comentó Tuma.

Además, los productos agropecuarios mexicanos también son muy socorridos en el Mundo Árabe, y la directiva destacó la exportación de productos como azúcar, garbanzo, frutas, miel y diversas preparaciones alimenticias fáciles de exportar.

“En importaciones, México recibe principalmente fertilizantes, aluminio, productos químicos y petroquímicos, además de insumos industriales como los polímeros”, añadió.

En este mismo sentido, expuso que todavía existe mucho espacio para que México envíe más componentes industriales, insumos para la construcción y para la industria automotriz.

“También vemos una gran oportunidad en productos farmacéuticos y equipos médicos, aunque sus registros puedan llevar algo de tiempo. Y en bebidas, nos estamos enfocando mucho: no tanto en alcohólicas, donde el mercado es reducido, sino en jugos y concentrados, donde México tiene una producción y empresas muy importantes”, destacó.

Los retos a superar

Para Mariana Tuma, el espacio para crecer es evidente, pero todavía falta superar retos como el financiamiento para las exportaciones, la creación de una logística más eficiente y trazar un Tratado de Libre Comercio que meta el acelerador a fondo para aumentar el intercambio.

“Necesitamos una conexión marítima más directa, así como instrumentos financieros más consolidados que acompañen las operaciones. Además, falta avanzar en el marco legal: aunque se han firmado diversos acuerdos bilaterales, no tenemos ningún Tratado de Libre Comercio con esta región. Que hayamos crecido a este ritmo sin un TLC habla del enorme potencial que existe si logramos estructurar mejores condiciones”, comentó.

Además, la presidenta de la CAMIC aseguró que todavía hay tiempo para crear estas condiciones y aprovechar que en los próximos dos mundiales de futbol participarán naciones del Mundo Árabe. En 2030, las sedes principales serán España, Portugal y Marruecos, mientras que en 2034 la sede única será Arabia Saudita.

“Se están desarrollando proyectos muy interesantes donde la participación mexicana puede ser muy activa. En Arabia Saudita, por ejemplo, se construyen nuevas ciudades y desarrollos turísticos. Además, vienen eventos de gran escala como el Mundial de Fútbol en Marruecos y posteriormente en Arabia Saudita. Como sucedió en el Mundial de Qatar, donde hubo proveeduría de productos mexicanos para necesidades de construcción, consumo y turismo, estos eventos serán un factor clave para dinamizar el intercambio”, resaltó.