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La inflación en México se acerca al objetivo del Banco de México (Banxico), pero el trabajo aún no termina, advirtió Galia Borja Gómez, subgobernadora del banco central, en un panel ante inversionistas en el que también participó María del Carmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda.

Borja recordó que el mandato constitucional de Banxico es preservar el poder adquisitivo de la moneda, con una meta de 3% vigente desde 2003. Destacó que, de los 22 meses transcurridos desde 2025, en 18 la inflación se ha mantenido dentro del intervalo de variabilidad. Eso permitió calibrar la tasa de interés hasta su nivel actual de 6.5%, tras un recorte desde 7% y una pausa en septiembre.

Los números actuales señalan el reto de Banxico, ya que la inflación anual se aceleró a 3.62% en la primera quincena de octubre, desde 3.42% un mes antes, aunque el componente subyacente mantuvo su moderación. A ello se suma un entorno global más restrictivo, con alzas recientes de los bancos centrales de Canadá, Estados Unidos, Japón y la zona euro.

“Creo que 6.50% es una buena posición monetaria”, dijo Borja, aunque subrayó que el banco central sigue monitoreando tanto la actividad económica como la inflación.

Galia Borja GómezEspecial

Banxico y el PIB

Sobre el crecimiento, Borja reconoció que la economía ha estado débil desde 2024, pero señaló que los indicadores recientes apuntan a un repunte, impulsado por la resiliencia de los servicios, la construcción ligada a proyectos de infraestructura, como los trenes, y la manufactura vinculada a tecnología y computadoras.

Por su parte, María del Carmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda, afirmó que la prioridad del gobierno es sostener la trayectoria de corrección del déficit como base de la estabilidad macroeconómica. Entre los logros, destacó una reducción del déficit fiscal de cerca de dos puntos del PIB respecto a 2024, la compresión de los CDS (credit default swaps), ahorros sustanciales en el pago de intereses y una menor exposición a deuda externa.

El reto, sin embargo, está en el ritmo. El paquete económico 2027 eleva la deuda a 55% del PIB, desde 54% este año, con un déficit de alrededor de 3.9%. La funcionaria admitió que la consolidación avanza más lento de lo previsto, pero defendió el gradualismo: apretar demasiado rápido, dijo, podría frenar el crecimiento.

La apuesta para 2027 es elevar los ingresos a cerca de 16% del PIB y detonar inversión con la nueva ley de infraestructura, aunque reconoció que la disponibilidad de energía y agua sigue condicionando la llegada de capital.