

México se mantiene como el principal exportador a Estados Unidos, al alcanzar una cuota de mercado de 16.38%, por encima de naciones como Canadá, que se ubica en torno a 12%, o China que ha caído a un lejano tercer lugar con poco más de 6%.

Sin embargo, no todos los resultados son buenos para la economía mexicana. De acuerdo con datos de la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos, los envíos mexicanos que tuvieron las contracciones más fuertes en el periodo de referencia fueron el automotriz y el del hierro y el acero, los más castigados por los aranceles de Donald Trump en su segundo mandato en la Casa Blanca.
El acero y el aluminio mexicano reciben un arancel de 50%, mientras que las exportaciones automotrices que no cumplen con el contenido regional enfrentan una tarifa de 25%.
Esto se ha reflejado con una fuerte contracción en la exportación hacia Estados Unidos de estos productos.
Los datos reflejan que la venta a Estados Unidos de automóviles, tractores, velocípedos, entre otros vehículos se contrajo 8.95% anual, lo que representa u$s 3,170 millones menos que en 2025.
La industria automotriz representa aproximadamente una quinta parte del Producto Interno Bruto (PIB) generado por el sector manufacturero.
Además, el sector acerero mostró una caída en las exportaciones de 46.9% anual en el periodo de referencia, lo que significó u$s 495 millones menos que el año pasado.
Actualmente la industria acerera mexicana trabaja a la mitad de su capacidad, debido a una tormenta que incluye los aranceles de Trump, así como las prácticas de dumping que enfrentan del acero chino que ingresa al país.
Aunque existen otros sectores, como el de equipos de cómputo, que se mantienen en crecimiento, el resultado total representa una mala noticia para la economía mexicana, según Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base.
“La mala noticia se debe a que existe evidencia de triangulación en las exportaciones de equipo de cómputo, en las que México actúa solamente como ensamblador, importando gran parte de los insumos y agregando un bajo valor agregado”, comentó.
Esto implica un deterioro en el perfil exportador de México, consideró, a menos que paulatinamente se incremente el valor agregado en el país, para lo que se necesitaría el desarrollo de proveedores y mayor inversión fija, tanto de locales como extranjera. “Esto último implicaría una segunda oportunidad de nearshoring”, dijo la especialista.















