

Desde la perspectiva de Jorge Arce, director general de HSBC México, la turbulencia de la relación entre el sector público y privado quedó en el pasado con el cambio de sexenio, y hoy se vive la mayor apertura al diálogo y cooperación que ha visto en su carrera como banquero.

“Sin duda tenemos una apertura absoluta con las autoridades, mucho más de lo que yo he visto en mi carrera”, comentó el directivo en entrevista con El Cronista.
Arce explica que los primeros años de cada sexenio son complicados, pero a partir de la presentación del Plan de Infraestructura de la presidenta Claudia Sheinbaum, es posible entablar una ruta clara para acelerar la inversión.
“Ya tenemos esquemas de coinversión que funcionan y que son bancables y que la gente va a invertir en ellos. Entonces, ya hay una situación muy diferente en el 2026 que nos hace sentir mucho más positivos”, aseguró.
“Sin duda tenemos una apertura absoluta con las autoridades, mucho más de lo que yo he visto en mi carrera”.
El optimismo de Arce tiene un sustento metálico: el plan presentado por la presidenta el 3 de febrero contempla una inversión de MXN$ 5.6 billones hacia 2030, con una inyección estratégica de 722,000 millones para 2026.
Tras un 2025 de austeridad y consolidación fiscal, el gobierno ha logrado formalizar esquemas de coinversión público-privada que el sector bancario ve con apetito, devolviendo la certidumbre necesaria para intentar alcanzar el techo de crecimiento del 3% proyectado por Hacienda si se logra acelerar la inversión.
Para Arce, la presentación de los proyectos del plan son la base que no se pudo sentar con anterioridad, debido a la premura, y al poco margen que tuvo el gobierno de Sheinbaum para gastar el año pasado.
“El año pasado fue el primer año de gobierno, normalmente los primeros años de gobierno son muy complejos. No se tienen proyectos listos, además en 2024 dejaron un déficit muy, muy, alto. Eso quiere decir que en el 2024 se gastaron gran parte del dinero del 2025. Es la verdad. Entonces, en 2025 esta administración tuvo que hacer una consolidación fiscal forzosa”, dijo Arce.
El impacto del gasto de 2024, añadió, también se reflejará en las finanzas públicas de este año.
Pero con todo y esa losa fiscal, heredada de la administración pasada, Arce se muestra optimista: “A pesar de eso, tenemos ya un paquete de económico importante, bien sólido, bien fundamentado, tenemos un portafolio de proyectos que hacen sentido, que sobre todo tienen tasa interna de retorno positiva, no solo por el proyecto, sino para el país en términos de mejor productividad”.
La atención al cliente, el mejor indicador
Arce, conocido por su exigencia y apego a los procesos, dice que el mejor medidor índice de desempeño para el banco es que sus clientes los recomienden con otros usuarios, un estándar en la industria conocido como NPS, (Net Promoter Score) que mide la lealtad y satisfacción del cliente
“Nos enfocamos en en qué dice el cliente. Ponemos al cliente en el centro de todo. Si tú me dices cuál es el indicador más importante, es el NPS. ¿Qué dice el cliente sobre nosotros? ¿Qué opina? ¿Es realmente promotor de nosotros con otros clientes? Si tú me dices, ¿cuál es el KPI que realmente crea valor a largo plazo? Es qué piensan tus clientes de ti”, dijo.
















